El partido amistoso entre España y Egipto, disputado en el RCDE Stadium como preparación final antes del próximo Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, quedó marcado por la aparición de cánticos racistas desde la grada. Durante distintos momentos del encuentro, un sector de aficionados repitió la consigna "musulmán el que no bote", generando una situación de fuerte controversia.
Tras el encuentro, el seleccionador nacional, Luis de la Fuente, expresó su rechazo en rueda de prensa. "Opino creo que lo que opinamos todos. Total y absoluta repulsa ante cualquier actitud xenófoba, racista, de falta de respeto. Es intolerable", afirmó. El técnico añadió que no había conversado con el presidente federativo, pero consideró que la postura institucional sería coincidente: "No he hablado con el presidente Louzán, pero supongo que se habrá expresado en la misma línea, y es lo que yo pienso: intolerable".
El entrenador también reconoció desconocer los protocolos específicos de actuación ante este tipo de incidentes, aunque destacó la reacción de buena parte del público presente en el estadio. "No conozco los protocolos, pero he visto el mensaje en el marcador y, a raíz de eso, la gran mayoría del estadio ha actuado silbando a los impresentables que seguían teniendo esa actitud", explicó.
La intervención de la Federación
Durante el desarrollo del partido, la Real Federación Española de Fútbol intervino mediante la megafonía y los videomarcadores al descanso, solicitando el cese de los cánticos. Sin embargo, estas peticiones no lograron frenar de inmediato a ese grupo de aficionados, que continuó actuando como foco principal, aunque con el paso del tiempo el seguimiento se redujo a grupos cada vez más pequeños.
En una reacción posterior, la federación condenó lo sucedido a través de sus redes sociales y reiteró su compromiso en la lucha contra el racismo. "La RFEF se suma al mensaje de nuestro fútbol contra el racismo y condena cualquier acto de violencia en los estadios", señaló el organismo. Por su parte, De la Fuente subrayó la necesidad de erradicar estas conductas: "El fútbol no es violento, los violentos aprovechan el fútbol para tener su espacio, y son así en el teatro, en el autobús o en un bar. A esos violentos hay que apartarlos de la sociedad, identificarlos y alejarlos. Cuanto más lejos, mejor".
