La cosplayer Cristina Mateo, invitada dos veces consecutivas al Salón Manga de Jerez y con cuatro premios al mejor traje, comenta sus vivencias gracias a este hobby.

El cosplay se extiende con fuerza en las calles de Jerez cada vez que arrancan las ediciones del Salón Manga. En los primeros años de estas jornadas los insultos llovieron para aquellos que se atrevieron a vestirse de su personaje favorito. Hace más de diez años el manga y los videjouegos japoneses eran novedad en la provincia, aunque Jerez desde siempre tuvo un espacio para la cultura nipona. Sony, Nintendo y las series como Doraemon, Oliver y BenjiOne PieceSakura, entre otras, generaron fieles seguidores hasta el punto de querer representarlos en la realidad. Actualmente el cosplay está normalizado, algo que bendicen muchos de sus aficionados. No deja de ser un hobby, pero hay quienes viven de ello, como es el caso de Jessica Nigri y Yaya-han, dos jóvenes cosplayers que erotizan cualquier diseño que tocan.

Cristina Mateo (Lesciel Cosplay) es una jerezana de 25 años que también se dedica a ello. Graduada en Ingeniería Informática, trabaja como programadora. Para ella el cosplay es una afición más, como el airsoft o los videojuegos. "La culpa de todo la tiene mi padre. Desde muy pequeñita me ponía delante del ordenador, me daba una consola... y yo como niña que era, me encantaba", relata la joven cosplayer. "Entre una cosa y otra terminó llevándome a un Salón Manga a los 13 años y al siguiente fui caracterizada de mi personaje favorito del Final Fantasy X, de Yuna", añade. Gracias a sus nueve diseños y al haber conseguido cuatro premios al mejor cosplay, Cristina se ha ganado un reconocimiento en el Salón Manga, evento al que ha sido invitada dos veces consecutivas.

Su madre empezó a hacerle los vestidos y su padre se encargaba de las armas. “Ella compra una telita, la más barata que haya, y hace lo que puede para que la niña esté medianamente mona”. El entorno en el que ha crecido le ha fomentado ese gusto. No le ha parado los pies. Disfruta personificando a aquellas mujeres que ha manejado con la Play. Suele elegir personajes con los que se siente identificada. Dice que no piensa hacerse un cosplay de Lulu del Final Fantasy X porque es una "tía muy seria". A diferencia de otros cosplayers no elabora trajes de manga o anime, a ella lo que le gusta es introducirse en el mundo gamer: "Normalmente de los que más tengo es del Final Fantasy, una de mis sagas favoritas. También hay de Legend of Dragoon, del Dragon Age, The Witcher, Silent Hill y ahora me estoy haciendo uno del World of Warcraft", indica. Confiesa que el traje que más tiempo le ha llevado es el de Legend of Dragoon, cerca de nueve meses.

Esta afición es una como otra cualquiera, pero esta especialmente no deja de ser foco de insultos. No obstante, Cristina no quiere darle mayor importancia al asunto, dice que es su hobby, "como quien se va a jugar al fútbol". No quiere darle pábulo a los comentarios que le suelen decir, pero señala que "es cierto que la gente intenta ser cruel. Te empiezan a gritar friki, a lo mejor te tiran arena…". Sin embargo, la sensación que tiene por el cuerpo cuando se 'cosplayea' supera todo comentario soez que le hayan podido decir. "Me siento súper orgullosa. Hace dos años no era capaz de enhebrar una aguja y ahora hago mis propios trajes. Tengo un hobby que además me está enseñando a hacer cosas nuevas y me hace mucha ilusión. Me encanta verme de un personaje de un videojuego que a mí me gusta muchísimo y poder sacarlo a la realidad", comenta entusiasmada. 

"Es cierto que la gente intenta ser cruel. Te empiezan a gritar friki, a lo mejor te tiran arena…"

Para Cristina el cosplay es un traje para emular que eres un personaje de ficción. Pero hay quienes, como Jessica Nirgri, que sexualiza el diseño e intenta sacar partida de algo que no tiene nada que ver con el cosplay. "Es un tema muy delicado, muchísimo. No me parece mal siempre y cuando se sigan ciertas pautas. Yo jamás sexualizo a un personaje. Y si un personaje está muy erotizado de por sí, entiendo que lo sexualices si a ti te gusta, lo que no termino de entender es que si hay personajes, como por ejemplo, uno que lleve un pantalón por debajo de la rodilla, te lo pongas de tipo culote. Si hay montones de personajes que tienen a lo mejor una ropa más provocativa, por qué tienes que coger uno, cargarte el diseño que ha hecho el creador y sexualizarlo. Ahora, ¿qué tú quieres? Es cosa tuya", declara.

"Cuando estaba en la Universidad, mis compañeros terminaron enterándose que yo era cosplayer", comparte. Sin saber exactamente qué significaba dicha afición, sus compañeros -llenos de dudas- le preguntaron: "Pero… ¿te has hecho alguna foto erótica?". Ella, recreando tal situación, agacha la cabeza, mira hacia arriba y responde con una voz fina: "No". Dice que entonces ellos le preguntaron de qué tipo de personajes iba a los salones. Cristina les mostró algunos con armadura, con espadas grandes y elaboradas. La contestación que se llevó después de que les enseñara sus cosplays fue: “¿Para qué te disfrazas de esto si eso no está chulo?”. A lo que ella replicó: “Nada, ahora voy a ir como tú quieras”. 

Cristina se toma con calma y con mucho humor todo lo que le ha pasado mientras vestía sus cosplays. Un día, haciendo una sesión de fotos en la playa, relata que un señor que pasaba por allí se le acercó y le dijo: “Qué bañador más extraño”. Ella, entre risas, le contestó: “Ay por favor, no es un bañador, que llevo peluca”. Lo mínimo de las sesiones en espacios públicos es que la gente te mire, te señale… Pero dice que ya no es como antes. Asegura que las cosas han cambiado y que hay gente que cuando la ve sonríe y le alaba el trabajo. Sobre todo los niños, ellos se quedan maravillados con tantas estrellas, tantos colores… no deja de ser un traje de fantasía, con un diseño mañoso y que impresiona a cualquiera a simple vista. 

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