Misterio del romancero en el Carnaval de Cádiz: ¿cómo llega una tradición medieval a brillar tanto en 2026?

Ana López Segovia, El Gómez, Javier Benítez y Vera Luque detallan el prodigio del romancero: una tradición previa al Siglo de Oro, fundida con la fiesta de Cádiz en el XIX y más viva que nunca en la era digital

Un romancero, en las calles del barrio de Santa María este jueves mientras otro espera para actuar.
Un romancero, en las calles del barrio de Santa María este jueves mientras otro espera para actuar. REYNA
21 de febrero de 2026 a las 08:15h

La modesta sede de la Asociación de Romanceros (con el chirigotero acrónimo ARO), al borde del Campo del Sur, apenas reúne a 15 personas el primer festivo. Incluidos el que actúa ahora (antiguo jefe de prensa del Ayuntamiento de Cádiz) y los que vienen después.

El local es tan pequeño que podría llamarse habitación. Tiene lo justo. Nadie podría decir que oculta un tesoro asombroso, que representa un lujo cultural de difícil definición, patrimonio local o regional digno de unos estudios que ojalá nunca lleguen. Atraen moscas.

De todas las modalidades y variantes del carnaval local, pocas tienen un origen tan antiguo, medieval. Pocas han estado en tanto peligro, sin representación formal durante décadas, con apenas tres repertorios vivos hace 45 años.

Ahora, domingo 15 de febrero de 2026, ale hop, ese dinosaurio literario y oral, lírico, rimado o ripioso, vive un momento de brillo y esplendor inexplicable. Entre los inscritos a concurso y los silvestres que sólo pisan la calle, este año son al menos cien los romanceros.

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Las hermanas González, de 19 y 16 años, en un bar del barrio del Pópulo en 2025.  REYNA

Sólo hay que atender al mínimo escenario del diminuto recinto para entender el tamaño del salto temporal. Las que actúan después del antiguo baranda (disfrazado de Tutankabrón) son dos chiquillas, María y Belén. Nacidas en Cádiz, vecinas de siempre de Jerez. Tienen 19 y 16 años.

Empezaron a salir a la calle, tablón y puntero en mano, con 13 y 10 años de edad. Su impacto fue inmediato. La verdadera historia de Choni NievesNos quedaron secuelas al cambiarnos al Columela o las célebres infantas borbónicas de Basado en hechos reales fueron algunos de sus romanceros aplaudidísimos, coreados por miles de risas.

Sin saberlo ni pretenderlo, personifican el misterio hecho de relevo y vitalidad de una reliquia cultural actualizada. Nacidas ya en este siglo, prolongan una tradición originaria de la Edad Media, que alcanzó lustre en el Siglo de Oro y sigue viva, con toda naturalidad, caminando por el Cádiz de 2026.

Como si nada. Sin museos, sin intervención académica o institucional, sin archivos ni campañas de protección. Al verlas (este año de IA frívolona y fiestera, Las artificiales) cualquiera entiende que el romancero goza de una salud inexplicable para algo con unos 600 años de vida, siglo arriba, siglo abajo.

Romanceros canaval de cadiz 2026
Vera Luque resalta las "facilidades de organización", una sola persona puede hacerlo.  REYNA

Desde esos tiempos remotos, sin interrupciones y sin dudas, con documentación historica concreta, hay certeza de la existencia de estos relatos, con o sin apoyo de algún cartel, en toda España. Su origen puede ser paralelo al del flamenco, con el que también emparenta.

Alérgico a la exposición pública y a la hipérbole que rodea el nuevo Carnaval gaditano, José Manuel Gómez El Gómez, soporta como puede la fama bien ganada de ser el autor más influyente, renovador y trascendente (ese adjetivo le joderá especialmente) de los últimos 50 años, desde Paco Alba.

Su firma aparece, o no, en la resurrección del coro cuando agonizaba (Los dedócratas, por ejemplo); el resurgir de la chirigota formal (Los cruzados mágicos); el nacimiento de la callejera (junto a Paco Leal o Emilio Rosado, entre otros) y la conservación del cuarteto (Tres notas musicales).

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Trasuntos de Franco y Carmen Polo, en un romancero este jueves en Cádiz.  REYNA

Hay otros grandes, enormes, autores e intérpretes más seguidos y premiados pero ninguno tuvo que ver, con tanta discreción, en la recuperación, conservación o el florecimiento de tantas modalidades distintas. Es el Da Vinci del carnaval, por recurrir a las comparaciones que aborrece.

Para que no le falte nada al tributo molesto, suyo es también el mérito -compartido con muy pocos- de la supervivencia del romancero. Su memoria personal es, por tanto, es la historia -por más que accidental e involuntaria- del prodigio más peculiar del actual Carnaval de Cádiz.

"No sé si antes de que se celebrara el Carnaval en Cádiz de finales del siglo XIX había romanceros que pasaran por aquí en esa especie de prensa oral que existía desde hacía siglos. Supongo que sería más corriente en otros pueblos y ciudades donde ni siquiera llegaba un periódico".

