El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha dado a conocer en la mañana de este lunes algunos nuevos detalles por el suceso ocurrido en Adamuz, donde aún se habla oficialmente de 39 fallecidos, pero con la certeza de que serán más.
Entre las revelaciones hechas por Fernández, está que una rueda del tren, un bogie, se ha desprendido y "no se ha localizado todavía", por lo que es posible que ahí se conozca algún dato más.
Otras imágenes de Guardia Civil dadas a conocer señalan que habría un trozo de vía bajo investigación, que podría estar dañado previamente o de forma posterior, pero que se ve que está siendo investigado.
Fernández aún no tenía claro a primera hora del lunes si el Alvia colisionó con el Iryo o si fue otra razón por la que ambos trenes se salieron: "No se puede concluir que el Alvia haya chocado con los coches del Iryo". Una afirmación que sorprende porque es la principal tesis: que el Iryo se salió de la vía en una recta por razones desconocidas y que el Alvia se lo encontró de frente 20 segundos después.
Lo que sí está claro es que la mala suerte ha jugado un papel importante: la salida de la vía se produjo justo antes de que llegara el tren de frente, algo que en un trayecto normal apenas se produce en dos o tres ocasiones. En esta ocasión fue a solo 20 segundos.
En declaraciones en la SER, Fernández explica que "el sistema de LZD está equipado de tal manera que cuando hay un obstáculo en la vía se bloquea el surco e impide la circulación y ordena el frenado de emergencia al tren. Pero al parecer, el intervalo de tiempo entre un tren y otro que se cruzaban en sentidos contrarios ha sido de 20 segundos y, por lo tanto, es imposible que actúe ese mecanismo".
Con todo, el presidente de Renfe deja "prácticamente descartado" que el suceso esté relacionado con un fallo humano o con un exceso de velocidad.
