La localidad de Vilches (Jaén) vive un escenario de creciente movilización vecinal ante la posible instalación de una macrogranja porcina con capacidad para 5.274 cerdos, proyectada en las inmediaciones de la pedanía de Guadalén y de su pantano. La principal inquietud se centra en la proximidad del proyecto a una zona de especial valor ecológico y a un recurso hídrico de uso público, lo que ha despertado el rechazo de parte de la población local y de colectivos ambientales. Más de 150 alegaciones serán presentadas este viernes para intentar parar este proyecto.
La normativa vigente establece un perímetro de protección de 500 metros alrededor de la línea de máximo embalse, dentro de la cuenca vertiente del pantano. Los vecinos afirman que construir una explotación tan grande en terreno rústico y a menos de la distancia permitida es ilegal. La ley solo permite en esa área construcciones relacionadas con la gestión pública del embalse o para actividades recreativas. El debate se ha intensificado porque la parcela está incluida en la Red Natura 2000, un espacio de conservación ambiental que forma parte del Patrimonio Natural de Andalucía.
Purines, biodiversidad y temor a la contaminación del agua
El conflicto se agrava por las dudas sobre la gestión de los purines o residuos orgánicos, que presentan una elevada concentración de nitratos y otros contaminantes. Los vecinos se preguntan, en un contexto de creciente preocupación sanitaria y ambiental, “¿A dónde van a ir a parar los purines o excrementos, altamente contaminantes, que tienen alto contenido de nitratos de estos animales, a los que sumar las crías?”, señalando el riesgo de filtraciones hacia el pantano, cuyas aguas son utilizadas para el abastecimiento de otras poblaciones cercanas.
La población teme que la actividad ganadera incremente la presencia de patógenos y sustancias contaminantes en el entorno, lo que podría afectar tanto a la salud pública como al equilibrio ecológico del área. En el ecosistema de la zona conviven especies protegidas como el lince ibérico, el águila imperial ibérica, la cigüeña negra o el milano real, entre otras aves y vertebrados de alto valor ecológico, que podrían verse afectadas por el aumento del tráfico de vehículos pesados y el vertido de residuos en terrenos agrícolas cercanos.
La polémica también se extiende al ámbito administrativo, ya que el Ayuntamiento de Vilches habría permitido la tramitación del proyecto bajo el nombre de Ampliación de Granja, al existir previamente una explotación con más de 2.490 cabezas de ganado porcino. Los vecinos denuncian que dicha explotación habría realizado vertidos al pantano de Guadalén, una situación que aseguran haber denunciado de forma reiterada ante las autoridades.
La falta de información pública también ha sido uno de los principales puntos de crítica. La ciudadanía sostiene que “no ha recibido información veraz con informes independientes que alerten sobre las consecuencias medioambientales”, mencionando posibles efectos como la aceleración del cambio climático, la emisión de gases contaminantes o la dispersión de nitratos y metales pesados sobre cultivos de olivar cercanos. También se advierte del posible desarrollo de macroplantas de biometano, una infraestructura energética proyectada en la zona que está generando malestar social.
Los vecinos de Guadalén, una pedanía de apenas 200 habitantes, denuncian lo que consideran una forma de presión estructural contra la población rural, que sufre escasez de servicios y problemas de despoblación. Los residentes sostienen que el proyecto vulnera limitaciones urbanísticas y reclaman su paralización, mientras preparan alegaciones antes del 11 de marzo, fecha límite para presentar sus reclamaciones formales. En su discurso, los vecinos subrayan la necesidad de preservar el entorno natural y los modos de vida locales frente a proyectos de gran escala.
