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El Papel de La Voz

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Segunda parte de nuestra autorretrato de una ciudad y sus habitantes. Medio centenar de jerezanos desvelan sus rincones más queridos, sus lugares emblemáticos, sus rutas más personales. por la quinta ciudad de Andalucía.

La segunda entrega de "amantes" de Jerez continúa la publicada con el estreno de la nueva web y ahonda en los gustos y costumbres de otros 25 jerezanos, nacidos o de adopción, que se decantan por sus lugares favoritos de la ciudad, bares, restaurantes, plazas, calles... El centro y su encanto, la Feria del Caballo, la luz y la gastronomía copan algunas de los testimonios recogidos por este diario. La pregunta es: ¿Por qué te gusta Jerez? Y las respuestas, las siguientes:

26. Rocío Ramírez Perez. Jerez, una ciudad manejable.

30 años. Pediatra.
“Lo que más me gusta de Jerez es su clima y la comodidad de su tamaño a la hora de ir de un sitio a otro. Me encanta tomarme una cerveza bien fría en la terraza de El Gorila (plaza Plateros, 5) y un montadito de carne mechá con queso en el tabanco San Pablo (c/ San Pablo, 12). Cuando tengo tiempo me escapo a la pradera de Chapín a hacer algo de deporte, ya sea en bicicleta o corriendo, pero siempre bien acompañada. Me encanta ver a todo tipo de personas disfrutar de un buen día en este oasis en medio de la ciudad”.

27. Alfonso Saborido. La laguna de Torrox, el "pulmón" de la ciudad.

49 años. Locutor de Frontera Radio.
"Me gusta mi ciudad sobre todo por su encrucijada entre la sierra y el mar. Cerca de todos sitios. Adoro el olor del vino en la calle. No entendería la vida sin mi pizza marinera en Las Delicias después de hablar con mis amigos de astronomía en la Agrupación Magallanes en la radio, todos los jueves por la noche. Amo el cielo oscuro jerezano que aún podemos tener en algunos sitios de nuestros campos. Pero mi sitio favorito es la laguna de Torrox, a diez minutos de mi casa, es mi pulmón para respirar. Sin embargo, si me pierdo en la ciudad, búsquenme en el estanque del Zoobotánico del Tempul, un sitio mágico que me encandiló desde niño".

28. Antonio Bernal. El encanto de la campiña jerezana.

55 años. Miembro de Attac Jerez.
"De Jerez me gusta especialmente el buen rollito que se respira en el centro de la ciudad los sábados a mediodía, aunque los prodigue poco. Ese tropezarse cada quince metros con alguien a quien nos has visto desde hace tiempo, o con alguien con quien te ves casi a diario. Ese que si una cervecita en El Gorila, que si una copita de amontillao en La Trocha, en El Pasaje o en La Moderna, que si, ya puestos, una tapita de algo, ¿no? Pero de Jerez me emociona también, mucho, el paisaje amable de la campiña. Esas lomas suaves que parecen ondularse a cámara lenta, con carriles entre palmeras hasta la casa de lo que fue o sigue siendo una viña. Y si tengo que elegir, elijo una a poco de empezar la carretera de Morabita, vista desde un trigal que ahora está a punto de verdear al otro lado de la carretera, allí donde se yergue el solitario acebuche a cuyos pies sembramos las cenizas de mi padre".

29. Conchi Badillo. Pasear por el centro como forma de cargar las pilas.

28 años. Nadadora Olímpica.
"Me gusta mi ciudad por su encanto, su historia, pero sobre todo por su buena gente. Llevo seis años viviendo fuera y esto es lo que más valoro. Me encanta pasear por el centro. Su ambiente único me transmite alegría y positivismo, me carga las pilas, me da energía. También disfruto en sus fiestas, Semana Santa o Feria y de la gastronomía... ¡Estos mostos no los hay en todos los sitios! Pero todo sin pasarme, que me dedico al deporte. Cada vez que voy a Jerez no se me olvida ir a cenar al restaurante mejicano de la Plaza Plateros y a mi tienda favorita de suplementación Energyum Sport, en la Calle Fernando Viola".