"En Cádiz, en ese siglo, hubo gran profusión de hojillas y periódicos. Pero además, como no todo el mundo sabía leer, siempre había quién leía en voz alta las noticias más impactantes de la política, la cultura, los sucesos, las guerras, los ecos de sociedad".

Romanceros canaval de cadiz 2026
La presencia de la mujer en el romancero hace años que es igualitaria.  REYNA

Con ese contexto previo conecta El Gómez la tradición medieval de lazarillos y buscavidas que cantaban romances de plaza en plaza con la versión carnavalesca vigente. Los primeros datos concretos del romancero gaditano llegan en las dos últimas décadas del XIX.

"Hay constancia de que esa figura aparece a finales de ese siglo en nuestra fiesta. Lo demuestra la relación de romanceros desde 1888 a 2020 (salvo la prohibición franquista 1937-1949) de mi amigo y romancero Paco El Bandurria".

El afán humorístico, el giro carnavalesco de los viejos romanceros castellanos, más líricos o épicos, ya es evidente en esa época "por los títulos documentados, ya hay una clara intención grotesca. Formalmente, en cuanto a métrica y estructura, cambian. No creo que fueran como anteriores, los del Siglo de Oro ni los medievales".

Durante la primera mitad de siglo XX y hasta pasada la muerte de Franco, el romance versión Cádiz malvive en las calles. "Recuerdo a mi madre decir que quería escuchar las vidas, así llamaban entonces a los romanceros de la época, digamos los años 50 y 60", explica Javier Benítez.

Con ese nombre tan poético se referían los gaditanos de la época a los monólogos más o menos rimados, pura tradición oral que algunos "borrachines y picarones, gente sin recursos, soltaba en mitad de la calle para luego pasar el sombrero".

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El Quijote y Sancho Panza, este jueves en un romancero de 2026.  REYNA

Benítez, junto a su inseparable Javier Sánchez 'Monano', se llevaba el primer premio de romancero de 2026 (con Cogeslo ICE) en un concurso que llenó las 800 localidades del Palacio de Congresos este 13 de febrero. Parece irónico que durante el actual esplendor recuerde los tiempos que le relata su madre.

"Durante muchos años parecía que iban a desaparecer. El romancero lo sostuvieron muy poquitas personas. Algunos con más acierto y otros con menos. Era gente que se buscaba la vida contando cosas. Ya digo, las vidas lo llamaban mi madre cuando era pequeña o mis abuelos".

"Contaban algún resumen de cosas que habían sucedido durante en el año, de un modo cómico. Evidentemente con mucho bastinazo y mucha chabacanería, en bastantes casos", poco que ver con las actuales rimas, con el cuidado literario vigente en muchos casos contemporáneos.

"Pero hay que agradecerles a esos cuatro locos, supervivientes y dinosaurios, que mantuvieran la modalidad en el tránsito hasta la actualidad".

"Luego llegaron Gómez, Salvador Fernández Miró, Paco Mesa y muchos otros. Empezó a aparecer gente con talento, que trabajaba de otra manera, respetaba la base, la cuarteta octosílaba con rima, al menos, en los versos pares".

Con varios premios a sus espaldas, con esa memoria y la visión del presente, Javier Benítez se declara sorprendido por "el fenómeno actual. En los últimos años crece exponencialmente el número de participantes. Como carnavalero y observador de la fiesta me llama mucho la atención".

Su resumen de la evolución sería "ver de muy pequeño a El Chimenea soltando trabalenguas, a un Scapachini largando un romancero sin cartelón, con una nariz de payaso, hasta luego ver en persona, ya de mayor, a El Gómez, a Salvador, a esos grandes. Ese es el salto para mí".

En primera persona, José Manuel Gómez recuerda ese progreso, de la negrura a los colores: "Saqué el primer romancero en 1981 sin haber visto ninguno en mi vida. Yo soy de Puertatierra, no había ambiente. Menos como para encontrarte una modalidad tan apagada en aquella época".

El Gómez: "Saqué el primer romancero en 1981 sin haber visto ninguno en mi vida. Ese año salimos tres"

De aquel debú recuerda una cifra: "Tres. Esos éramos los romanceros que salieron ese año. Tres". 47 años después, en 2026, el concurso ha recibido 60 inscripciones y se calcula que, al menos, han salido otros 40 romanceros más ilegales, callejeros, silvestres, ajenos a la competición.

"Lo que le dio el empujón fue la creación del concurso por parte del Ayuntamiento. El entrañable Pepe Mena era el responsable de Fiestas. Recuerdo que el primer premio que me llevé con La viuda y compañía. Fue un dinero curioso para un estudiante de Magisterio: 100.000 pesetas".

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El Gómez (dcha.) durante su actuación con un romancero en 1992.  JOSÉ MANUEL GÓMEZ

"Volví en 1992 con El romance del ciego, sin premio. En el 95 saqué Moisés y no volví más a concursar. He salido un par de veces sólo con la Granja la liberación (1998) y El comisario Villarejo (2019). Otras dos veces con Paco Mesa: Fritur gaditano en 2022 y Los catedráticos del carnaval en 2025".

