El intenso temporal de los últimos meses está dejando consecuencias también en el patrimonio histórico de Jaén. Una de las imágenes más impactantes se encuentra en el embalse del Giribaile, donde el histórico puente de Ariza, en Úbeda, ha quedado prácticamente sepultado bajo el agua.
Considerado la obra de ingeniería civil más importante del arquitecto renacentista Andrés de Vandelvira, este puente se ha convertido durante años en uno de los símbolos del embalse. Sin embargo, el aumento del nivel del agua ha provocado que ahora apenas pueda verse su estructura. El pantano, que esta semana ha superado el 75 % de su capacidad, se ha transformado en una extensa marisma en la que han regresado las aves migratorias, pero en la que ha desaparecido temporalmente el que ha sido uno de sus elementos más reconocibles desde que el embalse entró en funcionamiento en 1998.
La situación ha generado preocupación entre vecinos y defensores del patrimonio. Muchos de ellos se acercan estos días hasta el pantano para observar cómo el puente queda cada vez más cubierto por el agua. “Es algo muy triste que no se debería consentir, no sé cómo las instituciones dan lugar a la degradación de un bien patrimonial como este”, explica José Manuel Ruiz, uno de los vecinos que ha acudido a contemplar el estado del monumento.
Una obra de ingeniería con casi cinco siglos de historia
El puente de Ariza es una estructura monumental de aproximadamente 100 metros de longitud, construida con sillería de piedra arenisca. Su diseño cuenta con cinco ojos o bóvedas de cañón de medio punto, dispuestos de forma simétrica en torno a un arco central de 36 metros de luz. La construcción fue concebida para salvar el río Guadalimar y servir como vía de comunicación entre el sur peninsular y Castilla. A lo largo de casi cinco siglos, esta infraestructura ha sido testigo de la evolución del territorio y del paisaje.
Pese a su relevancia histórica, no fue hasta hace dos años cuando el Gobierno de España aprobó su declaración como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, el máximo nivel de protección para este tipo de construcciones. Como titular del bien, el Gobierno debe encargarse de su conservación y mantenimiento, tal como establece la Ley de Patrimonio Histórico Español y la Ley de Patrimonio Histórico Andaluz. Además, el Parlamento andaluz aprobó por unanimidad una proposición no de ley instando al Ejecutivo central a proteger este elemento patrimonial.
Un proyecto de traslado que nunca llegó a ejecutarse
La alcaldesa de Úbeda, Antonia Olivares, celebró en su momento la declaración como BIC del puente, aunque también ha insistido en la necesidad de adoptar medidas concretas de protección y conservación, una reclamación que comparten desde hace tiempo colectivos ciudadanos como Úbeda por la cultura.
Sin embargo, el traslado del puente no resulta sencillo. La presidenta de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Gloria María Martín, explicó recientemente en Jaén que “el puente no se puede trasladar de forma fácil ni mucho menos al tratarse de un bien protegido que está sujeto a una serie de condicionantes que lo hacen diferente a otro tipo de infraestructuras”.
La posibilidad de mover el puente no es nueva. Cuando el embalse del Giribaile comenzó a almacenar agua en 1998, el Ministerio de Medio Ambiente aprobó un proyecto valorado en 800 millones de pesetas para trasladar la estructura, piedra a piedra, a un lugar cercano a Úbeda. Sin embargo, ese plan nunca llegó a ejecutarse. Años después, en 2021, la Junta de Andalucía, entonces con gobierno del PP, elaboró un estudio de diagnóstico que confirmaba el progresivo deterioro del puente e incluso advertía del riesgo de derrumbe de algunas piezas de la cornisa.
Un monumento en la Lista Roja del Patrimonio
La falta de consenso ha tenido consecuencias para el futuro del monumento. El puente de Ariza permanece en la Lista Roja del Patrimonio, elaborada por la asociación Hispania Nostra, en la que figuran alrededor de 1.200 monumentos españoles en riesgo de desaparición, destrucción o alteración significativa. En este listado, Castilla y León y Andalucía son las comunidades autónomas con mayor número de bienes patrimoniales en peligro. A lo largo de su historia, el puente ha sido objeto de dos proyectos de consolidación estructural. El primero se llevó a cabo en 1868, cuando se rebajó su perfil alomado, y el segundo en 1980. No obstante, existen pocos precedentes recientes de traslado de puentes históricos.
El último caso fue el del puente romano de Alconétar, sobre el río Tajo, que en 1969 fue desmontado y reconstruido en el municipio de Garrovillas de Alconétar (Cáceres) tras la construcción de la presa de Alcántara. Mientras tanto, el nivel del embalse continúa subiendo y el puente de Ariza permanece casi oculto bajo el agua, convertido en símbolo de la fragilidad del patrimonio histórico frente al paso del tiempo y la falta de decisiones definitivas.