30. Andrea Diosdado y Geli Sánchez. Una ciudad "abierta" y "alegre".

13 años. Estudiante de 2º de ESO / 45 años. Antropóloga.
"Somos madre e hija. Nos encanta esta ciudad por su sol radiante y ser una ciudad abierta a todos y a todas, por ser una ciudad alegre. Nos encanta ir los sábados por la mañana a desayunar al Reino de León (calle Latorre, 8) y probar sus diferentes mermeladas caseras, luego callejear por las calles del casco histórico, por San Miguel, San Mateo… y terminar tapeando en La Cruz Blanca (calle Consistorio, 16) una tosta de queso de cabra, con nueces y cebolla caramelizada o unas croquetas de puchero. Pero el rincón donde nos gusta pararnos es delante del Alcázar de Jerez, pasear por la Alameda Vieja y disfrutar de unas murallas, de una construcción que nos permite hablar del pasado de nuestra ciudad… y de su futuro".

31. Javier Sánchez Mellado. Añoranza por la cervecería Los Caracoles.

49 años. Gerente de cervecería La Maceta y cervecería Gorila.
"De Jerez me gusta esta permanente y aparente rivalidad que te hace estar vivo. Es como un juego de mesa en el que la partida empieza todos los días. Un juego de mesa con unas casillas en las que cuando caes en ellas se detiene el tiempo sonando palmas por bulerías, otras en las que el viento de Levante te tumba y otras en las que inmediatamente el viento de poniente te repone con el aroma de los vinos de nuestras bodegas. Es lo que me gusta de Jerez, sentir a diario el sentir que transmite el querer dar cada día algo más". Como lugar, y lo veo todos los días, donde de pequeño me llevaban mis padres a jugar. Una torre, la de San Dionisio, que era la torre de mi castillo y una plaza, la de Plateros, que era mi campo de batallas donde disfrutaba sin parar horas y horas. Hoy siento mi castillo al otro extremo de tan bella torre, y ahora, las batallas tienen el aroma de las maltas y los lúpulos. Y otro lugar de Jerez que siempre me viene a la memoria, cuando hablo de maltas y lúpulos, y permítanme que la recuerde, fue la cervecería Los Caracoles. Con ese bullicio de estar vivo, con levantes y con ponientes, donde nos encontrábamos jerezanos y amigos que a cada día le pedíamos algo más. ¿Qué no se creó en Jerez en aquellos tiempos, que no se engendrara en Los Caracoles? Si esta Voz Del Sur hubiese nacido entonces, habría nacido allí, en Los Caracoles".

32. Celia Asencio. En la lejanía se aprecia más lo que es Jerez.

25 años. Periodista.
Ahora, a mis 25 años, me he embarcado en la aventura de desarrollar un voluntariado en Bulgaria, una experiencia que marca de por mi vida. Por eso, siento a nuestra tierra con otra perspectiva, estando aquí aprecias todo lo que tienes en una ciudad como Jerez. Desde el arte del flamenco, gran patrimonio cultural que nos diferencia, hasta la luz insaciable de la que disfrutamos. Pero esto es sólo una de las pequeñas, o grandes, cosas que echas de menos cuando te vas lejos de casa. Me encanta pasear por el centro siempre que tengo tiempo libre, un casco antiguo que goza de rincones especiales, como la Alameda Vieja, dónde, en las tardes largas de sol, sentarse en un banco y disfrutar de las vistas hacia la Catedral y hacia el profundo Jerez es una de mis aficiones favoritas.

¡Y cómo olvidar nuestro vino! Una cultura vitivinícola bastante peculiar con una gama amplia de sabores, colores y olores. Afortunadamente, hemos recuperado la tradición de los tabancos, de mis favoritos el de la plaza Plateros, pues te envuelves en el ambiente más puro jerezano en una de las zonas más típicas de nuestra ciudad. Aunque no podemos dejar atrás bares como La Moderna, para mi gusto, de los sitios que tiene más encanto para saborear un buen catavino. Cuando vives en Jerez día a día pierdes esa perspectiva de la que hablo al principio. Necesita de nosotros, de los jóvenes, para que pueda seguir creciendo. Recuerdo cuando volví a casa después de tantos años fuera de estudio. Me llevé la grata sorpresa de que Jerez no está muerto, es una frase que puedes escuchar allá por donde vayas. Pero no es así. Me di cuenta de que cada día nacen iniciativas nuevas, ya sea dentro del mundo cultural o no. Desde las pequeñas compañías de teatro que apuestan por sacar adelante un entorno de culto, como El Jinete Verde o Tras el Trapo, hasta plataformas que se mueven con una actitud perseverante para intentar anular los fallos infinitos de nuestros gobernantes. Y, por supuesto, proyectos como La Voz del Sur, ya que no deja de estar al pie del cañón cada día para dar a los ciudadanos una información de calidad. Por todo esto y muchos más, yo soy de Jerez y no me arrepiento". 

