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El empresario, que le dio fama mundial al vinagre de Jerez, fallece a los 93 años.

La familia del jerez se tiñe de luto. Antonio Páez Lobato, 'el Rey del Vinagre', como lo definiera con acierto el periodista Pepe Contreras en un reportaje hace décadas y cuyo sobrenombre ha quedado para siempre, ha muerto esta pasada madrugada a la edad de 93 años.

El patriarca de la familia Páez Morilla nace en Jerez en 1923. Tercero de siete hermanos, hereda de su padre, propietario de un tabanco, la pasión por el vino, hasta el punto de que antes de cumplir los 10 años ya echa una mano en el negocio familiar. Con 23 años se casa con la que había sido su amor desde la infancia, Josefa Morilla Nuño, con la que tiene nueve hijos y de la que enviudó en el año 2000.

Antonio Páez pronto inicia una carrera como corredor de negocios dedicados al vino de Jerez, a la vez que monta una tonelería con muchas dificultades en sus inicios. Y aunque durante la década de los 40 a los 50 se limita a servir pequeñas partidas de barricas a diversas firmas de Jerez y de La Rioja, la empresa fue creciendo hasta alcanzar los 6.000 metros cuadrados de parcela que abarca hoy día la tonelería.

Pero si por algo fue conocido Páez Lobato fue por ver, antes que nadie, que Jerez tenía un producto de primer orden que las bodegas desechaban, el vinagre. Así, a partir de 1945 empieza a comprar a las bodegas partidas de vinos que se habían avinagrado con el objetivo de montar unas soleras para, más adelante, comercializarlo. Y aunque en un principio muchos creían que el de Jerez sería un vinagre más, pronto se demostró su excelente calidad, fruto del producto del que procedía, hasta el punto de convertirse en un referente en las cocinas de los mejores restaurantes del mundo. 

Ya en la década de los 70, y siguiendo con su espíritu innovador, Antonio Páez adquiere en Arcos la viña La Vicaría para producir otros vinos fuera de la denominación del jerez. Esto daría lugar, en 1981, al lanzamiento al mercado, primero, del blanco Tierra Blanca y, posteriormente, del tinto Viña Lucía, considerado el primer tinto andaluz de crianza embotellado.

Lobato, que a pesar de que en los últimos años ya tenía una salud delicada, no ha dejado de visitar las instalaciones que la empresa tiene en la carretera de Cartuja, donde por cierto se ha pintado el graffiti más grande de España y donde el insigne bodeguero fue inmortalizado para la posteridad

Persona querida y admirada también por su talante abierto, fue elegido Rey Mago en 1999, perteneciendo a la asociación de Reyes Magos con la que trabajaba de forma muy activa. En 2015, el Ayuntamiento le dedicó una de las rotondas de la antigua carretera N-IV, una iniciativa que fue impulsada por familiares y amigos y que contó con más de 1.000 adhesiones y en octubre de ese mismo año se le tributaba un merecido reconocimiento otorgándole el Premio Ciudad de Jerez a la Excelencia. 

Desde el Ayuntamiento, la alcaldesa Mamen Sánchez y su equipo de Gobierno han querido trasladar su más sentido pésame tanto a familiares como a amigos de este ilustre jerezano. 

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