Juan Cejudo, portavoz del colectivo cristiano Reflexión-Acción de la Bahía de Cádiz, se define con una frase que resume su trayectoria dentro de la Iglesia: "Yo me sigo considerando cura". Su situación, sin embargo, se sitúa fuera de los cauces habituales de la institución. "Soy cura obrero y casado", explica, recordando que forma parte del Movimiento por el Celibato Opcional y que su compromiso pasa por impulsar "una renovación profunda en la Iglesia para que sea más evangélica".
Desde hace años, Cejudo se mueve en el ámbito de los llamados cristianos de base, colectivos que, según describe, se sitúan en los márgenes de la estructura eclesial tradicional. "Estamos, como yo digo, en la periferia", afirma. Durante mucho tiempo, asegura, la relación con algunos obispos fue distante. "El obispo anterior no nos reconocía", recuerda, aunque cree que la situación empieza a cambiar poco a poco.
"Va habiendo ya un cierto cambio", sostiene. A su juicio, algunos responsables eclesiales han comenzado a mostrarse más abiertos al diálogo con estos grupos. "Por lo menos hablan más con nosotros, están más dispuestos a hablar", explica. Como ejemplo menciona al cardenal Cobo, con quien han mantenido encuentros que describe como positivos: "Ha estado bien, ha estado receptivo, le ha parecido bien que nos conozcamos".
Aunque oficialmente no puede celebrar misa, Cejudo explica que su actividad religiosa continúa dentro de las comunidades con las que trabaja. "Oficialmente no, pero cuando se encarta hacerlo en mi comunidad de base me la han pedido, lo hago sin problema ninguno", relata. Su vida religiosa se desarrolla principalmente en estos espacios, alejados del funcionamiento habitual de las parroquias. "Yo me muevo en los temas sociales y en los temas cristianos de base, para entendernos, no en lo oficial de las parroquias todos los días".
Desde esa posición, mantiene una mirada crítica hacia algunas prácticas de la institución. "En muchas cosas somos muy críticos porque entendemos que la Iglesia debería dar un testimonio más auténticamente cristiano", afirma. Como ejemplo menciona el debate sobre las propiedades de la Iglesia: "¿Qué sentido tiene que aparezca como la principal inmobiliaria del país?", se pregunta, en referencia a las inmatriculaciones de bienes.
Cejudo forma parte también de Redes Cristianas, una plataforma que agrupa a colectivos de toda España. "Somos 200 colectivos", explica, recordando que la organización cumple ahora dos décadas de existencia. Con motivo de ese aniversario celebrarán una asamblea estatal. "Muchísimos colectivos de todo el país estamos un poco en esta línea", señala, en referencia a su visión crítica y comunitaria del cristianismo.
Otra de las reivindicaciones en las que participa activamente es la del papel de la mujer dentro de la Iglesia. "Entendemos que la mujer tiene que ser igual que el hombre y tener acceso a los mismos ministerios eclesiales", sostiene. Para Cejudo, las actuales diferencias no tienen justificación. "Es que María Magdalena fue la primera testigo de la resurrección de Jesús", recuerda, al tiempo que señala que en las primeras comunidades cristianas las mujeres tuvieron un papel relevante.
En la trinchera contraria a Zornoza
En los últimos años también ha sido uno de los rostros más visibles de las críticas al anterior obispo de Cádiz, Rafael Zornoza. Según relata, las tensiones comenzaron hace más de una década. "Desde 2013 empezamos a tener problemas con él", explica. A partir de entonces, su colectivo impulsó escritos y cartas dirigidas incluso a Roma. "Hemos escrito hasta cuatro cartas con más de 400 firmas", asegura.
Sobre la situación actual de la diócesis, Cejudo explica que han mantenido ya un primer contacto con el responsable que ejerce funciones de transición. El encuentro, según relata, fue positivo. "Nos escuchó con mucha atención. Estuvo más de una hora con nosotros, sin prisa", añade, un gesto que asegura haber agradecido.
Entre las preocupaciones que mantiene su colectivo destaca la situación de las personas sin hogar en Cádiz. "El tema de los sin techo nos preocupa muchísimo", afirma. Por ello, han pedido en varias ocasiones que la Iglesia destine parte de sus propiedades a este fin. "El seminario, por ejemplo, donde caben 150 personas, está prácticamente vacío", señala, insistiendo en que podría utilizarse para acoger a quienes no tienen vivienda.
En lo personal, Cejudo reconoce que no se siente especialmente identificado con el mundo cofrade, aunque dice respetarlo. "Yo entiendo que la fe hay que vivirla en comunidad", explica. Aun así, valora algunas iniciativas sociales impulsadas por hermandades. "Me consta que algunas ayudan a personas sin techo”", comenta.
Su activismo no se limita al ámbito eclesial. Acaba de publicar un nuevo comunicado en su blog con un mensaje claro. "No a la guerra. Hay que parar esta locura entre todo el mundo".