33. Agustín García Lázaro. El entorno de Jerez como lugar de escape.

56 años. Orientador en el IES Fernando Savater.
"Lo que más me gusta de Jerez no está en sus calles, sino en su entorno, en sus alrededores, en los paisajes de su extenso término.
 Disfruto especialmente con los cortos paseos y pequeñas salidas que llamo “itinerarios de andar por casa”. La vega baja del Guadalete, los carriles entre viñedos, los parajes marismeños, las lagunas, los rincones serranos de los Montes de Jerez… Cualquier lugar encierra muchos puntos de interés relacionados con la historia, con la naturaleza, con la etnografía… Pero mis parajes preferidos son las riberas del río entre La Ina y El Portal o los alrededores de Torrecera.

Los sábados por la mañana acudo siempre a una tertulia que mantenemos un grupo de amigos desde hace 19 años: En otoño e invierno en La Vega, en primavera y verano en la terraza de San Francisco. La charla se proyecta después con las compras obligadas en el Mercado de Abastos, uno de mis lugares favoritos. Cuando los días son más largos y preludian ya el verano, tengo mi particular “itinerario de los olores” por algunas calles de la ciudad buscando el aroma del vino y el vinagre que escapa por las ventanas de las viejas bodegas, el de algunos obradores y panaderías escondidas, el de los naranjos o el de las flores de las sóforas en la calle de Santo Domingo".

34. Lorenzo Paéz. Jerez, una ciudad "ni grande ni pequeña".

42 años. Operador de sistemas de telecomunicaciones y presidente de la Asociacion de Patinaje ZZ Roll.
"Me gusta Jerez por estar cerca del mar y la montaña y por ser una ciudad ni grande ni pequeña. Me encanta la gastronomía de nuestra ciudad suelo ir al Pichaco para tapear comida típica de Jerez y beberme un buen oloroso seco. Cuando me apetece comida rápida no dudo en ir por una hamburguesa al Majareta Franklin y ahora he descubierto la original cocina del parque infantil Cha Chi Play Park. Cuando puedo paseo por las avenidas en patines o bicicleta con mis hijos por lo que estoy muy contento con la ampliación del nuevo carril bici y a la vez decepcionado porque nuestra ciudad no tiene un lugar digno para practicar las diferentes modalidades del patinaje. Y por último, durante el año, espero con ilusión los fuegos artificiales del primer domingo de Feria".

35. Inma Parra. El barrio de San Mateo, un lugar "mágico".

47 años. Artista y gestora cultural.
"Vivo en Jerez por mi familia y amigos, por su luz y cercanía, por el campo y por el mar, por recorrer sus calles como si nunca hubiera pasado nada. Quiero un cambio para Jerez, pero no a cualquier precio, quiero la paz y la armonía que transmite y el buen hacer de su gente. Me encanta la Espartería Becerra de la Porvera, los trozos de murallas que se dejan ver, el taller de costura flamenca de Fátima Canca o la barriada de Pío XII, con su parque lleno de alboroto. Disfruto con la arquitectura bodeguera y las angostas calles del barrio de San Mateo, que se abren frente a la Catedral, en un espacio mágico, transparente y despejado, que nos eleva la mirada hacia la fachada de la Catedral y nos conduce en línea ascendente hacia el entorno del Alcázar, de belleza singular".

36. Alberto Barrios. Chicharrones de San Pablo como modo de vida.

32 años. Publicista y creador de la app Guía de Jerez.
“Llegué a Jerez con tres años y pese a que siempre anhelo escaparme unos días a mi Madrid natal, es muy difícil dejar esta ciudad, aquí he conocido a las mejores personas que uno puede tener por amigo y la idiosincrasia de su gente es incomparable. Un fin de semana en Jerez debería pasar por comerse unos chicharrones en el Tabanco San Pablo, un vino de jerez o una cervecita al sol en la plaza Rafael Rivero, y asistir a uno de los frecuentes conciertos que realizan en Damajuana los fines de semana. Una ruta por sus céntricas calles llenas de rincones inolvidables”.

