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¿Sabes qué es la hipnoterapia?

Santiago Ramón y Cajal escribió, en un artículo publicado en 1889 en Gaceta Médica Catalana, cómo sometió a su esposa Silveria a hipnosis en el nacimiento de sus dos últimos hijos. "Dos fenómenos llamaron nuestra atención: la extrema rapidez del parto y la disminución considerable del dolor, manifestación subjetiva de las contracciones", anotó el premio Nobel. No figura entre las prestaciones que ofrece nuestro sistema sanitario público pero, lejos de la imagen falsa y estereotipada que durante años se encargó de escupir la televisión, el poder de la hipnosis en los tratamientos terapéuticos está probado en la teoría, a través de numerosos estudios rigurosos y documentados que existen, y también en la práctica mediante su empleo frente a trastornos psicológicos y problemas médicos.

"Te encuentras ahora en una posición cómoda, puedes cerrar voluntariamente tus ojos. Ahora nada te preocupa, nada te molesta. Un segundo puede parecerte una eternidad y una hora un instante...". Con estas frases suele comenzar una sesión de hipnosis el psicólogo e hipnólogo Francisco Rodríguez del Valle (Jerez, 1965), miembro fundador de la Sociedad Hipnológica Científica española, a la que también pertenecen profesionales de la medicina, biología, entre otras. Con consulta propia desde hace casi una década, es de los escasos profesionales en la provincia que utiliza prácticamente de forma sistemática con todos sus pacientes la técnica de la hipnosis clínica: "Entre las ventajas que ofrece introducir esta técnica es que acorta la duración de los tratamientos y coadyuva a las intervenciones médicas y psicológicas. No es una monoterapia", explica. Tabaquismo, sobrepeso, ansiedad, estrés emocional, fobias... Malos hábitos y situaciones psicológicas y emocionales que desembocan en somatizaciones, se transforman en enfermedades físicas.

Rodríguez del Valle está habituado a enfrentarse a todo tipo de situaciones en pacientes de todo tipo: "Recuerdo un señor que vino a la consulta con un caso extremo de claustrofobia. Le habían detectado un tumor en una parte muy específica de su cerebro. El paciente me contaba que tenía que exponerse a una radioterapia cerebral muy específica. Para ello, debía entrar en una máquina parecida a la de resonancia magnética pero con la diferencia de que su cabeza y su boca quedaban inmovilizadas mediante aparatos de tal forma que fuese imposible moverla para que la calibración de la máquina de radioterapia tuviese el margen de error mínimo a la hora de su efectividad. Recuerdo que el señor me decía que eso no lo podría soportar. La sensación de estar inmovilizado durante 45 minutos era horrible sólo de pensarlo. Pues bien, fabricamos una especie de máquina artesanal, con maderas y apliques metálicos que produjera las mismas funciones de inmovilidad, y a partir de ahí trabajamos con hipnosis. Fue un éxito en poco tiempo". Otro ejemplo de hasta dónde puede llegar este remedio que insiste en que casi todo está en nuestra cabeza: "Una mujer vino por problemas de autocontrol, la cual a su vez estaba en tratamiento de fertilidad. De hecho, sólo le quedaba un último intento para conseguir este fin. Paralelamente a su motivo por el que vino, trabajé de manera indirecta este problema. Le entregué un cedé personalizado con sugestiones hipnóticas para su caso, le dije que lo escuchara sobre unos diez días y funcionó, se quedó embarazada".

Mitos y leyendas

Y luego están todos los falsos mitos y leyendas alimentadas por aquella moda que se impuso en televisión de convertir la hipnosis en espectáculo: donde lo mismo te hacían hacer la gallina que te ponían en contacto con tu difunto bisabuelo en el más allá. "Recuerdo una vez que un paciente vino empeñado en realizar hipnosis porque me contaba que estaba poseído por el espíritu de otra persona. Un caso quizás sorprendente pero poco práctico para el empleo de esta técnica", asegura este psicólogo jerezano que ha trabajado en asociaciones de la ciudad como Afemen (esquizofrenia), Upace (parálisis cerebral) y Alzheimer. "Es verdad que aun en la actualidad esta técnica, a pesar de todos los rigurosos estudios documentados que existen sobre sus beneficios, sigue envuelta en cierto aire de misticismo, pero fíjese qué fácil es desmontar el falso mito al que hace referencia. La hipnosis se puede entender como un cambio de actitud que la persona decide".

Si en ésta no hay voluntad para ser hipnotizada no habrá hipnosis. No puede inducirse la hipnosis sin la colaboración del sujeto". Más falsos mitos: "También se encuentra el de que las personas hipnotizables son mentalmente más débiles, incultas o poco inteligentes. Y fíjese, existe una correlación positiva entre la inteligencia y la hipnotizabilidad, ya que en la hipnosis se requiere un cierto grado de concentración, que lógicamente es más difícil de mantener por las personas menos inteligentes". En todo caso, no culpabiliza a la televisión de esa imagen distorsionada, pues "gracias a estas puestas en escena se conoce la técnica y probablemente gracias a esto la gente sienta curiosidad y llegue a interesarse más por conocer y profundizar en ella e incluso en buscar otros tipos de hipnosis más beneficiosas o útiles para sí". La percepción del dolor puede ser modificada mediante la experiencia hipnótica. También facilita el recuerdo y la regresión, "por lo que en algunos casos es una herramienta facilitadora para la aclaración, reestructuración o solución de un trauma experimentado en el pasado por un paciente concreto".

