Chema Martín, el corredor gaditano que exporta cadismo tras superar un colapso pulmonar

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El joven atleta superó problemas de salud y de acoso escolar para entrar en el mundo de las carreras populares y los maratones, donde presume de cadismo.

“Por fin estoy en Andalucía, después de 13 años lo he conseguido”. Son las primeras palabras que se escuchan al otro lado del teléfono. Es Chema Martín, un gaditano de 27 años que reside desde los 13 fuera de la ciudad que lo vio nacer. De madre ferrolana y padre malagueño, el destino quiso que naciera en Cádiz. “Mi madre se cansó de ir siempre a Málaga y de tener lejos a su familia, así que un día le dijo a mi padre que estaba un poco harta de tener a su familia lejos”, explica Chema, así que hicieron las maletas y pusieron rumbo a Galicia.

De pequeño no era cadista. “En mi casa el fútbol no le gusta a nadie” y solo sus abuelos eran futboleros. Fueron ellos quienes le metieron el gusanillo del deporte rey. Su cadismo, en cambio, emana de sus amistades. “Mi abuelo malagueño me regaló las entradas para el Celta – Cádiz en Primera…y fui con mi otro abuelo”. Aunque ya se podía sospechar algo de su futura adhesión al cadismo porque “siempre me gustaron los colores del Cádiz, aunque no lo relacionaba con el amor al equipo”.

El hecho de vivir fuera le ha privado de disfrutar grandes momentos en Carranza. Sin embargo, sí ha tenido la oportunidad de ir a los partidos que la entidad amarilla ha disputado en tierras gallegas o en sus proximidades. “He ido a todos los Racing de Ferrol – Cádiz, al Girona – Cádiz y al Lugo – Cádiz”. Sobre este último partido cuenta la odisea que pasó para acudir al estadio lucense: “Mi madre no quería que fuese, pero era un día muy importante, así que cogí un autobús y me colé en Lugo. El problema es que, después de toda la lluvia que cayó y de que nos robara el árbitro, no tenía forma de volver… así que no tuve más remedio que dormir en un portal. Al día siguiente compré el periódico y salía en portada”, relata entre risas.

Sus comienzos en Ferrol, en cambio, no fueron nada fáciles. Llegó para cursar el primer año de la educación Secundaria y en clase “se metían conmigo por mi acento y lo pasé bastante mal”, aunque ya lo tiene más que superado. “Sufrí acoso escolar y me hacían llorar, incluso llegaron a agredirme”, explica Chema. “Con la llegada de los móviles que podían grabar me hicieron un vídeo mientras uno me daba patadas, y hubo que hablar con ellos para que lo borraran”. Sin embargo, toda paciencia tiene un límite y la suya no iba a ser menos. “Un día me aguantaron las manos mientras me daban collejas, pero exploté y le pegué a uno, aunque era quien menos culpa tenía. Incluso lo llegaron a ingresar”. Una acción que estuvo a punto de acabar en los juzgados porque el hospital “quiso denunciar, pero los padres dijeron que no y el colegio expulsó a quienes me acosaban”. Su rebeldía puso fin a una triste situación que ha acabado provocando que “me cueste mucho llorar, desde aquel momento apenas suelto lágrimas”.

"Me hicieron un vídeo mientras uno me daba patadas, y hubo que hablar con ellos para que lo borraran"

Chema, que empezó en 2013 con las carreras, vivió durante 8 años en Ferrol, una ciudad que abandonó para residir un lustro en A Coruña, en la que comenzó la carrera de Administración y Dirección de Empresas. Antes ya había hecho un ciclo medio de Comercio y un superior de Gestión y Marketing. Después de trabajar mientras se formaba, “creía que ya tenía la edad y la experiencia suficientes para intentar volver a mi tierra”. Lo ha conseguido y, desde hace siete meses, vive en Málaga. Cádiz, el siguiente paso, parece más complicado “por lo difícil que es encontrar trabajo allí”.

Superó irse a mil kilómetros de su tierra. Superó el bullying durante el comienzo del instituto. Y superó también un neumotórax espontáneo. “Me salió una bolsa de aire entre el pulmón y la membrana me chocó contra el corazón y me hacía daño”, un colapso pulmonar ante el que se le abrían dos opciones: “meterme una máquina para solucionarlo, aunque corría el riesgo de que me saliera constantemente, o esperar sin hacer nada y, con suerte, no me volvería a salir”. Optaron por la segunda opción, pasó ocho días ingresado y “jamás lo he vuelto a tener”.Precisamente por este problema nunca había corrido con frecuencia. A pesar de ello, se apuntó en el gimnasio y comenzó a entrenarse. “Me costaba mucho correr pero me lancé a ello”. Su primera carrera fue los 10 kilómetros de A Coruña, que completó en 46 minutos. Le gustó la experiencia y comenzó a apuntarse en diferentes carreras, “he podido completar entre 40 y 50 pruebas”, relata Chema.

A las más importantes acude vestido con la camiseta del Cádiz, como ocurrió en la última media maratón en la que participó en la ciudad coruñesa. Un hecho que le llevó a aparecer en algunos de los medios de comunicación gallegos, que destacaron la presencia de un cadista en las pruebas de A Coruña, la única localidad gallega en la que corrió el gaditano, que presume de llamarse “igual que el centrocampista de mi equipo, José Mari Martín”. A pesar de llevar poco tiempo en suelo andaluz, ya ha participado en diferentes carreras. “Me voy enterando como puedo y corro cuando el trabajo me lo permite”, relata. De hecho, este año es el que “más he corrido gracias al estar en Andalucía”.

Si cuando estaba en Galicia bajaba a Andalucía en cada ocasión que se le presentaba, ahora hace el camino a la inversa cuando tiene vacaciones. “En cuanto puedo subo a Galicia para ver a mis padres, que también es duro en ese sentido estar aquí solo”. Sin embargo, no tiene dudas de lo que siente: “Psicológicamente creo que estoy donde tengo que estar, a pesar de estar lejos de mi familia. Me siento en casa y aquí es donde estoy a gusto. En Coruña he pasado unos años maravillosos y mi recuerdo de la infancia es muy feliz, pero siempre tuve claro que tarde o temprano me iba a ir de allí”, explica Chema, que afirma con rotundidad que “ha sido una buena decisión, ahora miro atrás y pienso que ha merecido la pena”.

Como cadista, además, está viviendo una de las épocas más felices de su vida. En cualquier caso, cree que “en Segunda estamos muy bien, aunque si se asciende evidentemente quieres ver a tu equipo en Primera y jugando con los mejores, pero no me agobia estar en esta categoría, también se disfruta mucho de la igualdad que hay y yo estoy contento ganando partidos”, sentencia el corredor gaditano.

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