javierfergo_clausula_03
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Diego y José Luis son dos jerezanos que firmaron hipotecas con cláusulas suelo sin saberlo. El primero ha conseguido que se la quiten y ahora lucha por recuperar lo que ha pagado de más. El segundo, al adquirir la vivienda como empresa, lo tiene más complicado. 

En mayo de 2009 le entregaron a Diego su casa. “Ahí nace mi pesadilla”, relata. Fue unos años antes, en febrero de 2005, cuando decidió comprar la vivienda, aún en construcción. Esperaba tener las llaves a final del año siguiente, aunque la obra se retrasó. Y llegó el día. Firmó su hipoteca de 20 años con la caja de ahorros El Monte, aunque sin conocer todo lo que implicaba ese garabato. En ese momento no lo sabía, pero el préstamo hipotecario incluía una “sorpresa”: la cláusula suelo. ¿En qué consiste? Esta cláusula marca un mínimo a abonar en las cuotas y hace que, aunque baje el euríbor –índice que marca el importe de estas cuotas y que ahora está en mínimos históricos–, el hipotecado no pague menos.

¿Eso qué supone? Para Diego lo siguiente: “Pasé de pagar 465 euros a 525”. Y no sabía por qué. Tardó dos años en darse cuenta de que tenía una cláusula suelo. Hasta entonces apenas había oído hablar de ese término. Y no es el único. El 92% de los españoles asegura desconocer aspectos fundamentales de su hipoteca y el 80% de las formalizadas entre 2006 y 2009 contenían cláusulas suelo ­­–unos dos millones de personas la tienen–, según datos de un informe de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae).

“Duele que te hayan dado coba, que te hayan engañado”, relata Diego, que cuenta que en su entidad bancaria –La Caixa, tras la fusión con Cajasol–, no le informaron de nada. Pero no se quedó parado. Empezó a mandar escritos a la oficina de atención al cliente. “Cada año escribía y la contestación era la misma”, dice Diego. “Bueno, lo único que cambiaba es que luego usaban papel reciclado”, añade con sorna. Mientras, en su sucursal de Jerez, le propusieron hacerse un seguro para rebajar el tipo de interés de la hipoteca, una “solución” que ofrecen muchos bancos ante casos como el suyo. “¿No te da vergüenza chantajearme?”, asegura que le dijo al empleado que se lo sugirió.

Diego tardó dos años en darse cuenta de que tenía cláusula suelo: “Pasé de pagar 465 euros a 525”

Diego, prejubilado tras ser empleado de las bodegas Williams & Humbert, no es la primera vez que abandera una lucha así. Asegura que está acostumbrado. Fue presidente del comité de empresa y también presidió la asociación de vecinos Pago San José durante dos décadas. Pero en este caso, afirma, se ha sentido “maniatado”. Y “decepcionado” con una entidad con la que lleva “toda la vida”. “Tiene la cuenta desde que no tenía barba… estaba juntando para el carné de conducir”, dice su mujer, sentada a su lado. Pero en septiembre se llevó una alegría. Tras muchas cartas y reclamaciones, La Caixa aceptó quitarle su cláusula suelo. Pero afirma que no va a parar: “Ahora quiero la retroactividad”. Desde entonces no paga el plus que le suponía esa cláusula, pero seguirá luchando para que le devuelvan lo que ha pagado de más estos años. “Son unos 70 euros de diferencia al mes”, asegura. Unos 4.000 euros desde que está pagando la hipoteca, calcula.

Ahora, tras la primera victoria, está estudiando si denuncia a la entidad bancaria. Los abogados de Facua le están ayudando. Lo más recomendable es esperar unos meses. En mayo de 2013, el Tribunal Supremo emitió una sentencia con la que sentaba jurisprudencia: todos los afectados por cláusula suelo podrían reclamar que le devolvieran lo pagado desde esa fecha hasta ahora. Entonces, el TS obligó al BBVA, a Cajamar y a NCG Banco (ahora Abanca) a retirar el suelo de sus hipotecas, ya que su contratación “no fue transparente”. A ese clavo ardiendo se agarran Diego y los miles de afectados que hay en todo el país.

“Las entidades bancarias actuaron premeditadamente, dado que conocían perfectamente las consecuencias de la inclusión de esta cláusula en las hipotecas”, asegura Jesús Yesa, secretario general de Facua Cádiz, organización que defiende los intereses de unos 250 afectados en toda la provincia. Critica Yesa que las comunidades autónomas no impongan sanciones serias a las entidades bancarias y que cuando lo han hecho, como la Junta de Andalucía, el importe haya sido “ridículo” teniendo en cuenta “los beneficios obtenidos por la banca mediante este fraude”.

