La ciudad de Cádiz estrena desde este martes un albergue municipal renovado en la plaza Macías Rete. El edificio, con capacidad para 22 personas, reabre tras una reforma integral que ha supuesto una inversión de 314.816,88 euros y que, según el alcalde, marca un paso más en la estrategia local frente al sinhogarismo.
El regidor, Bruno García, visitó las instalaciones junto a los tenientes de alcalde de Asuntos Sociales, Pablo Otero, y de Urbanismo, José Manuel Cossi, coincidiendo con la apertura oficial el 3 de marzo. “Seguimos aumentando los recursos para las personas sin hogar y dignificando su estancia en estas instalaciones”.
El inmueble se distribuye en tres plantas. La baja acoge los usos comunes: dos despachos, comedor, sala de espera, cocina y recepción. Las plantas superiores están destinadas a dormitorios y aseos, mientras que la cubierta alberga lavadero y terraza. El Ayuntamiento estudia habilitar en esta zona un espacio para perros, dado que muchas personas sin hogar tienen mascotas.
El alcalde ha explicado que “desde que llegamos en el año 2023 teníamos muy claro que la reforma de este albergue era una prioridad ya que las condiciones en la que nos lo encontramos eran lamentables y necesitábamos dignificar la estancia de las personas sin hogar en estas instalaciones”. Ha añadido que “estamos trabajando en el incremento de recursos para las personas sin hogar en la ciudad y esta reforma es un claro ejemplo de ello. Hoy podemos decir que Cádiz cuenta con 22 plazas en este albergue municipal, 22 en el edificio de Setenil, otras 20 en la pensión de la calle Soledad durante todo el año y 37 en el centro Fermín Salvochea”.
A ello se suman 23 plazas de Caballeros Hospitalarios y 22 más previstas cuando concluyan las obras del centro de acogida de la calle Soledad. Todo ello frente a un censo de 117 personas sin hogar. Por tanto, “todas estas personas sin hogar cuentan hoy por hoy en las distintas instalaciones puestas a disposición por el Ayuntamiento más las de Caballeros Hospitalarios con la posibilidad de dormir bajo un techo de manera digna”.
La reapertura se produce tras un invierno marcado por cinco fallecimientos en la calle en apenas dos meses, un contexto que ha reabierto el debate social y político sobre la respuesta institucional ante una situación que el propio alcalde calificó de especialmente grave.