37. Patricia de la Calle Cintado. El Arenal, escenario de momentos "mágicos".

34 años. Desempleada. Activista de Stop Desahucios.
“Después de 8 años en Barcelona volví a Jerez por su gente, calidad de vida y luz. Me gusta pasear por el centro, donde me crié y hacer allí mis compras en los comercios de toda la vida. Reunirme con los amigos y amigos en La Carmela (Pescadería Vieja) donde siempre nos reciben y apoyan. En estos últimos años se ha convertido en un sitio muy importante para mí la plaza del Arenal, rebautizada por muchos como Plaza 15-M. Allí desperté y disfruté, y sigo haciéndolo, de momentos mágicos e inolvidables, como la acampada, los miércoles de cultura, movilizaciones, reuniones... Desde allí siento que podemos alcanzar el cambio”.

38. Manuel Gómez Toro. Culto al Teatro Villamarta.

28 años. Mago, ilusionista.
"Personalmente, me apasiona Jerez por el encanto que posee, ya que en todas sus calles podemos sentir esa magia que posee la ciudad. Todos los domingos tengo por costumbre ir al Parque González Hontoria, donde gracias a su inmenso tamaño puedo disfrutar del sol que tiene la ciudad acompañado de mis preciosos perros. Ellos lo pasan en grande paseando y jugando por él, así como yo, de verlos disfrutar. Sobre las 14:30, tenemos una pequeña costumbre los amigos y es vernos en el Tabanco El Pasaje (calle Santa María, 8) donde acompañados de un buen vino de las Bodegas Maestro Sierra, nos tomamos unas tapas de chicharrones, de menudo y todo aquello que poseen, ya que ese lugar es un lugar con encanto propio. Tras ello, nos vamos a merendar a la cafetería Alfredo Cafe&Copas (avenida Lola Flores, 2) donde acompañados de sus tartas, cualquier bebida es suficiente para pasar una tarde impecable en su maravillosa terraza. Para finalizar el día, como podéis disfrutar en la imagen, nos paseamos por los aledaños del Teatro Villamarta, lugar emblemático de la ciudad donde he disfrutado de grandísimos espectáculos y es para mí uno de los monumentos más bellos de esta ciudad. Jerez de la Frontera, un ciudad mágica".

39. Ángeles Comesaña. Entre Cristina y el Arenal está el "alma" de la ciudad.

Departamento de Pedagogía del Museo Arqueológico.
“Me encanta Jerez por el carácter de su gente, alegre y acogedor; por su clima benigno casi todo el año; por su situación geográfica, cerca del mar y de la sierra; y por sus bodegas e inigualables vinos. Mis sitios favoritos son las calles comprendidas entre Cristina y la plaza del Arenal (Tornería, plaza Plateros, plaza de la Asunción, plaza de la Yerba, Consistorio y la propia plaza del Arenal). Porque son el alma de la ciudad. Me encanta mi espacio de trabajo, el Museo Arqueológico, porque sus piezas te cuentan la historia de Jerez. Y para salir a comer, los restaurantes Albores (calle Consistorio) y restaurante Barra Gula (avenida Rafael Verdú, local 3), que además de tener una excelente cocina, la saben adaptar a las personas celíacas”.

40. Carlos Cabral. Un patio de butacas y una obra de teatro como pasión.

39 años. Maestro y director y actor de Grupo Teatro Jerez y la compañía Toarte.
"Me gusta Jerez por su clima, su luz, sus fiestas y sus eternas posibilidades de crecer. Me encanta pasear por el centro, sobre todo por calle Larga y plaza del Arenal. Me gusta ir al centro en autobús. Me gusta ir con mi mujer y mi hijo. Pero destacaría estar sentado en el patio de butacas o en el escenario de cualquier teatro de nuestra ciudad, destacando Sala Compañía".

