La muerte de una joven andaluza de 25 años en un accidente de tráfico provocado por la presencia de equinos sueltos en la vía pública ha llevado a su padre a dirigir una carta abierta al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. En el escrito, José Antonio Cabrera afirma que se dirige al jefe del Ejecutivo autonómico "desde el respeto institucional que merece el cargo que ocupa", pero también con la firmeza que le otorga ser padre de "una víctima mortal evitable". La carta expone que el fallecimiento no fue fruto del azar, sino consecuencia de una realidad persistente: el incumplimiento reiterado de la normativa que obliga a mantener controlados y vallados a estos animales.
El padre identifica a la víctima como Fuente Clara Cabrera Mateos y sostiene que la tragedia evidencia un problema conocido en las carreteras andaluzas. "Cuando una muerte es evitable y no se adoptan medidas suficientes para impedir que se repita, la inacción se convierte en responsabilidad política", afirma. El escrito subraya que no se trata de estadísticas, sino de vidas humanas y familias afectadas por siniestros que podrían evitarse si se aplicara la legislación vigente.
Tras el fallecimiento, la joven donó todos sus órganos, un gesto que, según su padre, permitió salvar otras vidas en medio del dolor familiar. Desde entonces, él y su esposa han transformado el duelo en compromiso mediante la creación de una asociación con el nombre de su hija, destinada a exigir el cumplimiento de la ley y la protección efectiva de la vida en las carreteras. Su objetivo, señala, es prevenir nuevas muertes derivadas de la presencia de animales sueltos en las vías públicas.
Sin respuesta
En la carta, Cabrera asegura que durante 22 meses han solicitado formalmente, a través del gabinete del presidente, una reunión para conocer qué medidas se están adoptando para evitar nuevos accidentes. "No para pedir privilegios ni gestos simbólicos", escribe, sino para abordar soluciones concretas. Sin embargo, denuncia que en ese tiempo no han sido recibidos, pese a la gravedad del problema y sus consecuencias irreparables.
El texto concluye con una petición clara: una reunión, un compromiso explícito y la adopción de medidas eficaces que garanticen el cumplimiento de la normativa. El padre insiste en que no escribe movido por la confrontación, sino por la responsabilidad y la necesidad de evitar nuevas tragedias. "Aún estamos a tiempo de evitar nuevas muertes", señala, apelando a la sensibilidad institucional y a la obligación de actuar con determinación para proteger la vida en las carreteras andaluzas.


