Derribo de tres naves de la vieja Croft: el norte de Jerez inicia su mayor transformación en décadas

Las excavadoras ya actúan en los últimos cascos bodegueros de Croft. Un proyecto de 44.500 metros que convertirá el norte de Jerez en un nuevo polo económico, educativo y de ocio en un máximo de dos años

Inicio del derribo de tres de las naves de la antigua Croft en Jerez. Levantarán un nuevo polo comercial y económico.
06 de mayo de 2026 a las 14:21h

Las excavadoras ya actúan en los últimos cascos bodegueros de las antiguas Bodegas Croft. Un proyecto de 44.500 metros que convertirá el norte de Jerez en un nuevo polo económico, educativo y de ocio en un máximo de dos años, según ha podido saber lavozdelsur.es.

La promotora Gestión de Espacios Gades, propiedad del empresario jerezano Antonio Ramírez, ha iniciado la demolición de tres de los cascos bodegueros del complejo junto a la Avenida Adolfo Suárez, en el norte de Jerez. Un derribo que no es el final de una historia, sino el inicio del último capítulo de una de las transformaciones urbanas más ambiciosas que ha vivido la ciudad en las últimas décadas.

La piqueta actuando.   JUAN CARLOS TORO

Son dos naves las que caerán en primer lugar, en un proceso que se extenderá durante aproximadamente dos meses. Una tercera seguirá el mismo camino en cuanto esté listo el correspondiente estudio de detalle, que se prevé para cuando concluya la demolición de las otras dos. Es decir, los tres cascos bodegueros desaparecerán, a diferencia de lo que ha ocurrido con otras naves que sí se han mantenido.

vista del interior de una de las bodegas  JUAN CARLOS TORO
El tatuaje de las botas de vino en las paredes de la bodega.  JUAN CARLOS TORO

Las naves que ahora se derriban, que forman parte de un complejo con medio siglo de historia, no forman parte del patrimonio histórico de Jerez. Fueron construidas en torno a 1974 y no cuentan con ningún tipo de protección en el planeamiento urbanístico vigente, el PGOU de 2009. Con todos los permisos presentados y en regla, no hay obstáculos legales que frenen una operación que llevaba tiempo siendo el paso pendiente para cerrar el círculo de este proyecto.

Parte de la demolición, que ha arrancado este miércoles en Jerez.   JUAN CARLOS TORO

De bodega vitivinícola a nuevo polo urbano: la historia de Croft

La historia de estos terrenos es, en cierto modo, la historia económica de Jerez en miniatura. Los 44.500 metros cuadrados que combinan las antiguas bodegas y los espacios libres pasaron a lo largo de las últimas décadas por manos de González Byass y Hogarcasa, antes de quedar paralizados tras el crack inmobiliario de 2008 y la posterior recesión. Fue entonces cuando Ramírez —fundador en su día del grupo educativo Albor FP— adquirió el conjunto y comenzó a trazar su reconversión, buscando darle nuevos usos ligados a la educación, el comercio y los servicios.

El punto de partida formal llegó en 2021, cuando el entonces gobierno municipal del PSOE aprobó el estudio de detalle que marcó la hoja de ruta del proyecto. Desde ese momento, el desarrollo ha avanzado de forma escalonada, fase a fase, cumpliendo a rajatabla lo que aquel documento preveía: usos dotacionales, espacios libres, zonas residenciales y, como pieza final, una gran área de actividades económicas y comerciales.

Los icónicos remates de las cubiertas de las naves de estas antiguas bodegas jerezanas.   JUAN CARLOS TORO

Tres patas ya completadas, una por llegar

Tres de las cuatro grandes líneas del proyecto son ya una realidad visible. Las viviendas unifamiliares previstas en la trasera de los antiguos cascos bodegueros están culminadas. El campus de Formación Profesional que gestiona Ilerna Albor funciona a pleno rendimiento. Y el Parque de Croft —con pistas de fútbol 5, baloncesto, una zona canina de grandes dimensiones, amplias áreas verdes y espacios de paseo para todas las edades— lleva ya varias semanas abierto al público tras meses de espera por el visto bueno de Endesa, que fue finalmente desbloqueado con el empuje del Ayuntamiento de Jerez a la hora de recepcionar la obra.

Un operario observa el derribo de la bodega.  JUAN CARLOS TORO

Lo que falta es la pata que completará el sentido económico del conjunto. La zona de actividades comerciales tiene negociaciones avanzadas con al menos tres operadores de sectores diversos. La previsión es que esta área esté en funcionamiento en torno a septiembre de 2027, pero no habría una culminación total del proyecto hasta dentro de aproximadamente dos años desde ahora.

El enclave, casi aledaño al Parque Empresarial de Jerez, aspira a convertirse en un nuevo referente en el norte de la ciudad: un espacio que combine formación, comercio, ocio y deporte en una zona que durante décadas estuvo asociada exclusivamente a la actividad bodeguera. Lo que comenzó como una apuesta arriesgada en plena poscrisis se acerca ahora a su materialización completa, con el derribo de las últimas naves como señal de que la cuenta atrás ha comenzado.

Sobre el autor

Paco Sánchez Múgica

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