El cañaílla Miguel Ángel García Huelva celebra desde hace diez años en Viena, donde acabó junto a su familia tras dar volteretas por la hostelería provincial, una fiesta española. Este año, ha organizado un evento en torno al flamenco y a la memoria del genial cantaor de su tierra.

Viena, la ciudad de Mozart y Beethoven, celebra cada año más de 15.000 conciertos. Cada noche, unos 10.000 melómanos escucha música clásica en directo. Este 2018, también sonarán con fuerza los ecos de José Monje Cruz, Camarón de la Isla. Paisano de este artista universal, Miguel Ángel García Huelva ha organizado un homenaje en la capital austriaca al genial cantaor, entre el 8 y el 10 de marzo próximos, y ya cuenta con el apoyo del Instituto Cervantes, Turismo Andaluz, el Ayuntamiento de San Fernando y la Venta de Vargas. Este cañaílla con 40 años llegó por primera vez a la ciudad con una beca Erasmus en 2002, pero ya son más de diez años los que lleva allí instalado con carácter permanente, después de trabajar en varios negocios hosteleros de San Fernando, Conil, El Palmar y hasta como jefe de recepción en un hotel en Cabo de Gata. Tras haber estudiado Empresariales, en Viena siguió a su llegada dedicándose al mundo de la hostelería y la gastronomía, pero de unos años a esta parte organiza eventos lúdicos y culturales. Uno de ellos es la fiesta española, ‘La Caña de España’, que cada mes celebra en la capital centroeuropea y donde asegura que edición tras edición cobra más interés.

“La comunidad española en Viena es bastante numerosa, a lo mejor no como la de Londres, pero aquí hay alrededor de 10-15.000 residentes españoles”, explica. En esta ocasión, coincidiendo con el décimo aniversario de las fiestas que organiza en el club Schwarzberg, García Huelva quiere barrer para casa y organizar un evento de relevancia entre la comunidad española en Europa que homenajee al gran mito de su tierra natal. “Quienes más vienen a estas fiestas son austriacos y latinos, quizás por el tema del reguetón, que está tan de moda, por eso quería aprovechar para promocionar más la cultura española y, en concreto, homenajear a Camarón, a mi tierra, en el centro de Europa”, comenta al otro lado del teléfono.

Para ello, ha diseñado un completo programa que, entre otros eventos, incluirá la proyección del documental especial del 25 aniversario de su fallecimiento, ‘Camarón, la garganta de Dios’; y una charla-coloquio a cargo de Lolo Picardo, locutor de radio, fundador y organizador del festival La isla ciudad flamenca y gerente de la mítica Venta Vargas, donde Camarón empezó su carrera artística. Además, el evento también contempla un taller de iniciación al flamenco, así como la presentación del himno realizado para el 25 aniversario, ‘Tacón de los cabales’, interpretado por la artista ‘María la Mónica’, que, a su vez, también será protagonista de otro momento muy especial, la presentación del espectáculo de flamenco-jazz ‘Ay José’, acto previo a la celebración del décimo aniversario de la fiesta española ‘La caña de España’. "Tenía pensada también una exposición pero eso necesita más dinero y presupuesto. Todo parte de mí y pago yo, las instituciones están solo en pago en especie, porque el Ayuntamiento de San Fernando iba a aportar algo y luego me dijo que no había presupuesto, y la Diputación de Cádiz ni se ha interesado". 

En Viena, la sensibilidad hacia la cultura, en especial hacia la música es altísima. Uno de cada dos austríacos toca un instrumento musical y un 85 por ciento, según un estudio del Instituto de Sociología Musical de la Universidad de Viena de Música y Arte Dramático, asegura que la música es una parte inalienable de su vida. Consciente de ello, el isleño está empeñado en que la cultura española más enraizada, independientemente de los apoyos que logre para esta acción de promoción exterior, tengan también su hueco. Empezará por profundizar en la figura de Camarón, pero "quiero hacer muchas más cosas". "Aquí hay bastante afición al flamenco cuando das la oportunidad, hay mucho curso de baile, pero no he visto ninguno de cante, palmas, cajón… Luego, se programa poco, aunque hay varias instituciones que hacen cosas, ahora viene Arcángel, el año pasado vino Cepero, la familia Galván… O sea, cosas se hacen…".

 Situación en Cádiz: "Es poco explicable estar así, y más porque hay mucha gente que hace cosas, y se podían hacer muchas más si se agilizara todo"

Junto a su mujer, madrileña que trabaja como restauradora de Arte en el Museo de Armas y Armaduras Imperiales de la capital de la Vieja Europa, Miguel Ángel ha formado su familia en el corazón de Europa, pues a ellos se une un hijo y otro que nacerá en mayo. Asentados allí, volver se antoja complicado. "Llevo ya 12 años fuera y estoy acostumbrado al invierno, aunque voy dos veces al año a ver a los abuelos. En Cádiz, la situación es la que es, y supongo que también por mentalidad, nos hemos acostumbrado, por ejemplo, a trabajar en negro o en precario por la estacionalidad, trabajados dos o tres meses en un chiringuito. ¿Luego qué haces?" Las condiciones en Austria son muy diferentes: "Aquí siempre hay contrato y pagan bien. A mi mujer le gustaría volver pero yo, en principio, no me lo planteo". ¿Y cómo es posible que la provincia esté a la cola de todo en España? "Es poco explicable estar así, y más porque hay mucha gente que hace cosas, y se podían hacer muchas más si se agilizara todo. Esto que he montado, por ejemplo, es un escaparate bastante grande, pero es que de Despeñaperros no salimos". Eso va también por los políticos.

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