La confitería El Pópulo afronta sus últimos días de actividad en Cádiz tras confirmarse su cierre definitivo esta misma semana, concretamente el jueves a las 20:00, poniendo fin a la trayectoria de uno de los negocios más emblemáticos de la ciudad. El establecimiento, con una historia que se remonta a 1849, se despide después de varios meses marcados por anuncios de cierre y prórrogas que habían permitido mantener abierta la pastelería en la calle Pelota.
El primer anuncio llegó en septiembre de 2024, cuando se comunicó que el negocio debía cesar su actividad en diciembre de ese mismo año. La venta del inmueble donde se encuentra, situado en la zona trasera del edificio Amaya, implicaba la desaparición de la confitería para permitir la apertura de un hotel, lo que hacía prever el final de una larga etapa.
Sin embargo, aquella orden no llegó a ejecutarse y los propietarios pudieron continuar unos meses más en el mismo local. La actividad siguió con normalidad hasta que en marzo de 2025 volvió a conocerse una inminente despedida, aunque en ese momento los nuevos dueños del edificio aún no tenían definidos sus planes y permitieron que la pastelería siguiera funcionando.
Ahora, la situación ha llegado a su desenlace. Esta última semana de febrero será la definitiva para El Pópulo, cuyo cierre dejará a Cádiz sin uno de sus comercios históricos. El propietario, Manuel Rosa, ha explicado a lavozdelsur.es el proceso vivido en los últimos meses y la imposibilidad de prolongar más la actividad. "Hemos ganado algo de tiempo, pero no se ha podido hacer nada más. Había que buscar momentos en que no hubiera mucha mercancía para que no me cueste tanto".
Manuel Rosas aclara que no ha podido negociar nada con los nuevos dueños del edificio y explica que los anteriores no tuvieron la deferencia de proponer un arreglo tras muchos años con el establecimiento en marcha: "No hemos hablado nada, por lo que no se puede decir que no hayamos llegado a un acuerdo. Después de muchos años de alquiler los anteriores propietarios no me han dado ni siquiera la opción de proponer algo para seguir aquí. Los nuevos dueños han decidido montar un hotel y no podemos hacer nada".
Entre pan de Cádiz, torrijas, corrusquillos y roscos
"Nosotros llevamos aquí ya casi 25 años y la tienda original tiene casi 180 años", recuerda el empresario. ¿Cómo le afecta a los trabajadores? ¿Cuántas familias se quedan ahora afectadas? "Son siete familias. Vamos a ver qué hacemos, por si podemos abrie en otro sitio. Uno no deja de buscar y de mirar para ver lo que va saliendo".
La confitería se despide manteniendo su apuesta por los dulces tradicionales que han marcado su identidad durante décadas. "Nosotros hemos tenido todo el año el pan de Cádiz y ahora viene la torrija y la leche frita. En el Carnaval, los corrusquillos y los roscos de Semana Santa. Somos de los pocos que vamos quedando que hacemos las cosas típicas de aquí".
