Mientras miles de niños ultiman cada año sus cartas a los Reyes Magos, una de las más antiguas que se conservan en España descansa en Andalucía, concretamente en la provincia de Almería. Fue escrita el 14 de diciembre de 1899 por una niña llamada Amalia Yebra y constituye hoy un pequeño tesoro de la memoria popular y de la tradición navideña.
La carta se conserva en el Museo de la Escritura Popular de Terque, una localidad almeriense que alberga un archivo de más de 30.000 documentos manuscritos. Entre ellos, miles de misivas dirigidas a Sus Majestades de Oriente, destacando especialmente la de Amalia, considerada una de las más antiguas del país. En ella, la niña pedía “una muñeca de china, una caja de dulces y un cabás” (que era una especie de cesta o bolsa... en la carta figura 'cabá'), y cerraba el texto con una frase tan sencilla como reveladora: “deseo que me traigan todo lo que les pido”.
Más que una simple carta: una vista al pasado
Más allá de la lista de regalos, el valor de la carta reside en lo que cuenta sin decirlo. “A través de estas cartas leemos entre líneas cómo ha cambiado nuestra sociedad, las necesidades, las costumbres y los juguetes de cada época”, explica Alejandro Buendía, director de los Museos de Terque en Cadena Ser. También destaca la evolución del lenguaje y de la escritura: “Se aprecia la caligrafía, el papel, la forma de expresarse. En los años 30, en las escuelas se enseñaba a escribir cartas”.
La tradición de escribir a los Reyes Magos se consolidó en España a finales del siglo XIX y principios del XX, muy ligada a la popularización de las cabalgatas, cuya primera celebración documentada tuvo lugar en Alcoy en 1866. Según el investigador Pepe Rodríguez, autor de Mitos y ritos de la Navidad, esta costumbre surgió como una forma de competir con la tradición centroeuropea de escribir a San Nicolás o Papá Noel.
La tradición que continúa en Almería
En Terque, la tradición sigue viva. Desde hace doce años, el museo organiza un concurso de cartas a los Reyes Magos que recibe centenares de participantes de todas las edades. “Las cartas actuales hablan del coronavirus, de la guerra de Ucrania o de la soledad, junto a la lista de regalos”, señala Buendía. La ganadora de la última edición fue una mujer de 63 años que pedía, con humor, una bicicleta.
La carta de Amalia Yebra no solo es la más antigua: es también la prueba de que, generación tras generación, escribir a los Reyes ha sido mucho más que pedir regalos. Es, todavía hoy, una forma de dejar constancia de nuestros deseos, miedos y esperanzas.