41. Sofía Navarro. Las puestas de sol en el parque del Mirador, "un cuadro que pintar".

26 años. Escritora.
“Me apasiona esta ciudad por su raza andaluza, su música y sus olores. Me encanta pasear por el barrio de Santiago y que en sus callejuelas se mezclen el olor a vino y claveles. Bajar la calle Castellanos y que de sus ventanas salgan los murmullos del taconeo y las guitarras por bulerías. Llegar hasta el Zoco de Artesanía y elegir un pañuelo y un libro que llevarme a casa después de ver una obra de teatro de la compañía El Jinete Verde. Tomar un refrigerio en el Café del Teatro, junto al Villamarta. Me gusta quedarme un rato a los pies de Lola Flores en la Cruz Vieja. Esperar a un buen amigo en los escalones de la hermosísima estación de tren. Fotografiar la plaza de la Asunción desde todos sus ángulos. Esperar impaciente a que el rugido de los motores inunde la ciudad y el circuito de velocidad… Pero, si hay un lugar que me sabe a casa y una foto para mi recuerdo, es cada una de las puestas de sol desde el parque del Mirador, con sus colinas sembradas y sus bodegas en línea, que cada día cierra con un cuadro que pintar”.

42. Francisco Méndez Bravo. La laguna de Medina, lugar de meditación.

44 años. Periodista de Canal Sur Radio.
"Sinceramente, amo esta ciudad porque en ella he encontrado el futuro que otras tierras me negaron. Quiero a los jerezanos, especialmente a los que más sufren por culpa de esta estafa que algunos llaman:crisis. Desde mi puesto de trabajo intento volcar en ellos corazón y talento. Un lugar al que le guardo gran cariño es al bar Los tres Reyes de Emilio y sus caracoles. Para meditar, la Laguna de Medina".

43. Cristóbal Serna. La belleza de la cuesta del Espíritu Santo.

Fundador de la librería Luna Nueva.
"Para  todos aquellos cuya infancia son recuerdos en el casco antiguo de nuestra ciudad este se nos manifestaba con identidad propia. Ha sido como una suerte de bello pueblo dentro de una ciudad abierta, más grande. Espacio limitado en gran parte por una vasta red de murallas bodegueras como límite del horizonte. Tras sus volúmenes, grandes paredes blancas que nos cegaban en días de sol, aparecían pequeñas ventanas que permitían a nuestros ojos y a nuestra imaginación encontrar un descanso visual que nos alejaba de la monotonía que caracteriza gran parte de nuestro urbanismo. La modernidad, que nos ha envuelto estos años, no ha sabido aprovechar paisajísticamente hablando este regalo de la naturaleza que con forma de arroyo nos ha proporcionado hace ya mucho tiempo. A pesar de la vorágine constructora anterior a la crisis, aún quedan rincones bellos, como el que hoy muestro bajando por la cuesta del Espíritu Santo sobre todo espectacular si se hace de noche, bajando desde la Plaza del Mercado, calle San Blas y San Ildefonso. En la orilla opuesta, mirando desde el Alcázar, siempre me he imaginado una suerte de “carmenes" blancos, quizás anhelando  que este paisaje si ha sido cuidado y mantenido en la capital granadina. 

44. Mariano León. Berza, palo cortado y tocino de cielo, la combinación perfecta.

66 años. Jubilado.
"Soy un enamorado de Jerez, por tantos aspectos; su riqueza histórica y monumental, su magnífica ubicación geográfica, su excelente clima y su sabrosa gastronomía. Jerez es una ciudad hospitalaria con rincones muy especiales; palacios maravillosos como el de Manuel Domecq Zurita, rincones de gran belleza en el Alcázar, iglesias espectaculares como San Miguel o la Cruz Vieja. De su gastronomía destaco la auténtica berza jerezana, regada con un buen palo cortado, y el inigualable tocino de cielo, o las auténticas torrijas jerezanas, con vino de jerez. Paseo todos los días por sus calles y aún tienen el perfume embriagador de las bodegas. Lástima que este patrimonio monumental artístico esté tan abandonado por todas las administraciones. Y por último el flamenco como cuna de innumerables artistas de cantaores, bailaores y guitarristas. Esperemos que La Ciudad del Flamenco con o sin edificio proyectado a causa de la economía pueda ser una realidad durante todo el año".

