El alcalde de Carboneras, Salvador Hernández, ha defendido la posibilidad de destinar el hotel de El Algarrobico a un uso social o público, ante la falta de una solución definitiva sobre su futuro. En una entrevista en el programa "Despierta Andalucía", el regidor apostó por abrir una vía que permita aprovechar el edificio, prácticamente terminado, en lugar de mantenerlo cerrado y sin actividad.
"Consideramos, y el sentido común así nos lo dice, que ya sea como hotel o como expropiación, se podría destinar a uso social o público, como una Universidad de estudios o una residencia de mayores", afirmó. Hernández subrayó que se trata de una infraestructura fruto de una inversión millonaria y que su paralización debió producirse en sus inicios. A su juicio, en la situación actual sería "una atrocidad" proceder de otra forma, al tiempo que recordó que las consecuencias de decisiones políticas anteriores las han asumido los vecinos del municipio.
El alcalde defendió que la alternativa pasa por una negociación entre el Ayuntamiento, la Junta y el Estado con la empresa propietaria. "Una utilidad social, es por lo que abogamos", señaló, al tiempo que describió el estado del inmueble como "bastante tétrico". "Con su gran enormidad, sin abrirse, y a la intemperie es bastante tétrico. Es una pena que un paraje natural esté marcada por esta imagen", añadió.
En el plano judicial, Hernández aseguró que desde su llegada a la alcaldía ha cumplido "escrupulosamente" todas las resoluciones del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Recordó que hace unos meses el Ayuntamiento declaró no urbanizable el suelo, tal y como recogía la sentencia de 2016, y que el pleno aprobó enviar al Consejo Consultivo la revisión de las licencias.
Un camino judicial eterno
El Consistorio está ahora a la espera de que se determine si la licencia concedida en 2003 fue legal. En caso de que así se dictamine, el alcalde avanzó que se iniciaría "otro periplo judicial". Hernández también defendió la imagen del municipio, al que describió como un pueblo tranquilo de 8.000 habitantes, de casas bajas y tradición marinera, que "nada tiene que ver con lo que se refleja en los medios de comunicación relacionado con un urbanismo salvaje".
Finalmente, el regidor lamentó que lo que se presentó como un proyecto generador de riqueza haya derivado en frustración. "Desgraciadamente, para los vecinos de Carboneras, el hotel es una gran decepción", afirmó. Según recordó, la iniciativa prometía dinamizar la economía local y del Levante almeriense, pero "al final los grandes perjudicados son los ciudadanos de Carboneras y del Levante almeriense".