"Hay que tener cuidado con los charlatanes"

Aunque Rodríguez del Valle advierte: "Hay que tener cuidado con los charlatanes, con los que te venden las regresiones a vidas pasadas como si fueran ciertas y produjesen la solución a su problema. Lógicamente, no se puede recordar lo que no existió". "Piense que entre los sentidos que primero aparecen en el ser humano se encuentra el auditivo y antes incluso de que esté formado el oído se ha comprobado que el bebé puede percibir sonidos de la madre o del exterior. Bien, el proceso de consolidación de la memoria es diferente, es más complejo porque es algo que se va afianzando con los años y curiosamente, la manera que tenemos de almacenar la información en nuestro cerebro es a modo de trazas. Es por ello por lo que nosotros mismos, inconscientemente, vamos alterando nuestros recuerdos igual que se altera una fotocopia cuanta más veces es reproducida. En realidad lo que hacemos cuando recordamos algo es actualizar la última versión de ese recuerdo. Realizar regresiones a vidas pasadas además de carecer de cualquier validez científica no tiene sentido, porque todo es inventado y estimulado por el conductor de la sesión". 

De un tiempo a esta parte la hipnosis ha vivido un boom como consecuencia de sus efectos en la lucha personal contra el tabaquismo. "¿Quiere usted dejar de fumar? Hágalo mediante hipnosis". Seguro que ha visto algún anuncio de ese tipo en los últimos años. ¿Esto es posible? Según el hipnoterapeuta jerezano, "es complicado concretar la efectividad de la hipnosis en el tratamiento del tabaquismo, depende de cada profesional, pero yo diría que ronda sobre un 70% de éxito". "Personalmente sigo teniendo un número considerable de pacientes que vienen recomendados por otros pacientes que abandonaron este destructivo hábito. Existen múltiples publicaciones donde se demuestra que la hipnosis es eficaz para dejar de fumar. El estudio que más llama la atención fue el realizado en la Universidad de Iowa por Viswesvaran y Schimdt en 1992. Combinaron más de 600 estudios científicos que incluían a 72.000 personas. Se probó que la hipnosis era el sistema más eficaz para dejar de fumar, superando a la acupuntura, los chicles de nicotina, los medicamentos, técnicas aversivas, programas educativos... Según este estudio clínico la tasa de éxito fue del 90,6% y del 81% al cabo de dos años". Todo esto lo recoge con profusión de detalles Hipnosis en la Práctica Clínica Vol II. Aplicaciones Clínicas, en el que precisamente Rodríguez del Valle se ocupa del capítulo dedicado al tabaquismo.

Luego está el incremento de los pacientes que prueban esta técnica como remedio exprés de adelgazamiento. "Hoy en día se habla mucho sobre hipnobanda o banda gástrica virtual, pero habría que saber en qué consiste exactamente este método. Pienso que hay mucho fraude en este tipo de noticias. Porque es cierto que una de las aplicaciones que posee la hipnosis clínica es la del control de la alimentación. Aquí también entrarían los trastornos de anorexia y bulimia. Pero no son tan simples de tratar estos tratamientos porque suelen estar asociados a otros factores enfermizos como la ansiedad, compulsión, baja autoestima, falta de confianza o pesimismo que hay que trabajar paralelamente. Aparte, también se le ofrece al paciente ciertas pautas saludables para la ingesta de las comidas, como masticar despacio, dejar un pequeño intervalo de tiempo entre plato y plato o realizar ejercicio físico moderado". Evidentemente, argumenta el profesional, "a todo ello ayuda la hipnosis, pero lo más recomendable es contar siempre con controles médicos y la colaboración con otros especialistas y que, por supuesto, la hipnosis siempre esté en manos de un profesional de la salud".

La crisis ha hecho retroceder el volumen de atenciones, pero el perfil más repetido que acude a su consulta de calle Paúl es el de mujer de entre 35-45 años, muy similar a la edad del perfil de pacientes masculinos. "El porcentaje de visitas de mujeres en relación a hombres es mayor pero muy ligero, no hay tanta diferencia. La gran mayoría de la gente que asiste a consulta suele estar empleada, pero sus profesiones son muy, muy variadas. Entre los problemas más solicitados para tratamientos en primer lugar estarían los trastornos de ansiedad, baja autoestima y casos de pareja", sostiene.

En todo caso, afirma el hipnólogo jerezano, "hay una gran parte de la población que hoy en día no se puede permitir ir al psicólogo u otro especialista si tiene algunas necesidades básicas descubiertas. Pienso que es algo que ocurre en casi todos los sectores y es bastante frustrante que ocurra también en los relacionados con la salud". Aun así, los pacientes potenciales crecen a velocidad de vértigo. El ritmo de vida actual en el que se impone la velocidad, la sobreinformación, el aumento de necesidades muchas veces inútiles, las presiones laborales, la competitividad más feroz...

"El progreso a pesar de aparentar facilitarnos el trabajo y la vida diaria nos genera un ritmo de vida muy estresante y la ansiedad puede llegar a afectarnos hasta límites insospechados. He conocido gente a la que el mismo estrés le ha producido parálisis facial, enfermedades de la piel, afecciones de estómago, colon irritable, insomnio, migrañas con aura, fibromialgias... Son muy variados los efectos nocivos del estrés y podrá depender y variar según la persona, su sensibilidad, su fisiología, el entorno donde lo experimenta, sus recursos internos, etcétera. No obstante, entre los trastornos de ansiedad también se encuentran todo tipo de fobias, como por ejemplo la agorafobia o la fobia social, crisis de angustia... que suelen ser también casos muy recurrentes en una consulta de psicología, por lo que en estos momentos llevo varios casos donde los pacientes demuestran síntomas de somatizaciones corporales". Ya se sabe, mens sana, in corpore sano.

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