A pesar de que gran parte de la zona de extramuros sí está adaptada para personas con discapacidad física, todavía queda la mayor parte del centro histórico por reformar.

Aceras estrechas, farolas, papeleras, escalones… las barreras arquitectónicas pasan desapercibidas para gran parte de la población que no tiene ningún tipo de problema de discapacidad física, pero aún quedan diversos rincones en la capital gaditana, sobre todo en el centro, en los que es prácticamente imposible circular con una silla de ruedas o un andador.

Los obstáculos que sufren las personas que no pueden caminar son muy variados y se centran en su mayoría tanto en el casco antiguo como en los edificios públicos, que paradójicamente son los menos accesibles. La ley 10/2014 de accesibilidad, sin embargo, establece que “los edificios de titularidad pública o privada destinados a uso público se proyectarán, construirán, reformarán, mantendrán y utilizarán de forma que garanticen que estos resulten accesibles”, entendiendo como edificios de titularidad pública “aquellos destinados a un uso que implique concurrencia de público para la realización de actividades de interés social, deportivo, cultural, educativo, comercial, administrativo, religioso o sanitario”.

Ana María Pallarés, enferma de polio desde los cuatro meses, destaca que “nunca he podido visitar la Catedral, hay escalones tanto fuera como en la puerta lateral”, algo que se repite “en casi todas las iglesias, incluso he llegado a asistir a una boda en la que me he tenido que quedar en la calle porque no podía acceder”.

“Prácticamente ningún comercio está adaptado, aunque es algo privado y depende exclusivamente de los propietarios de los locales”, entiende Ana, que se lamenta de la mala adaptación de los edificios públicos y pone como ejemplo la comisaría de Policía, a la que no puede acceder “ni para renovar el DNI, siendo un documento obligatorio para todos los ciudadanos”. A pesar de disponer de elevadores, estos “no soportan el peso de las sillas de ruedas automáticas, así que en ese caso solo disponemos de la Unidad Móvil para hacerlo desde casa”. Un problema que persiste “en la mayoría de edificios estatales” de la capital gaditana.

A pesar de ello, las mejoras desde la entrada del nuevo equipo de gobierno del Ayuntamiento son muy significativas. Desde Agadi (Asociación Gaditana de personas con Discapacidad Física) se alegran de esta adaptación “desde la entrada de Martín Vila”. “Trabajamos conjuntamente para intentar eliminar el mayor número de barreras posibles”, explica Dolores Peña, la presidenta de la asociación. “Desde su llegada al Ayuntamiento ya les hemos entregado cuatro dossiers con los obstáculos que sufrimos y, poco a poco, se van remodelando las aceras y calles para que podamos circular con normalidad”. El próximo objetivo, cuenta, será “la remodelación del casco histórico, donde queda mucho trabajo por hacer”, y se ponen como prioridad “la sustitución de los adoquines, peligrosos para las sillas y dolorosos para la espalda”.

La ley marca de plazo el 3 de diciembre del presente año para que todas las obras que adecúen la accesibilidad estén finalizadas, de forma que a partir de 2018 las ciudades españolas sean espacios completamente adaptados para las personas con discapacidad física. Cádiz, de momento, está solventando los obstáculos, aunque aún queda mucho camino por recorrer para que la ciudad vaya sobre ruedas.

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