45 José Rodríguez Carrión. ¿Hay un lugar mejor para vivir?

56 años. Médico y profesor de universidad.
"Si algo me gusta de Jerez es su gente y la calidad de vida que tenemos aquí, en el sentido de que tenemos todo lo que tiene una gran capital, pero concentrado. Es cuando se está fuera de Jerez una temporadita cuando más valoramos lo cómoda que es esta ciudad para vivir. La gente de Jerez me gusta por como es y porque hay un dicho que es rotundamente cierto en Jerez... Aquí, nos conocemos todos. Por lo demás, como buen arroyero, me encanta todo lo que rodea la Colegial, hoy Catedral. Da pena cómo están algunas zonas como plaza Belén, barrio de San Mateo y otras, pero me sigue encantando andar por esas callejuelas tan llenas de historia y de recuerdos. Si hay que salir del arroyo, que sea hacia la Alameda Vieja. Siempre me ha encantado la bodega de González Byass, que de pequeño enseñé más de una vez a los turistas, y aun hoy me sigue entusiasmando llevar a ella a los amigos que vienen a Jerez. ¿Dónde si no podrían ver en el mundo a los ratones peleándose por una buena copa de Jerez? El otro gran punto que me encanta por su luz, su espacio y su olor en primavera es la Avenida Alvaro Domecq. Todos los días procuro caminar desde la consulta, ubicada en la esquina de El Bosque, hasta Cristina para ver el azulejo de La Virgen y volver.

Más hacia el centro, aún seguimos dándonos algún homenaje con el pescaito del freidor de la calle Arcos, y desde luego lo que más me gusta cuando vienen conocidos es hacerles un tour turístico rápido. De obligada visita, San Miguel, la Catedral y el Alcázar con la cámara oscura que tanto les llama la atención. Aperitivos en lo de Faustino, y a la bodega. A comer a la Venta Esteban, calidad y precio como Dios manda. La tarde para recorrer andando el caso histórico y que vean por fuera San Lucas, San Mateo, El Cabildo Viejo y San Dionisio. Eso sí, el recorrido siempre comienza por mi rincón favorito: el monumento a Cabeza de Vaca allá en la calle Ancha, pegadito a la muralla. Aperitivo y cena de tapas en algunos los buenísimo bares que ahora tiene el centro, y vámonos que nos vamos, que mañana amanecerá de nuevo y volverá a oler el azahar. ¿Conocen algún sitio mejor para vivir que Jerez? La prueba es que todos los que se van, quieren volver".

46. Alba Castellano García. La Pandilla, lugar de culto.

28 años. Veterinaria.
"Me encanta el centro de la ciudad y el ambiente que se respira por sus calles, sobre todo en Navidad, cuando llega la época de las zambombas. Como no podía ser de otra manera, me encantan los animales, por lo que disfruto muchísimo visitando el Zoobotánico. Si tengo que elegir un lugar donde tapear ese es el tabanco La Pandilla, donde acompaño la comida con una morenita. Como buena jerezana, también disfruto mucho durante la Feria".

47. María José Pacheco. El vino y su embrujo.

38 años. Periodista. Presidenta de la Asociación de la Prensa de Jerez.
"A estas alturas no descubro nada nuevo si digo que soy admiradora, defensora, ferviente consumidora y militante promotora de los vinos de Jerez. 
Uno de los placeres de mis 15 años en esta ciudad ha sido el hallazgo de este producto del que poco a poco, con cada sorbo y cada página que he tenido que escribir sobre él, me ha enamorado. Por eso he aplaudido tanto el renacer de los tabancos en la ciudad, que han popularizado de nuevo y rejuvenecido el consumo de amontillados, olorosos y palos cortados (mis preferidos). Ya no soy la única que pide ese vino cuando todos optan por la caña. Soy incapaz de seleccionar solo uno de entre los tabancos. No puedo elegir. Los antiguos reabiertos y con solera como La Pandilla, los más flamencos como El Pasaje o los que han sido locomotora de este renacer como el de Plateros... Todos tienen su encanto y el mejor vino. De los tabancos solo puedo pasar a las bodegas. Me he propuesto visitar una a una todas las del Marco, y llevo ya un buen número de casillas marcadas en mi particular quiniela. Las pequeñas y artesanas, las premium que acompañan la visita con pinacoteca, las afamadas y de majestuosa arquitectura. Son un espectáculo impresionante y un reclamo del que yo ejerzo de particular embajadora cada vez que alguien pasa unos días conmigo en mi ciudad de adopción.

