Un vecino de Sevilla se ha librado de pagar 200 euros por una sanción que le había sorprendido. Le había llegado una multa de 200 euros por una infracción de tráfico cometida en un pueblo en el que nunca había estado. Rafael Mesa, residente en Santiponce, en noviembre se encontró en su buzón una notificación inesperada procedente de la Diputación de Jaén.
La carta detallaba una infracción grave de tráfico por "no respetar una marca longitudinal continua, sin justificación (hacer un giro prohibido por una línea longitudinal continua)". Según el documento oficial, los hechos habrían ocurrido el 5 de octubre de 2025, a las 17.37 horas, en el municipio jiennense de Los Villares. Los datos personales del sancionado y la matrícula del vehículo eran correctos. Sin embargo, había un detalle clave: la notificación no incluía ninguna fotografía ni prueba gráfica que acreditara la supuesta infracción. La única explicación era que la denuncia había sido formulada por un agente de la Policía Local durante un servicio de vigilancia del tráfico.
Rafael lo tuvo claro desde el primer instante. Nunca había estado en Los Villares, ni ese día ni en ningún otro. De hecho, contaba con pruebas que demostraban justo lo contrario. El 5 de octubre se encontraba de viaje en Toledo, mientras su coche permanecía estacionado en el aparcamiento de su centro de trabajo en Sevilla.
"Me llevé una ingrata sorpresa cuando abrí el buzón de casa y me encontré una multa de 200 euros por saltarme una línea continua en Los Villares provincia de Jaén, lugar que nunca había estado. Y más sorprendido me quedé cuando descubro la fecha de la denuncia un sábado de un fin de semana que me encontraba en Toledo y había dejado mi vehículo en los aparcamientos donde trabajo. Me dirigí a Facua y me asesoraron y redactaron sobre las alegaciones a seguir", explica el afectado.
Un error de matrícula
Rafael decidió acudir a Facua Sevilla asociación a la que pertenece desde hace casi dos décadas y que ha compartido su historia. El equipo jurídico analizó el caso y presentó un escrito de alegaciones ante el Servicio Provincial de Gestión y Recaudación de la Diputación de Jaén. De esta forma, solicitaban la anulación de la multa, al no existir pruebas fehacientes de la infracción denunciada.
Junto a las alegaciones se aportaron documentos que acreditaban el error, como los billetes de tren de ida a Toledo el 3 de octubre y de vuelta a Sevilla el 6 de octubre, que demostraban que ni el conductor ni el vehículo podían encontrarse en Jaén el día señalado.
Finalmente, pasados unos meses, el organismo provincial ha reconocido que se había producido un "error en la identificación de la matrícula del vehículo". Por tanto, este sevillano no ha tenido que abonar el importe.


