Sonia García no para quieta, está exultante. “¡Esto es increíble!”, exclama ante las decenas de periodistas congregados ante la puerta del punto de venta de la avenida del Puerto en Cádiz en el que trabaja. Ella y sus otras tres compañeras llevan una camiseta donde reza “2º premio vendido aquí”. De pronto, llega un trabajador de Loterías en la provincia y les entrega otra camiseta que todas se ponen. “1º premio vendido aquí”, aparece impreso en la nueva prenda. En efecto, la administración ubicada junto al mítico Bar Lucero ha sido capaz de repartir 1,7 millones de euros, gracias a que en su negocio han vendido un décimo del segundo premio y cuatro del Gordo.

Y lo cierto es que llevan una trayectoria imparable. Abrieron en septiembre de 2016 y, desde entonces, la cascada de premios no cesa: dos segundos premios de la Lotería de Navidad el pasado año, dos terceros de la Bonoloto, otros dos iguales de la Primitiva, uno menor y ahora los de esta edición del Gordo. “Yo creo que es el mangnetismo que desprendemos entre todas. Le queremos hacer la competencia a Doña Manolita”, bromea Sonia García.

El punto de venta doblemente agraciado distribuye décimos emitidos por máquina. Eso hace que los boletos estén personalizados, en función de las necesidades de los clientes. Por eso, ante la identidad desconocida de los agraciados, Amaranta Pascual, otra de las vendedoras, fantasea con los posibles motivos que les impulsaron a comprarlo con un paralelismo: “El 71198 es la fecha de mi santo y el año que nació mi hija”. Pese a eso, ella no llegó a adquirirlo, pero se alegra de haberlo repartido: “Nos hace muchísima ilusión”.

Por la avenida del Puerto en la mañana de este viernes han desfilado periodistas, curiosos y clientes habituales. Para todos, las empleadas de la administración han tenido sonrisas, abrazos e incluso copas de cava, Canasta y empanadas. Sin embargo, ni rastro de los agraciados. “Sabemos la identidad del que le ha tocado el segundo premio porque es cliente habitual. Hemos hablado con él, nos ha mandado una foto con su décimo y está muy contento”, añade García. Sin embargo, de momento, los acertantes del Gordo no han aparecido. “No tenemos ni idea de quién o quiénes pueden ser. Solo espero que sea alguien al que le hiciera mucha falta”, reconoce Pascual.

En la administración propiedad de Ignacio González de la avenida del Puerto no es el único lugar en el que la suerte ha sonreído en la capital. En otras dos administraciones ubicadas en pleno casco histórico de Cádiz, se han vendido décimos del segundo premio (uno en cada una). Tanto en la administración de la calle Rosario como el estanco de Hospital de Mujeres pueden presumir de haber repartido por la misma fórmula que en la avenida del Puerto: por décimos de máquina.

“Cada vez se implanta más esa forma de décimo, aunque aún hay muchos que prefieren el clásico”, reconoce Manuel Puente, propietario de un estanco que atesora más de dos siglos de trayectoria. Hoy, tan vetusta historia, visible en sus estanterías y barra escribe un nuevo capítulo, como reconoce Puente. Sobre el mostrador, se acumulan las copas de cava, destinada a los clientes que se acercan por la administración. Eso sí, de momento, ni rastro del agradecido. Y en un barrio, el de San Lorenzo, donde hay vecinos que lo pasan mal, Puente solo lanza un deseo: “Me da igual a quien le haya tocado, solo espero que sea alguien al que le haga falta y le venga bien”.

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