La Hermandad de las Angustias ha abierto por fin, tras dos aplazamientos motivados por los temporales, la exposición dedicada al centenario de la reorganización de la corporación en los Claustros de Santo Domingo. La muestra se encuentra instalada en la sala Profunis y permite al visitante acercarse a los enseres patrimoniales y documentales más sobresalientes de la hermandad.
Según explica el hermano mayor, Fran Mancilla, se trata de “una selección de lo más destacado de la corporación”, en la que pueden contemplarse piezas como casullas antiguas, el manto de la Virgen, el pendón, algunas de las insignias más antiguas y elementos especialmente significativos como el Cristo primitivo.

Patrimonio, documentos y recuerdos
La muestra reúne piezas y documentos que ya estaban presentes cuando llegó la hermandad, junto a una destacada colección de fotografías antiguas y de la historia más reciente. Entre ellas se incluyen referencias al patronazgo de la Virgen de los donantes de sangre y las imágenes de los festivales organizados en los años 80 para recaudar fondos destinados a la profunda reparación que tuvo que llevarse a cabo en la capilla.
En el fondo documental sobresalen elementos de gran singularidad, como una fotografía de la Paquera y Lola Flores, que podría ser la última imagen en la que aparecen juntas ambas artistas, así como el contrato de Lola Flores cuando actuó en aquellos festivales organizados por la hermandad.

No faltan tampoco los recuerdos del proceso de rehabilitación de la iglesia, unas obras de gran envergadura que evitaron su derrumbe. Una colección de fotografías históricas ofrece un relato gráfico del avance de los trabajos, “una labor de rescate y búsqueda que ha sido posible gracias al comisario de la exposición, Antonio Jaén”, destaca Mancilla.
“Va a sorprender a mucha gente de la hermandad que no ha conocido esos festivales ni esa capilla cuando tuvo levantada las cubiertas, una obra que supuso muchísimo para la hermandad”, señala el hermano mayor, que sitúa esta etapa como una de las más notorias en la historia de la cofradía.

Fran Mancilla recalca que fueron años de enorme esfuerzo y trabajo en “una hermandad muy unida y volcada al cien por cien, porque la capilla había que levantarla, un objetivo que tenían muy asumido”.
Un centenario marcado por cambios y decisiones no previstas
La exposición también recoge otros recuerdos, como los Vía Crucis que se realizaban para trasladar a la Virgen de la Trinidad a las Angustias y poder salir el Domingo de Ramos, así como la presencia de figuras históricas de la cofradía, entre ellas el padre Torres Silva o Federico Mantaras. “En mayor o menor medida, enseñamos lo que nos queda de la historia de la hermandad”, resume Mancilla.
El calendario del centenario, que finalmente no ha sido el previsto inicialmente, no concluye con esta exposición. El cierre llegará el próximo 7 de marzo con la imposición a la Virgen de la Medalla de Oro de Jerez, concedida recientemente a la hermandad. Un acto que la cofradía quiso celebrar en la basílica de la Merced, pero que no fue autorizado.
“Nos dijeron que nos ciñéramos a la feligresía”, explica el hermano mayor, pese a que se había diseñado un “plan pastoral para la efeméride muy interesante”. Esta negativa supuso un nuevo revés para iniciativas como el proyecto de procesión extraordinaria, que correspondía a la hermandad y se ajustaba a la normativa diocesana.
“Al fin y al cabo, como le digo a la junta, son cosas que nos pone el Señor y hay que trabajar para seguir esforzándonos”. “Es un revés y me da pena, porque esto ha sido un gran trabajo que ha hecho el párroco que se ha quedado hecho ahí”, concluye.
Entre las propuestas que finalmente no se llevarán a cabo figuraban el traslado de la Virgen a la Merced, un ciclo de conferencias con María como eje central o encuentros con profesores de religión de los colegios cercanos a la capilla para dedicar el mes de mayo a María. “La verdad es que era un programa muy atractivo, pero desde la Vicaría no lo han visto adecuado”.


