“Sin España, Clint Eastwood no existiría”. Así inicia Joaquín Casas, responsable de la sección de cine del Ateneo de Jerez, la presentación de un acto en el que Francisco Reyero fue el auténtico protagonista. Se trata de un joven periodista que nos visitó para compartir con los aficionados al cine su saber acerca de la vida artística de un actor americano que ya es leyenda viva: Clint Eastwood.

Reyero vino predispuesto a desvelarnos los secretos y anécdotas de los años españoles de Clint Eastwood, desconocidos para el gran público, pero que él ha investigado con auténtica pasión. El resultado de ese trabajo lo podemos ver plasmado en un estupendo libro: Clint Eastwood, desde que mi nombre me defiende, publicado en 2017. Un trabajo concienzudo que conjuga mitología e imagen y para el que ha viajado a los escenarios reales donde se forjó este actor, que a sus 88 años sigue en plena y exitosa actividad.

El público asistente al acto pudo disfrutar de uno de los grandes western con los que el actor se dio a conocer: El bueno el feo y el malo. Y sin quitar ni un ápice de interés al filme, lo cierto es que quien se convirtió en el auténtico protagonista de la tarde fue Reyero. Su capacidad de comunicación hizo que los espectadores, algunos de ellos auténticos cinéfilos, no vieran el momento de cerrar el coloquio.

Así fueron surgiendo multitud de datos que los neófitos desconocemos sobre los escenarios del rodaje de la película, que no se ciñen al paisaje almeriense, como se suele pensar. Covarrubias, en Burgos, e incluso la zona cercana a Guadix fueron lugares escogidos por Leone para filmar El bueno, el feo y el malo. También mostró un gran conocimiento de la llamada Trilogía del Dólar: la variedad de nacionalidades de los actores, las dificultades en el presupuesto y la precariedad que Leone subsanaba con ingenio y descaro. Al comentario sobre la banda sonora de la película, Reyero respondió tajante: “Se puede decir que más que la película tiene banda sonora la banda sonora tiene película” y es que, según cuenta, el director tenía una buena cultura musical, heredada de su familia.

Y como no podía ser de otra manera, se refirió a su libro. “El libro tiene muchos testimonios de gente que estuvo en las películas y mucha documentación de la biblioteca de los Oscars. También hablo de dónde y cómo vive Eastwood. Un hombre de 88 años con tanto interés por la vida, que él mismo suele decir: No dejo que el viejo entre en casa. Terminó la sesión, cuando el reloj marcaba más de las 21:30, pero aún compartió con el público asistente su experiencia como autor de otro libro, publicado en 2016: Trump: el león del circo.  

Y esto fue lo que dijo: "Los libros se van deformando con el paso del tiempo. Lo más importante es que los disfruto cuando los hago. Los dos últimos me cogieron en 2016 entre Los Angeles y Nueva York. Mientras investigaba sobre Eastwood, iba surgiendo mucho material sobre Trump. Fue un encontronazo. Me iba documentando y empecé a ver la posibilidad de publicar algo. La verdad es que se ha creado un monstruo gracias a la televisión americana. Un auténtico circo es lo que se montó alrededor de su figura. Un disparate que se resume en una frase que se atribuye a un ejecutivo de una cadena de televisión importante: Sabemos que Trump es muy malo para América pero muy bueno para la televisión".

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