“Se ríen de ti”

José Luis adquirió, junto a su socio, una vivienda para convertirla en su estudio. Ambos son arquitectos y constituyeron una sociedad civil para comprar el inmueble y hacerlo su lugar de trabajo. Ese detalle es el que marca la diferencia entre su caso y el de Diego. No se conocen muchos casos en los que un banco haya quitado la cláusula suelo a una empresa, aunque desde hace unos meses se puede reclamar. Antes sólo podían los particulares. José Luis y su socio, igual que Diego, no sabían que su hipoteca incluía esta cláusula. “No fui consciente, fui al notario y firmé”, cuenta, algo que le puede ayudar en su reclamación, ya que el hecho de no ser informado por su banco, en este caso también La Caixa, se puede utilizar como prueba para revocar el suelo. Tampoco tuvo la oferta vinculante, un documento que se puede solicitar al banco –debe facilitarlo al menos tres días antes de la firma– y en el que se detallan las condiciones de la hipoteca. “Nos dieron la oferta vinculante y el contrato a la vez”, dice.

Ahora mismo pagan 790 euros, unos 150 euros más de lo que abonarían sin cláusula suelo. A mediados de 2013 interpuso el primer escrito en su sucursal de Jerez. Luego envió varios más a las oficinas centrales, en Barcelona. “No contestaron”, cuenta. También reclamó al Banco de España. Negativo. “Se ríen de ti”, dice José Luis, al que su entidad también le ha ofrecido contratar un seguro de vida o cambiar las condiciones de la hipoteca durante los próximos dos años para pagar menos, “pero luego me penalizaría el resto de años”, relata.

Hace poco vio un titular en prensa: CaixaBank eliminará todas las cláusula suelo de las hipotecas de sus clientes. “Me enervó”, asegura, teniendo en cuenta la lucha que mantiene con la entidad. Su banco, que recibió esta “herencia” tras absorber a Cajasol –La Caixa como tal no tenía cláusula suelo– asegura que retirará este figura de unas 200.000 hipotecas de los 1,3 millones que tiene. Eso sí, solo de sus clientes particulares.

Mientras le llega su turno, José Luis sigue esperando. Ahora está en paro. Realmente desde hace unos meses, pero figura en las listas de desempleo desde hace mes y medio. “Estuve dado de alta como autónomo para cobrar una reforma que le hicimos a la Junta y que acabó en junio… Pero esa es otra historia”, añade. “No paro de dar presupuestos, pero ahora me dicen por cuánto tengo que trabajar”, cuenta. Por eso se plantea irse de la ciudad, pero ahora mismo no puede. “Primero tengo que liberarme de esta carga, me ata a Jerez”. Le quedan 23 años de hipoteca, y aunque la vivienda está puesta a la venta, ahora mismo le dan la mitad de lo que les costó, que fue unos 180.000 euros. “Quiero venderla dignamente”. ¿Su destino si lo consigue? El norte de España, de donde es su mujer, santanderina. “Allí se mueve algo más”, asegura José Luis.

José Luis espera quitarse la “carga” de la hipoteca para poder irse de Jerez a trabajar al norte de España

Mientras tanto, sigue formándose, haciendo un máster. ¿Y luego oposiciones? “Al final es casi lo que te queda”. Hablando con Diego, éste le comenta que conoce al dueño de una papelería al que le han quitado la cláusula suelo. “Pagaba 130 euros de más”, interviene Diego. “Esto me da esperanzas para seguir”, dice sonriente José Luis, que espera que la resolución del Tribunal Superior de Justicia Europeo, que solicitó en octubre que los bancos españoles devuelvan todo lo cobrado por cláusulas suelo –no sólo desde 2013–, se haga efectivo en su caso. Las asociaciones de consumidores estiman entre 15.000 y 20.000 millones de euros lo que han cobrado indebidamente las entidades bancarias.

Este año, los afectados por cláusulas suelo se han llevado varias alegrías. Desde el 1 de octubre, sus reclamaciones no tendrán que pasar por los Juzgados de lo Mercantil, sino por los de primera instancia, por lo que se acorta el periodo de espera de las resoluciones de tres años a uno. Los juicios se están fallando en un 90% a favor de los clientes. Algo que también da más esperanzas a José Luis.

Las cláusulas suelo, ¿una solución para cuadrar cuentas?

El euríbor, el índice que marca las cuotas de la mayoría de hipotecas de España, está ahora mismo en mínimos históricos, al 0,088% a principios de este mes de noviembre. Fue en agosto de 2000 cuando tuvo su techo, con un 5,24%, y en junio de 2003 su primer suelo, ya que a partir de julio comenzó a subir de nuevo hasta octubre de 2008. Según estos datos, desde Adicae estiman que el ciclo del euríbor es de unos ochos años, por lo que se sabía que volvería a experimentar una bajada considerable.

Así, concluyen que “cualquier entidad que estableciese una cláusula suelo del 3% –que es la media– o superior a partir de octubre de 2008 buscaba lucrarse a costa del consumidor”. Unos perjuicios que, según los casos, oscilan entre los 1.200 y los 2.300 euros anuales, estima esta organización, que ha presentado una demanda colectiva con más de 15.000 afectados, que todavía espera resolución.

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