Hablan los agentes que llegaron primero al accidente y desmienten a un pasajero: no tardaron dos horas en llegar al Alvia

"Empezamos a rescatar a gente que había incluso atrapada entre lo que es el vagón y el talud"

Los guardias civiles que llegaron primero al accidente de Adamuz.
22 de enero de 2026 a las 20:21h

Los primeros minutos tras el accidente ferroviario de Adamuz estuvieron marcados por la confusión, la oscuridad y la falta de información sobre la verdadera magnitud de la tragedia. Así lo han relatado este jueves el cabo primero Arturo Carmona y el agente de la Guardia Civil Ángel Ayala, los dos primeros efectivos en llegar el pasado domingo al lugar del siniestro que ha acabado con 45 personas fallecidas. Su testimonio llega horas después de que un pasajero del Alvia dijera que tardaron dos horas en que se supiera que estaban allis y llegara la Guardia Civil, lo cual parece que no tiene sentido. Una declaración que puede enmarcarse en una desorientación o fruto de la tensión de los pasados días. A las 21.45 horas, de hecho, ya estaba en todas partes, en las noticias, que había un accidente con dos trenes implicados.

Según han explicado ante los periodistas en la zona del accidente, en declaraciones recogidas por Europa Press, el maquinista del tren Iryo siniestrado no era consciente en un primer momento del alcance real de lo ocurrido, lo cual ya se intuía por el audio publicado en que no hace mención al Alvia con el que había chocado. De hecho, aseguraba que “solo había un tren implicado”. Fue entonces cuando los agentes comenzaron a sospechar que la situación era mucho más grave. "Algo gordo" tenía que haber "más adelante porque me están pidiendo refuerzo y mire atrás la cantidad de gente que viene, desde la oscuridad", contestaron.

El cabo primero ha detallado que, nada más llegar, observaron cómo se acercaba un grupo de gente "por nuestro lado izquierdo, desde una zona oscura". Ese movimiento no encajaba con la información que manejaban en ese momento, ya que esas personas procedían de "la zona contraria a la que se encontraba" el primer tren localizado, el Iryo. Al dirigirse hacia ellos, "nos dijo un señor que venían de un segundo tren", que era el Alvia.

A partir de ahí, la intervención se multiplicó. Ambos guardias civiles se desplazaron hasta el Alvia y comenzaron a rescatar a pasajeros. “Empezamos a rescatar a gente que había incluso atrapada entre lo que es el vagón y el talud”, ha explicado Carmona. En plena labor de auxilio, apareció una figura inesperada: un hombre con un chaleco reflectante, con un móvil en la mano que se iba alumbrando. Se trataba de un tercer maquinista, correspondiente a "un tren que estaba a unos dos kilómetros y que no estaba implicado en el siniestro", pero cuya circulación había quedado detenida.

Ese maquinista fue clave para alertar de la gravedad real del accidente. "Pasó el teléfono" a los agentes porque "el centro de control de Atocha realmente no sabía lo que estaba pasando". Sabían que había ocurrido un siniestro, pero "no conocían el alcance". Tras informar, el maquinista regresó a su tren, que había dejado solo con gente, mientras la Guardia Civil solicitaba al centro de control “la suspensión del suministro eléctrico”, al haber numerosos efectivos trabajando sobre las vías, con el consiguiente riesgo.

Por su parte, el agente Ángel Ayala ha descrito la escena como especialmente impactante. El grupo que llegaba desde el segundo tren era "muy numeroso" y avanzaba iluminándose con la linterna de los teléfonos móviles. Al principio, ha reconocido, nadie sabe que había otro tren, aunque él sí tenía constancia porque "me lo dijo ya el compañero por transmisiones" y porque en reiteradas ocasiones "me pedía refuerzos".

La situación desbordó a los primeros intervinientes. Sanitarios y bomberos se preguntaban "¿cómo podemos dejar esto?", en referencia a los pasajeros del Iryo, ya que “ahí también había mucho trabajo, también había muchas personas que atender”. Con el paso de los minutos comenzó a llegar más ayuda. "Empezó a venir personal civil, que nos ayudó mucho, bomberos y sanitarios, una maravilla a la hora de rescatar a la gente".

El testimonio de un pasajero en Onda Cero

El testimonio de uno de los pasajeros del tren Iryo, que viajaba en el vagón número 5, aporta más luz a esos primeros instantes. Subió al tren en Córdoba alrededor de las 19,30 horas, con destino a Madrid. Diez minutos después, "notamos justo debajo de nuestros asientos un golpe seco y metálico muy fuerte", tras el cual el tren comenzó a tambalearse “de un lado a otro”.

El pasajero ha asegurado en Onda Cero que vio pasar otro tren y sus luces, pero insiste: “no notamos ningún impacto directo”. El movimiento duró “unos segundos”, hasta que el tren se detuvo por completo. Y este jueves a recalcado que “desde nuestro vagón no notamos ningún golpe”, más allá del violento balanceo. Cuando lograron salir, una hora después, “no había fuego ni humo”. Sin embargo, comenzaron a escucharse “gritos de ayuda que venían del coche 6”, que estaba girado y ladeado. El pasajero ha elogiado la reacción del personal de a bordo: “la actuación del tripulante de cabina fue espectacular”.

La primera llamada al 112 se realizó sobre las 19,45 horas y la primera ambulancia llegó en torno a las 20,15 horas. Fueron desalojados a las 20,45, sin saber aún que había otro tren implicado. “El otro tren ni se veía ni teníamos constancia de que nos hubiera golpeado”, ha señalado.

“No fue hasta entre las 21,30 y las 21,45 horas cuando una persona informó a la Guardia Civil de la presencia del otro tren”, explicaba, dos horas después. Solo entonces los efectivos comenzaron a desplazarse hacia el Alvia, decía el pasajero. “Es comprensible que no hubieran iniciado protocolos antes, porque nadie estaba prestando ayuda allí”. Algo que contradice la versión de los agentes. "Me sigue sorprendiendo que dos horas después nadie supiera que el otro tren estaba ahí".

Sobre el autor

Pablo Fdez. Quintanilla

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