De la Escuela de Arte de Cádiz a la capital de la moda de vanguardia

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Sara Martínez Guerrero, es una joven diseñadora que realizará sus prácticas del grado de Diseño de Moda en Londres. Irá por tres meses pero ya piensa en alargar su estancia: "Quiero aprender todo lo que pueda".

No lleva ni una semana en Londres y ya sabe que quiere quedarse en la capital británica más allá de los tres meses que dura su beca. Recién graduada de sus estudios de Diseño de Moda por la Escuela de Arte de Cádiz, Sara Martínez Guerrero (San Fernando, 27 años) ha decidido que sus prácticas de posgrado se desarrollen en uno de los centros mundiales de la moda, uno de los más vanguardistas.

No lo va tener nada fácil porque la beca sólo cubre el transporte pero está decidida a prolongar su estancia. "El comienzo está siendo difícil porque todo es muy caro". De alquiler en una habitación, Sara ya piensa en buscarse un trabajo a media jornada para poder subsistir y hacer realidad su sueño; aprender todo lo que pueda del mundo de la moda. 

Apasionada de su trabajo, la aguja y el estudio van de la mano en su carrera profesional. Acaba de estrenar una colección como trabajo de fin de carrera y en Anonymus Sara demuestra su manejo de la costura y su apuesta por la vanguardia. Aunque como está todo inventando, Sara ha creado una colección inspirada en el diseñador belga Martín Margiela, gran maestro del deconstructivismo, el reciclado y la reutilización de prendas. "Por decirlo para que se entienda, no hace cosas normales, le cambia el sentido a la ropa, la transforma en otra cosa, utiliza materiales que no son habituales". Y sobre el espejo de Margiela, Sara ha creado unos diseños en los que los tules, organzas o el trapillo se entremezclan con los tejidos vaqueros. El recurso de las máscaras de las modelos es también un guiño al diseñador belga que, frente al éxito de las top model de los años noventa, optó por este elemento para destacar la prenda.

Poco tiene que ver Anonymus con Deep Blue Sea, su anterior colección. Con diseños más de noche, Guerrero -su marca- ofrece vestidos en todas las tonalidades del azul de un mar al atardecer: desde la tonalidad más clara hasta el negro. Un trabajo que formó parte de una de las sesiones del Muestral de Moda de Cádiz en la que participaron diseñadores veteranos como Manuel Odriozola. Tampoco se va a parecer en nada este trabajo al que le espera en Londres. Hoy mismo comenzará sus prácticas en Minna Hepburn, una conocida tienda de novias vintage en el Reino Unido. "Siempre es bueno aprender cosas nuevas y con novias haces vestidos preciosos, y eso me gusta mucho".

Como cualquier diseñador, su sueño es poder llegar a estudiar en la prestigiosa escuela Saint Martins College of Arts&Desing pero "ahora mismo, tengo que pensar en trabajar para poder comer. Mi idea es que una vez que termine mi beca, haya encontrado un trabajo más estable y poder seguir estudiando". Mientras, disfruta también la experiencia y mejora su inglés, fundamental también en este mundo. Ella tiene varios diseñadores fetiches pero, sin duda, su preferido es el londinense Alexander Mcqueen, diseñador jefe de Givenchy, antes de tener su propia marca. 

Ubicándose aún en la City londinense, Sara se muestra optimista sin perder visos de realidad. "Está siendo un poco complicado pero es lógico al principio", aunque ganas no le faltan. "Siempre me ha gustado viajar y aprender en otros países y ha llegado el momento. Además, la situación en España está muy complicada".

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