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¿Qué votó Andalucía el 28F de 1980? ¿Qué importancia tiene el 4D de 1977? ¿Qué queda del andalucismo hoy?

"Ser andaluz es la forma cultural que tengo yo de ser persona".
Carlos Cano.

El 28 de febrero de 1980 Andalucía votó . ¿Sí a qué? A la siguiente pregunta: “¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo 151 de la Constitución a efectos de la tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?” El 55,42% de los andaluces que acudieron a las urnas aquel día apoyaron la autonomía andaluza. “A mí me gusta decir que esta fecha es un cumpleaños y el 4D (de 1977) el santo”, sostiene Manuel Ruiz Romero, Doctor en Historia Contemporánea y miembro del Centro de Estudios Históricos de Andalucía.

Ese 28 de febrero “fue un 2 de mayo”, apunta Ruiz Romero, que arroja luz sobre una “dura y desconocida etapa parlamentaria” que tuvo lugar tras celebrarse el referéndum que dio origen a la autonomía de la región: “La consulta del 28F se pierde con la Ley de referéndum en la mano y ese bloqueo da lugar en las Cortes a toda una batalla político/jurídica que culmina en el acuerdo de todas las formaciones parlamentarias andaluzas para desbloquear una autonomía que paraliza la construcción del mapa del Estado en la Transición”.

Un 2 de mayo… o un 15M a la andaluza. ¿Pero qué salud tiene hoy día el andalucismo? Políticamente, poca o ninguna. Hace unos meses se certificó la muerte del PA, que no supo canalizar el sentimiento andalucista que corre por las venas de muchos en la comunidad. Un partido que, como bien define Daniel Pérez en un reportaje publicado en este medio, “eligió dos soportes fundamentales: Andalucismo (de entrada en su concepción autonomista, más o menos radical) y socialismo (en ese sentido deslucido y camaleónico que luego bordaría el PSOE)”, aunque “nunca insistió de manera constante y sin vaivenes en esas dos ideas”. La pérdida de representación hizo que en septiembre de 2015 anunciara su renuncia a participar en más elecciones.

“El fracaso político del nacionalismo andaluz se debe vincular, entre otras cosas, al abandono de la identificación entre andalucismo y reivindicaciones políticas”, sostienen Manuel González de Molina, David Soto y Antonio Herrera, historiadores de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), en un artículo reciente titulado Sin Andalucía, no se puede. Ellos, sin embargo, creen que “la recuperación del discurso andalucista democrático y de izquierdas es esencial para el futuro de Andalucía”. La canalización política del andalucismo, en horas bajas tras años de éxitos –con alcaldías como las de Jerez, Sevilla o Algeciras–, ahora hiberna en espera de su resurgimiento. De hecho hay plataformas y movimientos que ya reclaman el (re)nacimiento de un partido con tintes andalucistas.

Manuel Ruiz Romero: "No se entiende llenarse la boca de plurinacionalidad del Estado y a su vez marginar a Andalucía o usarla como mera estrategia electoral"

¿Pero es comparable el nacionalismo andaluz al catalán? Manuel Ruiz Romero lo tiene claro: “No, porque el catalán se origina por una burguesía disconforme con el poder central y en esta tierra nace a partir de unos sentimientos de clase”. Para el historiador jerezano, “el andalucismo es de izquierdas o no es”. “Somos una nación cultural sin ser nación política”, añade Ruiz, que apunta que “debe ser un anhelo de todos activar la memoria, conciencia y dignidad en este pueblo para que oponga resistencia, se visualice, asuma su identidad y se ponga en valor ante un nacionalismo español tan uniformador como reaccionario en muchos casos”. El historiador cree que “no se entiende llenarse la boca de plurinacionalidad del Estado y a su vez marginar a Andalucía o usarla como mera estrategia electoral”. Para él, “el 28F fue un precedente histórico en Andalucía del 15M”.

Aunque para llegar al 28 de febrero tuvo que haber un 4 de diciembre. El de 1977. El día que Andalucía se echó a la calle y el día que un disparo de la Policía Armada acabó con la vida del joven malagueño Manuel José García Caparrós. Ese 4D, el que muchos celebran como el “verdadero” Día de Andalucía, “el pueblo andaluz nació como sujeto político y reivindicó un derecho a decidir” que terminó ejerciendo con la consulta del 28F.

Los historiadores de la UPO también creen que el 4D y el 28F “tuvieron el suficiente impacto como para alterar el modelo de articulación territorial del Estado diseñado en la Constitución de 1978, que en origen consagraba una articulación asimétrica entre autonomías de primera y de segunda”. De ese reparto desigual, de la idea de “marginación social y económica”, en palabras de estos estudiosos, surge esta defensa de Andalucía y sus intereses y, en definitiva, el andalucismo.

"El PSOE ha conseguido constituirse como un partido-régimen"

La idea de que la autonomía andaluza fue posible gracias al PSOE está grabada a fuego en el imaginario de muchos andaluces, algo que los socialistas han ido trabajando con el paso de los años –siendo “culpables”, en parte, de la desaparición del PA–, aunque hay quien acusa a la Junta de tener anestesiados a muchos ciudadanos. Manuel Ruiz Romero es muy crítico con esta actitud: “Es difícil creer que quien pactó con UCD las duras condiciones de aquel 28F en la Ley de referéndum, que quien ha descafeinado una autonomía de primera para convertirla en una mera descentralización administrativa, que quien ha usado nuestro autogobierno como arma arrojadiza contra los gobiernos de derecha de Madrid, venga ahora a convencernos de que pretende reivindicar el espíritu del 28F”.

La conquista de la autonomía, la construcción de la democracia y la solución de los problemas económicos de Andalucía son los tres ejes en los que los historiadores de la UPO sustentan el éxito de los partidos de izquierdas en la región entre 1977 y 1982. Y también de ahí en adelante. Francisco Cuberos, miembro de la Coordinadora Nacional de la Asamblea de Andalucía, asegura en declaraciones a La Vanguardia, que “a lo largo de treinta años el PSOE ha conseguido constituirse como un partido-régimen y uno de los efectos de ese proceso es la apropiación estética de un andalucismo que queda así políticamente desactivado y reducido a la nada”. ¿Resurgirá? El tiempo lo dirá.

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