En España los medios continúan llamándole 'El Pecas', pero dice que donde compite ahora, nadie le reconoce así. Sus estadísticas lo dicen todo. Este jinete de 29 años ha ganado más de 1.000 carreras en Estados Unidos, "eso sin contar las que disputé en mi país", precisa. Gracias a su complexión —1,63 de altura—, a la dieta rigurosa que sigue, y a la enorme dedicación que ha mantenido con los corceles, el jerezano Antonio Alonso Gallardo es actualmente el líder jockey en los hipódromos de Estados Unidos.

Este exitoso deportista nace en la urbanización jerezana de Zafer el 18 de julio de 1987. Se cría en tierra de caballos, pero no es Jerez la ciudad que gesta en Gallardo la ilusión por convertirse en corredor. "Mi abuelo Pepe era jockey", señala, pero realmente él nunca lo vio galopando; cuenta que sufrió un accidente y que desgraciadamente tuvo que dejarlo acto seguido. Su tío Pepe también practicó su actual profesión, pero afirma que finalmente se dedicó a la yeguada militar por problemas de peso. Con una familia muy relacionada con los caballos, era lógico que fueran asiduos a las carreras de Sanlúcar: "Para mí ver los caballos allí corriendo era otro mundo".

“Yo nunca llegué a ver a mi abuelo correr. Y nunca estuve en un hipódromo ni nada. Lo llevaba por dentro”

"Creo que lo tenía en la sangre”, dice Gallardo después de llevarse un rato intentado describir lo que sentía cuando contemplaba el galope de los caballos en la arena. “Yo nunca llegué a ver a mi abuelo correr. Y nunca estuve en un hipódromo ni nada. Lo llevaba por dentro”, consigue explicar por vía telefónica. Y tanto que lo llevaba en la sangre. Aún recuerda cuando tuvo la caída más desastrosa de su trayectoria profesional. Fue justo hace diez años, en el Hipódromo de la Zarzuela, en Madrid. A 200 metros de la salida cayó, y la yegua le pisó el abdomen partiendo en dos su hígado. Relata que desde entonces no ha vuelto a tener una caída tan fatídica: "Los primeros años en Estados Unidos me caí unas cuantas veces y estuve un tiempo parado; pero nada tan grave como aquella".

Antonio Gallardo pasa por dos localidades andaluzas antes de conseguir lanzarse al estrellato. Inicia su pasión con 8 años en Chapín haciendo concurso de salto, completo (doma clásica, campo a través y saltos de obstáculo), raid (disciplina ecuestre de velocidad y resistencia física), "hacía de todo en base al caballo, pero no carreras". Es a los 16 años cuando un antiguo compañero jockey de su abuelo, Salvador Correro, contacta con su madre y la convence para que permita que el joven se marche con él a la Yeguada Tepeyác, en Benalup. "Le estuvo diciendo que yo servía para ello, que era bueno y que me gustaban mucho los caballos", indica el jockey jerezano, quien cuenta que cuando su madre ve que no le va muy bien en la escuela: acepta la proposición de Correro. Es en La Janda donde Gallardo empieza a galopar. 

Un año después de aprender y de haber montado a los caballos de la yeguada gaditana, el joven jinete se marcha al hipódromo malagueño Costa del Sol. Ahí es donde debuta como jockey y gana su primera carrera con tan solo 16 años. En Málaga, Gallardo moldea su profesión, su rol, y se lanza de cabeza en las carreras profesionales de caballo. Más tarde se dirige al hipódromo de la capital española con ansias de ganar más carreras. Pero a los 19 es cuando sufre su caída más desagradable, momento en el que decide retirarse a reposar a su ciudad. Pequeño pero valiente, Antonio Gallardo se recupera en su totalidad y no para de ganar una carrera tras otra. Sin pensarlo, en 2009, la entrenadora Jennifer Bidgood le compra un billete a Miami y el jerezano, "con conocimiento nulo del idioma", decide tirar al país de Hollywood.