"He escrito no sé cuántos romanceros para Salvador y para Paco, para mi cuñado Manolo Padilla. Los concursos, aunque sirvan para estimular, tienen la parte negativa de la competitividad mal entendida. Solo hay que ver el COAC. No voy a entrar ahí".

Ana López Segovia, actriz y dramaturga, premio Max, pertenece a una generación posterior a El Gómez. Es, a la vez, heredera, leyenda y pionera de la fiesta gaditana.

Este año 2026 hay constancia de unos cien romanceros, casi 60 a concurso y otros 40 más que sólo actúan en la calle

Junto a hermanas y amigas -Adela del Moral, Koki Sánchez, Carmela Torres, Vega López, Pili y Paz Padilla...- formó parte del ejército de mujeres que provocó el esplendor del carnaval callejero y lo hizo igualitario por la fuerza de los hechos, con inocencia y naturalidad, sin intención ni discursos.

"En Andalucía, en general, y concretamente en la provincia de Cádiz tenemos la inmensa fortuna de tener una cultura popular y un folclore muy vivo, en constante evolución", celebra la autora e intérprete.

"Tenemos el flamenco, el carnaval. El romancero no subsiste con la misma métrica del romancero viejo, el castellano, que era de largas tiradas y versos con rimas asonantes en los pares".

"Tenemos la suerte de que nuestra cultura popular está viva, no es una exposición de museo, sigue presente en la vida de la gente"

La evolución al carnaval hace que el romance "se agrupe por cuartetas, aún así el concepto es el mismo pero trasladado al humor. Tenemos la suerte de que nuestra cultura popular está viva, no es una exposición en un museo de arqueología, sigue presente en la vida de la gente".

Para la también pregonera del carnaval, esa es la base del prodigio del romancero: "Está en las calles, en el día a día y es una riqueza inconmensurable. También nos pasa con el flamenco, es un arte vivo".

López Segovia detalla que también hay herencia viva del romance clásico en otras expresiones culturales andaluzas: "Como en la Navidad. Además de villancicos, en el Campo de Gibraltar y en Jerez, los filólogos encuentran entre los cantes algunos romances antiguos con siglos de vida, como el del curita".

Tampoco tiene explicación al prodigio: "¿Cómo ha pervivido todo esto? ¿Cómo la gente se lo ha apropiado? ¿Cómo no ha muerto? No sé, la gente joven también lo hace suyo. Lo del romancero en Cádiz es una maravilla".

Cuidado con morir de éxito

José Antonio Vera Luque es una figura de la chirigota oficial y en los últimos años se ha dejado enamorar por el carnaval de la calle: "Romancero he escrito alguno pero de manera muy modesta, nunca a concurso para colegas".

Desde esa cierta distancia, lo considera "una modalidad con su concurso particular y, creo, que ahora mismo está muy bien cuidado, sobre todo a la hora de mantener las estructuras métricas, los octosílabos, la rima A-B-A-B".

"Sé de buena tinta que hay mucha gente de las que están ahora los hacen, concursen o no, Monano, Erasmo y otros que están bastante concienciados y convencidos de que hay que seguir por ese camino por esa tradición".

Para conservar una fórmula, el premiado autor tiene una propuesta sorprendente. Propone rigor y disciplina, tan ajenos al concepto de carnaval, al menos en la métrica: "Al contrario que en otras modalidades, yo diría que no hay cabida para la evolución, al menos en la parte literaria".

"Tiene una estructura muy cerrada, con siglos, aunque cambiara hace 130 años y eso es lo que lo hace distinto. Si abriéramos la mano ahora y diéramos la posibilidad de hacer algo más libre, como en los cuartetos, corremos el riesgo de que acaben siendo monólogos humorísticos".

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Romancero de este año en las calles del Pópulo este jueves.  REYNA

"Creo que la mayoría están bastante concienciados y van con esa idea. No sigo todo el concurso pero hablo con muchos amigos que hacen romancero y me dicen que hay bastantes presentados con ganas de conservar. Alguna vez hay algo de polémica en los premios".

"A veces hay algún premio que no sigue al 100% la métrica, el jurado le permite alguna licencia como añadir o acortar sílabas al verso, no seguir la rima. También hay que ver que este año fueron casi 60 inscritos, muchos venidos de sitios donde igual no tienen clara una tradición tan antigua".

Para Vera Luque, el peligro de contaminar el romancero y matarlo de éxito es volar esas normas y su "fácil infraestructura, su sencilla organización", dice entre risas: "Cualquier persona sola puede hacerlo y presentarlo, sin quedar con nadie, sin local de ensayo, ni mucho tipo, sin casi nada".

A pesar del peligro de engorde artificial que pueda detectarse, el autor se queda con el esplendor actual: "Cada vez hay más, en la calle o en el concurso, que cada vez es más seguido, con más sesiones, la final tiene más expectación cada año".

"Claro que sí, es una maravilla. Larga vida a los romanceros, sobre todo a los escritos como deben escribirse en Cádiz".

Sobre el autor

Afot

José Landi

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