Entre los lugares de Jerez que son imprescindibles para mí sobresale el centro de Jerez en todas sus facetas: gastronómica, comercial o de ocio. El Mesón del Asador y toda su carta, la cafetería Fragole Infinite con la encantadora Maribel y sus exquisitas tartas, el Almacén y su lasaña de carrilada y sus minihamburguesas de retinto, el mexicano Cantina Chiguagua, la originalidad y los sabores del Albalá, las copas en la Plaza Vargas o Damajuana y, por supuesto, la visita indispensable a La Moderna con mis 'primos' los Pacheco. El oloroso en La Moderna es siempre mi primera etapa de cualquier momento de ocio. El Alcázar, los paseos por los barrios de San Mateo y San Lucas y su patrimonio, la oferta teatral del Villamarta, el rastro de los domingos... Todo es digno de mención. Eso sí, echo en falta una mayor oferta musical en salas fuera del circuito más comercial. Algunos escuchamos otras cosas. Y ahí otras ciudades nos llevan la delantera. Y tengo una asignatura pendiente: aún no he podido visitar a conciencia el reabierto (por fin) Museo Arqueológico".

48. Fernando Toro Piriz. Un estilo de vida: jerezanear.

55 años. Pintor.
"Desde niño he estado junto a mi padre en su estudio de la calle san Marcos y esto me hizo callejear por el Jerez más antiguo, conocer sus negocios y talleres. Pero hay algo que me ha impregnado para siempre, que ha sido y sigue siendo, su olor a vino. Eso no se olvida. Mi padre me mandaba a dibujarle los rincones con las iglesias al fondo. Así yo aprendía y él los utilizaba como referencia para sus cuadros. Todo este mundo me ha formado de una forma especial que yo la denomino jerezanear que es lo que más me gusta. Una buena copa de vino con su tertulia de buenos amigos y allegados. Y el monumento que más me gusta con diferencia es el de la plaza del Caballo del gran artista Antonio Navarro, autor también del oso y el madroño que está en la Puerta del sol en Madrid".

49. Lourdes Menacho Vega. La defensa del Jerez rural por bandera.

43 años. Educadora social.
"Viajo bastante  y cuando tengo un rato me gusta la parte de la ciudad que está viva, ver a la gente por la calle Larga, comprar los sábados en la Plaza y luego tomar unas cervecitas en cualquier rincón del centro, si es posible en el bar La Callejuela mejor y si no al solecito. Pero dónde más agusto me siento es cuando me encuentro con la carretera de Cortes, y pasando el parque de las Aguilillas me sorprende un manto verde que cubre toda la tierra, el trigo bajo un cielo azul decorado con grandes y esponjosas nubes blancas. Me encanta disfrutar y contemplar el valor paisajístico de la zona rural de Jerez, cómo cambia de tono según la estación del año, mi rincón preferido es Cuartillos, y desde este núcleo caminar por las vías pecuarias o recorrerlas con la bici. Cuartillos es uno de los puntos más altos de nuestra zona, se divisan muchos pueblos, en los días despejados podemos contemplar la Bahía de Cádiz. Es una pena que no aprovechen más las vías pecuarias con un uso responsable y alternativo, en otros municipios se aproveche mucho más, el Jerez rural ofrece muchas alternativas de ocio muy atractivas que la mucha gente desconoce".

50. Bruto Pomeroy. La Escuela de Arte como "refugio".

57 años. Actor y galerista.
“Me gusta Jerez porque nunca tuve raíces, y a veces uno las necesita. Esa calle Corredera punto de partida de mis abuelos. Ese Jerez, que volverá a lucir de nuestra mano. Mis refugios: La Escuela de Arte de la calle Porvera, Neftalí en la nueva dirección y un gran artista y profesor como Domingo Martínez siempre solícito a mis propuestas. La sala de exposiciones de la UCA de Jerez, dentro del Campus. Tan importante por su labor, ahora que la ciudad se ha quedado tan desnutrida de galerías. La Moderna, con ese Atilano presidente que tan buenos recuerdos me trae. Y, por favor, necesito más tiempo para localizar escondites gustosos, que soy un recién llegado. Me dejo guiar".

Sobre el autor:

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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