Los bajos del edificio de Rianal en Jerez: la idea de abrir una tasca y el pasadizo-farmacia

Los locales del emblemático edificio que albergó estos populares grandes almacenes se preparan para nuevos usos, con apertura al público

El emblemático edifico de Rianal, en calle Santa María.
14 de febrero de 2026 a las 19:05h

Los dos locales que hay en los bajos del edificio de Rianal están en obras, tanto el que está a la izquierda del portal de entrada a lo que hoy son apartamentos como a la derecha, en lo que era el antiguo pasadizo que comunicaba la calle Santa María con la trasera de la fachada, la calle Mesones, lo que aventura la transformación de ambos para la atención al público.

Hace meses que se dio a conocer que el local de la izquierda iba a albergar "una tasca", tal y como la definió a este medio uno de los socios –Taberna Rianal, por cierto, es el nombre que puede leerse en un cartel a la vuelta, en la calle Mesones, aunque se trata de algo provisional–, socios que llegaron a firmar un contrato de arrendamiento con la propiedad del local (por cierto, el dueño es propietario de un conocido comercio muy cercano). La idea de partida era realizar una obras de adaptación del local para este uso, con la intención de haber abierto el pasado otoño. No ocurrió tal, en primer lugar por la proverbial dificultad existente en la actualidad para disponer de mano de obra en la albañilería y luego porque hubo problemas entre los socios que iban a llevar adelante dicho proyecto.

En cualquier caso, desde hace varias semanas vienen realizándose distintos trabajos en el local, ninguno de envergadura, a juzgar desde fuera, a la vez que figura un cartel con el nombre de la promotora de las obras. Un propietario de uno de los apartamentos del inmueble con el que ha charlado lavozdelsur.es afirma que la propiedad del local ha referido en alguna ocasión problemas de filtración de aguas, obras que deben ser previas a cualquier adaptación para su nuevo uso, sea finalmente hostelero o de otro tipo.

El edificio de Rianal, en pleno centro de Jerez.  MANU GARCÍA

Anexo a la farmacia

Más significativo es todo lo relacionado con el local de la derecha, que en su día fue un pasadizo entre Santa María y Mesones. Se trata de un espacio anexo a la histórica farmacia Figueroa, a la que pertenece desde que se cerrara el pasadizo que muchos jerezanos recordarán porque había en el lateral escaparates de los grandes almacenes. Ese pasadizo nunca fue nunca una calle municipal, era de Rianal y hoy en día formar parte de la comunidad de propietarios del edificio. El caso es que dicho espacio, tras su venta, se cerró y se acondicionó para servir como almacén la farmacia, que está en el edificio anexo. Ahora se están llevado a cabo obras para su transformación en lo que podríamos llamar un establecimiento comercial al uso. El cerramiento con ladrillo visto y la reja están dando pasó a lo que es el frontal de un comercio tipo, con su puerta desde la calle, escaparates, etc.

Se da la circunstancia de que la farmacia va a realizar obras de reforma y todo indica que este espacio, ya convertido en amable para atender al público, se va a utilizar como un auténtico comodín, en función de las necesidades de la farmacia según se vayan acometiendo las obras, con idea de no tener que cerrar en ningún momento a causa de las mismas. 

Las obras de remodelación del edificio en el que está la farmacia Figueroa están terminando –va a acoger apartamentos en alquiler, pero no vacacional, según dio a conocer en su día el Ayuntamiento– y ahora este establecimiento señero va a realizar las suyas propias. Hace varios meses que comenzó la tramitación de licencias municipales y aunque ha habido algún contratiempo, parece que todo está subsanado y las obras podrían comenzar en cuestión de semanas.

El emblemático edificio de Rianal albergó dichas galerías comerciales 'de toda la vida' en la calle Santa María, en pleno centro de Jerez. En 2022, tras más de una década completamente cerrado, fue reconvertido para uso residencial, con la adaptación de las plantas altas para un total de once apartamentos. La promotora intentó darles uso turístico, pero ante la imposibilidad de acceder a licencia municipal, finalmente todo se vendió.

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Carlos Piedras

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