Artesanos de Jerez, como el muñequero Santiago Miranda y el pintor David Brenes, reclaman un espacio común y que se valore su trabajo como ocurre fuera de la ciudad.

Es un mago de la muñequería, tiene el prodigio de realizar este tipo de juguetes con sus propias manos, de forma completamente artesanal, con todo tipo de materiales. Santiago Miranda, de 42 años, secretario de la asociación artesanal de Assaranda, estaba empleado en un almacén, como recepcionista de productos y se quedó en paro. Su pareja le dio a probar esa droga que es la artesanía, el aprender a transformar y crear artículos únicos, con tu sello personal. Ahora ya toco la madera, la cerámica, todo... Cada uno de sus objetos es singular. La relación comercial la establece sobre todo con las tiendas, en gran parte trabaja bajo demanda, realiza artesanías personalizadas, adaptándose a los requisitos que le solicitan.

Poco después de la apertura del zoco de Artesanías, Miranda estableció allí su taller, pero este espacio nació huérfano y nunca ha terminado de andar solo. “Nos vendieron que construirían la Ciudad del Flamenco y no se llevó a cabo”, recuerda. Tener su propio taller resultaba a priori muy económico: 75 euros al mes, más el autónomo. La estancia del muñequero no superó los seis meses. Uno de los inconvenientes, según señala, es que pese a ser autónomos tenían que regirse por unos horarios que “limitaban demasiado y no estaban adecuados al turista; si el turista va y está cerrado...”. Desde entonces trabaja en casa. A David Brenes, también jerezano, de 39 años, artesano y pintor, le sucedió algo parecido. Hace ya unos años se instaló en el zoco de Artesanías de Jerez. Su estancia allí fue corta. “Duré tres meses en el zoco, no ganaba ni para pagar el alquiler. Llegas con la intención de ganar dinero, no de perderlo”.

Con siete años Brenes cogió un pincel por primera vez. La pintura, hobby de su padre, pasó a convertirse en su pasión, en su modo de vida y en su sustento. Trabaja la artesanía en general, sobre todo la pintura. Le conocen por el estilo naïf, muy colorista, que mezcla con el puntillismo. Una de las novedades es la introducción de los clics (figuras) de Playmobil. El 90 % de su clientela es extranjera. “He participado en exposiciones fuera: en Oporto, Lisboa, Nueva York, Barcelona, Madrid… menos en Jerez”. Y lo que es peor, en la ciudad en la que se hizo artista vende cuadros por 80 ó 90 euros, por los que fuera llegan a pagarle más de 500 euros, obras en las que llega a invertir un mes y medio para crearlas, en algunos casos.

Tras la decepcionante experiencia en el zoco trasladó el taller a un trastero de su abuela. Allí su padre tiene cuadros con los que homenajeó a Velázquez “amontonados porque no sabe dónde meterlos”. Ambos, dice, se turnan para coger el caballete. No paga por local, aunque las condiciones no son las más adecuadas: no puede conectar las máquinas para cortar madera porque la luz es de 125, así que lo hace con una segueta, ni siquiera puede conectar el ventilador en verano y carece de ventilación lo que le obliga a tener la puerta abierta. Es por eso que trabaja allí solo durante la mañana, luego recoge las pinturas y continúa en casa. “Es una pena tener cuadros de esta calidad cogiendo polvo ahí, amontonados”.

Vende un cuadro cada dos o tres meses, antes vendía tres o cuatro al mes. Tiene hipoteca a la que hace frente gracias a su pareja. Ha dejado de ser autónomo porque no puede abonar una cuota de 300 euros al mes. "Ahora mismo no puedo sobrevivir con esto. Ha habido épocas mejores. Quizás el Ayuntamiento antes se ha dejado caer un poco más, nos dejaba exponer más veces en la calle que es lo que atrae a la clientela, ahora cada vez es más difícil te piden más requisitos, como el seguro, que ya lo tenemos”, lamenta el pintor.

David Brenes es presidente de Jerez Arte Independiente, miembro de Pintores del Eslava, y vicepresidente de Assaranda, esta última fundada el 18 de diciembre de 2013 y actualmente conformada por 20 miembros de Jerez, Arcos, El Puerto, Cádiz y Chiclana. Recientemente, las tres organizaciones se han unido para lograr dar solución a la problemática que comparten. Para ello, junto con IU han presentado un proyecto en el Ayuntamiento con el objetivo de realzar la actividad artesanal de la ciudad. En dicho proyecto solicitan Los Claustros como sede social. Reconocen que quizás han “tirado un poco alto”, advierte Brenes. No obstante, la idea es clara: Lograr estar agrupados en un mismo lugar espacioso para los mercados, que acoja las exposiciones, "parecido al zoco en el que podamos tener también los talleres, para que los visitantes puedan ver el trabajo y cómo trabajas. “Cuando hablas de artesanía la gente piensa en la Edad Media y creo que el artesano actual tiene otro enfoque. Amazon, que es líder en ventas online, ha sacado una línea de productos hechos a mano. Exit, por ejemplo, número uno en ventas en Estados Unidos, es solo de productos hechos a mano”, explica Miranda. Él, como al resto de artesanos de la ciudad, se queja de que en una ciudad con la tradición cofrade de Jerez, ni siquiera se den a conocer a los tallistas, orfebres y doradores de la ciudad.

Sobre el autor:

María Luisa Parra

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