Echaremos tanto de menos a Luis

Luis nunca dio tregua a su inquietud y, cuando regresó a su puesto de funcionario municipal —y lo dejaron—, puso de nuevo su maquinaria mental para inventarse programaciones y ciclos para un flamenco que conocía de primera mano

Echaremos tanto de menos a Luis. El gestor cultural jerezano, en una imagen de su cuenta personal de Facebook.
Echaremos tanto de menos a Luis. El gestor cultural jerezano, en una imagen de su cuenta personal de Facebook.

Advierto de entrada que todo lo que sigue a continuación está teñido por el dolor e inundado por los sentimientos. No es, pues, una pieza objetiva, no: sería imposible. Creo que fue el poeta Félix Grande el que lo definió de forma casi exacta: a partir de cierta edad, la vida se convierte en un campo de minas. No sé si fui el que añadió que, además, esas minas cada vez te estallan más próximas. Esta, a pesar de lo previsible que era, lo ha hecho demasiado cerca. La pérdida de nuestro amigo Luis Pérez me deja en ese estado cercano a la orfandad por el que te planteas que a quién le vas a preguntar, con quién vas a comentar —e incluso cotillear— determinadas cosas. Ya sabemos que ese espacio, que componen solo unas pocas y elegidas personas, se va reduciendo con el paso del tiempo, pero, en este caso, lo hace de forma radical.

En estos momentos, soy incapaz de poner fecha al inicio de mi amistad con Luis: tanto tiempo… Convengamos en que, dada nuestra cercanía, alguna vez me contó que dejaba su puesto de técnico municipal de Cultura y se enrolaba en el proyecto empresarial y flamenco que fue Manuel Morao y Gitanos de Jerez. Apartado, aunque cercano yo de Jerez, no tardó en requerirme para ensayos y espectáculos que me relataba con su singular pasión.

Porque casi nada era entendible en él, sin la exaltación que ponía en cuanto abordaba, que transmitía con un entusiasmo casi desmedido. Mirando hacia atrás, pienso que tampoco le faltaba razón, dados los artistas que se conjugaban en aquellos espectáculos, muchos de ellos desaparecidos. Con sus proyectos, quedó fijada para la posteridad una importante etapa de la historia del flamenco de Jerez (fue un privilegio vivirlos e, incluso, escribir de ellos), un patrimonio que debería salvarse y mucho más ahora, que él se nos ha ido.

Luis nunca dio tregua a su inquietud y, cuando regresó a su puesto de funcionario municipal —y lo dejaron—, puso de nuevo su maquinaria mental para inventarse programaciones y ciclos para un flamenco que conocía de primera mano. Trató de acercarnos músicas, que entendía posibles a nuestros oídos, dentro de una decidida apuesta por la producción local, flamenca y más allá. El Caló Flamenco para la Fiesta de la Bulería podría ser un ejemplo emblemático, con sus Noches de Bohemia, los Viernes Flamencos y, fuera de toda calificación, esa joyita que ha sido el ciclo de Músicas improvisadas del Museo Arqueológico (M.I.M.A). Es solo una parte del patrimonio que nos deja. No le tocaron tiempos fáciles en esta etapa, pero él era un hombre dotado de una especial cualidad anímica, con mucha capacidad para la fantasía y una singular fortaleza frente al desaliento, las decepciones y hasta las traiciones.

En ese tiempo, su visión abarcó las músicas contemporáneas, pero sin olvidar nunca una imprescindible mirada local. Su cercanía, a la hora de tomar decisiones como programador, nos ha deparado momentos irrepetibles: rescatar a los viejos del flamenco, ampliar la extensión de la Fiesta de la Bulería y tantas cosas. Porque con Luis se podía disentir —y discutir— de más de un asunto, pero siempre con la confianza de que iba a recibir el comentario y de que lo contestaría educadamente, dentro de un diálogo, dentro de la contrastada dialéctica de pareceres.

Dentro de nuestra falible condición de humanos, me resulta en estos momentos imposible elevar un reproche a su persona. Como le ocurrirá de seguro a su familia, aunque menos de forma irremediable, y por tantas razones, echaremos mucho de menos a Luis. Descansa en paz, querido amigo.

Archivado en:

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Lo más leído