"En tres años mi vida ha cambiado de no tener nada a tenerlo todo"

Cuenta que en Estados Unidos pasa muchas penurias; desde dormir en el suelo por quedarse en una casa que no tenía ni muebles ni colchón, hasta pasar hambre por no disponer de vehículo para ir a comprar en California. Tres meses después, regresa a Jerez para conseguir un visado de trabajo y volar de nuevo al Oeste estadounidense. "La verdad es que nunca pensé que en mi vida fuera a hablar inglés; pero cuando a uno le hace falta el idioma para todo… tienes que aprenderlo", confiesa. Y así, de la nada al estrellato. Sin pausa pero sin prisas; paso a paso, al trote y luego al galope, el jerezano se hizo un nombre: "En tres años mi vida ha cambiado de no tener nada a tenerlo todo".

En 2014 queda tercero en el número de carreras ganadas en todo el país norteamericano. En 2015 alcanza un peldaño y se posiciona en segundo lugar con 320 carreras ganadas, por detrás del venezolano Javier Castellano. Y a modo de ritual, magia o esfuerzo, Antonio Gallardo se hace con el primer puesto en lo que va de 2016, con 200 carreras —por el momento—. "Quiero superar la cifra que conseguí el año pasado. Superarme, superarme siempre", recita como si su conciencia hablara en voz alta. Desde que llegó al país de las barras y estrellas sueña con ganar la Triple Corona, "porque es lo más grande que un jockey puede conseguir".

"Quería ser líder en jockey y lo conseguí en dos ocasiones. Al año siguiente mi reto era romper récords en los hipódromos"

Este ambicioso deportista dice que cada año se propone un reto: "Quería ser líder en jockey y lo conseguí en dos ocasiones. Al año siguiente mi reto era romper récords en los hipódromos", a lo que añade: "Y lo batí en en Tampa, en Presque Isle Downs (Pennsylvania), y ahora he vuelto a ser líder en jockey en Tampa Bay Downs". Después de superarse una y otra vez, ¿cuál es el nuevo reto que se ha marcado? "Tratar de ser líder en jockey, pero en todo Estados Unidos", y por ahora —a mitad de año— lo está logrando.

"Ahora estoy primero". Este jerezano es el número uno en los turfs (carreras de caballos) estadounidenses. "Ahora mismo estoy líder en jockey en todo Estados Unidos y en el hipódromo donde trabajo actualmente también, en Presque Isle Downs", donde se encuentra a día de hoy en las carreras de verano; mientras que en Tampa Bay Downs, hipódromo en el que participa en invierno, lleva "tres años siendo líder en jockey".

"Da pena de que Andalucía, como mi pueblo, no me llame"

Antonio Gallardo admite que se siente ya "mitad americano". "Mi país es España, pero lo que me está dando Estados Unidos es… Primero, nunca me lo podría dar España porque por desgracia, las carreras allí no son lo mismo que aquí", y continúa aludiendo a su familia y a todo lo que le queda por trabajar en el continente americano. Dice que tiene ganas de volver a su ciudad para ver a sus amigos y seres queridos, además de repetir una de esos atardeceres en Sanlúcar. Sin embargo, manifiesta que ahora mismo es imposible que coja un avión, "por todo lo que estoy consiguiendo; y lo que me queda". Revela que algunos quieren que vuelva a participar en los hipódromos españoles, pero que no se atreven ni a llamarle porque saben que les va a dar una respuesta negativa: "Saben que es una pregunta que no merece ni hacerla”, comenta entre risas.

Es una celebridad, pero... ¿dónde? "En Estados Unidos salgo en todos los periódicos", manifiesta. ¿Y en España? "Soy el único jockey jerezano que está compitiendo en este país, logrando lo que estoy logrando..." comenta afectado sin terminar la frase. Da igual, no es necesario. Se entiende perfectamente que está molesto por la escasa repercusión que tiene en su país, y el nulo impacto en la ciudad que lo vio montar. "Da pena de que Andalucía, como mi pueblo, no me llame", concluye.

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