Apicultores de COAG Andalucía han salido este martes a las puertas de grandes superficies en Almería, Huelva, Jaén y Málaga para denunciar la venta de lo que califican como “sirope disfrazado de miel”. Lo han hecho con catas reivindicativas y explicaciones directas a los clientes, en una acción coordinada a nivel nacional. La organización agraria asegura que se está produciendo una entrada masiva de productos elaborados con siropes que se comercializan como si fueran miel, una práctica que, sostienen, perjudica gravemente al sector apícola.
El responsable de Apicultura de COAG Andalucía, Antonio Vázquez, ha explicado que el objetivo es mostrar de manera práctica las diferencias entre la miel auténtica y los productos adulterados que, según denuncia, están inundando los lineales. “Hoy estamos haciendo esto en la puerta de la gran distribución, no en una en especial, sino en todas. Hay una estrategia a nivel nacional para estar en los centros comerciales porque la gran distribución está masificando la entrada de sirope vendiéndolo como miel”, ha señalado.
Durante las catas, los apicultores informan sobre qué es realmente la miel, los distintos tipos que existen, cómo se produce y cuáles son sus características. Además, ofrecen degustaciones comparativas para que los consumidores puedan apreciar las diferencias. “Estamos reivindicando y dando a conocer qué es la miel y qué es el sirope, para que la gente lo pruebe, vea la diferencia y decida qué es lo que debe comprar”, ha subrayado Vázquez. Según advierte, “se está vendiendo un producto con un nombre que no es el suyo”, lo que supone una competencia desleal.
Desde COAG recuerdan que la miel es un alimento natural elaborado por las abejas a partir del néctar de las flores, mientras que muchos productos de bajo precio contienen mezclas de azúcares o siropes industriales en cuya elaboración no participan las abejas. “Estamos dando a conocer la bondad de la miel, no el agua con azúcar y los siropes”, ha concluido Vázquez. Con esta iniciativa, la organización busca concienciar, exigir mayor control en el etiquetado y frenar prácticas que, aseguran, están hundiendo la rentabilidad de las explotaciones apícolas.


