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La nueva A-2003 que une Jerez con La Barca ya es una realidad a pesar de concluirse cinco años después de su fecha inicial por los innumerables contratiempos y la falta de presupuesto.

Delante de la venta El Cruce, a las afueras La Barca de la Florida, las máquinas culminan el nuevo desvío hacia la CA-3110, esa carretera que cientos de jerezanos toman para echar una mañana en el parque periurbano de La Suara cada fin de semana. El encargado del negocio, Álvaro Díaz, entre sorbo y sorbo a una Coca Cola, comenta que teme que estos trabajos puedan perjudicarles, ya que los coches procedentes del pueblo ya no pasarán directamente por la puerta del restaurante. Aún así, es consciente de la necesidad de esta obra, que prácticamente culminan una carretera, la Jerez-La Barca (A-2003), que algunos ya creían que no verían remodelada nunca.

La historia de esta vía es la de una reivindicación histórica de los vecinos no sólo de la pedanía, sino de las diferentes barriadas rurales que se encuentran a su paso y de otras localidades que en mayor o menor medida dependen de ella. Y no es para menos. Durante años la Dirección General de Tráfico la consideró la segunda más peligrosa de la comarca sólo por detrás de la N-IV debido a su alto número de accidentes, varios de ellos con víctimas mortales.

Uno de los últimos incidentes destacados tuvo lugar el pasado mes de marzo, cuando un autobús urbano con destino a Estella se salía de la vía, ocasionando daños personales a cinco personas. Se da la circunstancia, además, que este tramo -kilómetros 0 al 3- seguirá de momento sin remodelarse a pesar del convenio suscrito en 2007 entre el Ayuntamiento -entonces con Pilar Sánchez como alcaldesa- y la Junta de Andalucía para el arreglo del mismo.

El 4 de junio de 2009 comenzaba la obra. La Consejería de Obras Públicas anunció por entonces un plazo de ejecución de 24 meses -prácticamente uno por cada kilómetro de recorrido- y una inversión de 15, 3 millones de euros. El objetivo era transformar una carretera comarcal en una moderna vía de 10 metros de ancho con arcenes de 1,5. Además, el proyecto incluía un carril bici de 2,5 metros de ancho separado del arcén por una barrera de hormigón.

El inicio de por sí ya había acarreado algo de retraso, ya que en principio se había hablado de comenzar a finales de 2008 o en el primer trimestre de 2009. Además, conforme fue pasando el tiempo se empezó a ver que los plazos difícilmente podrían cumplirse. Casi año y medio después sólo se había trabajado en un tramo de apenas seis kilómetros entre La Barca y el enlace con la carretera A-389, lo que empezó a generar las primeras críticas de ciudadanos y partidos políticos. Fue entonces cuando el por entonces delegado de Obras Públicas, Pablo Lorenzo, en septiembre de 2010, acudía a pie de obra para defender los avances en los trabajos. “Me duelen ese tipo de críticas porque no están basadas en la realidad", afirmaba a los medios, añadiendo que "a veces la tozudez de la realidad se impone a algunas declaraciones que indican que no se está haciendo nada en esta obra. Como veis, las obras no se han paralizado".

El paso de los meses y el desarrollo de los acontecimientos acabarían por llevarle la contraria. A las semanas de trabajo se les empezaban a alternar otras tantas de inactividad. Por parte de la Junta la versión oficial era que había que solucionar temas de servicios como telefonía, electricidad y canalizaciones, pero lo cierto es que las limitaciones presupuestarias han sido siempre el principal caballo de batalla de la obra.

Los trabajos quedaban definitivamente paralizados en febrero de 2012. Tras resolverse el contrato con la empresa encargada de los mismos, se redactó un nuevo proyecto para los 16 kilómetros que quedaban pendientes de ejecución a la espera de que se consignara presupuesto suficiente para la finalización de la carretera.

La fuerza de los vecinos, fundamental

Desde luego, el que la nueva carretera de La Barca sea una realidad se debe, en gran medida, al esfuerzo vecinal de la Plataforma A-2003. Nacida en enero de 2013 por vecinos de la zona rural, distintas asociaciones y colectivos y los ayuntamientos pedáneos, ha trabajado -y sigue haciéndolo- primero, para que la obra de la carretera se reanudara y después, para poner el acento en aquellos aspectos susceptibles de mejora.

Una de las claves de la plataforma ha sido “dejar siempre al margen la política”, afirma su portavoz, Sara Gago, que recuerda las numerosas acciones reivindicativas que han llevado a cabo desde la fundación de la misma como concentraciones, cortes de carretera y marchas a pie y en bicicleta que sirvieron para que la administración andaluza no sólo no olvidara la A-2003, sino que reanudara a finales de 2014 la obra.

En este sentido fue fundamental la buena predisposición que vieron en el anterior delegado territorial de Fomento, Manuel Cárdenas, para reactivar los trabajos y con la actual, Gemma Araujo, con la que se han vuelto a reunir recientemente, para solventar las deficiencias que han ido surgiendo con la carretera prácticamente finalizada, caso de correntías en Cuartillos derivados de las nuevas canalizaciones, los accesos a las barriadas rurales y fincas o la escasa iluminación de la glorieta de Magallanes, en La Barca. Desde la plataforma también están recibiendo muchas quejas porque en la nueva carretera “hay tramos enormes donde está prohibido adelantar. Se nos ha explicado que la carretera se ha pintado a máxima seguridad y que las normas de tráfico son las que son, por eso se han solicitado varios apartaderos para vehículos lentos, algo que nos han dicho que se va a estudiar la posibilidad de incluirlos”. Aún así, Gago reconoce que la A-2003 “ha mejorado muchísimo, eso es indudable. En general la sensación que hay es que es una buena carretera y segura”.

Lamentablemente, el proyecto de carril bici que venía aparejado con la nueva A-2003 se ha quedado de momento en el camino y desde la plataforma ya se hacen a la idea de que su construcción “va para largo”. “A nosotros ya nos extrañó que en su momento se dijera que la obra que quedaba pendiente costaba unos ocho millones y luego se adjudicara por 6,8. La Junta pensó en incluirlo en el Plan Andaluz de la Bicicleta, que tiene fondos específicos para la construcción de carriles bici, y parecía que se podía incluir en el plan cuatrienal entre 2016 y 2020, pero finalmente no será así”.

Desde la plataforma recuerdan también los últimos tramos que quedan pendientes. El que enlaza Estella con la rotonda del cementerio de Jerez y el que une esta barriada rural con el parque periurbano de Las Aguilillas, un proyecto que se salió de presupuesto y que ahora hay que replantearlo para abaratar costes de cara a que pueda estar listo el año que viene.  

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Jorge Miró

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