Las guerreras que cogieron el toro del cáncer de mama por los cuernos: “Ahora, nos tiene miedo a nosotras”

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Nace ‘Valientes y Guerreras’ en Cádiz, una asociación de mujeres enfermas de cáncer y familiares cuyos testimonios sinceros respiran verdad y coraje.

Se quedó pequeño el salón de actos de la Fundación Municipal de la Mujer, en la plaza del Palillero de Cádiz, para acoger la presentación de Valientes y Guerreras, una nueva asociación de mujeres contra el cáncer que respira verdad y coraje. La fotografía de África, de 52 años, la última guerrera que no pudo ganar la batalla al cáncer, presidió no sólo el acto sino que “su espíritu está con nosotros dándonos fuerza; ella es una estrella que nos guía”, decía Rosa Guzmán, de la junta directiva de esta nueva entidad.

Su presidenta, Manoli Obrero, explicó que la finalidad de esta nueva asociación era crear un espacio de trabajo para las socias “donde podamos reunirnos y desarrollar proyectos para la mejora de las condiciones sanitarias y personales de las mujeres que se han visto azotadas por esta enfermedad”. Su metodología de trabajo consistirá en “la elaboración de proyectos para la búsqueda de financiación, con el objetivo de donar a campañas y proyectos de investigación que permitan los diagnósticos y los tratamientos, así como las condiciones de los centros de atención pública que están bastante necesitados debido al momento actual de crisis y recortes a los que tienen que hacer frente nuestros servicios sanitarias”.

Como representante de esa sanidad puntera, Valientes y Guerreras contó con la presencia de Pilar Moreno, cirujana del Hospital Puerta del Mar que alabó el papel de las asociaciones de mujeres, al tiempo que pidió concienciación en la demanda de investigación. “Los lazos rosas están muy bien pero lo que salva vidas es la investigación”, recordó. “Por mucho que yo les pueda contar no hay nada mejor que el testimonio de otra mujer que haya pasado por lo mismo”. Como el de Carmen, una de ellas.

Fue una noche estando en la cama con su hijo pequeño y levantó el brazo para que él se acurrucara bajo su axila cuando se descubrió un bulto. “Yo se lo conté a mis padres porque en caso de que les pasara algo ellos querría saberlo”, y tras las pruebas, le diagnosticaron cáncer. “No creí que eso me estuviera pasando a mí”. Mastectomía, 21 ganglios menos, seis sesiones de quimioterapia y otras tantas de radioterapia. “La primera quimio es la peor, no sabes a qué te vas a enfrentar, decía con la voz entrecortada. Como cuando se te cae el pelo. “Sabes que ese momento va a llegar pero un día te tocas la cabeza y te das cuenta que tienes un manojo de pelo en la mano y ves la almohada y entonces sabes que te tienes que rapar”.

Y en su mente y en la de todas ellas, sus hijos, su familia, su gente. En eso insistió la doctora Moreno. “Las enfermas de cáncer demuestran una auténtica generosidad y una fortaleza increíbles y eso tiene que ver con lo femenino”. Preocupada se quedó Manoli cuando se enteró que tenía cáncer porque no le iba a dar tiempo de pagar el seguro. “Cómo si me fuera a morir mañana”, cuenta en un pequeño documental que la cineasta Sara Gallardo y el periodista Antonio Campos han elaborado expresamente para Valientes y Guerreras.

“Yo tengo un hijo que en aquel momento tenía once años y me preguntó si tenía cáncer. Le respondí que no sabía y que esa prueba lo confirmaría pero le dije que no se preocupara que en el momento en el que lo supiera, sería el primero en saberlo. Me preguntó entonces si me iba a morir”. “No te puedo decir”, le tuvo que responder Rosa.

El primer día que Manoli se dio quimioterapia, su hija pequeña estaba con ella. “Me dio una reacción muy fuerte y casi me iba. Yo notaba que los ojos se me salían, la cara se me ponía tensa…mi hija me dijo después que era la máscara…yo no lo veía pero me lo notaba pero lo que sí recuerdo es que yo la miraba y me decía a mí misma, Manoli céntrate que es que te estas yendo”.

“Lo pasé muy mal con el pelo. Yo me disfrazaba: por la noche, cuando él se dormía me quitaba la peluca y antes de que él se despertara, me la ponía”, cuenta Silvia en la cinta, acompañada de su madre. La relación de madres e hijas es una de las peculiaridades de esta asociación donde las mujeres jóvenes son las afectadas por la enfermedad. “Lo peor es que no aceptaba la enfermedad. Estando en casa le dije que a lo mejor se habían equivocado con los ganglios de otra…es que no puedes aceptar que tu hija padezca cáncer”, cuenta esta madre que fue con su hija a hacerse una mamografía. “¿Por qué no podía ser yo?”.

“Hay que coger el toro por los cuernos: el toro nos ha cogido, nosotras lo hemos cogido, hemos tenido una lucha con el toro pero aquí estamos: ahora es él, el que nos tiene miedo”. Una lucha que han emprendido juntas y que a partir de ahora compartirán con todas las mujeres desde la nueva asociación.

La Asociación Valientes y Guerreras nace en Cádiz en Mayo de 2017. La componen un grupo de pacientes de oncología, familiares y voluntarias que han decidido unir esfuerzos y crear espacios comunes de apoyo y trabajo donde resolver nuestras dudas y barreras que encuentran en el desarrollo de nuestro día a día en la lucha contra la enfermedad del cáncer de mama. Para ponerse en contacto con ellas, se puede hacer a través de su perfil de Facebook, @AsociaciónDeMujeresValientesyGuerreras.

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