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Una hermosa amistad que les llevará a recorrer un inesperado viaje.

Todos hemos fantaseado con acompañar a Nadja por Montparnasse, todos hemos tarareado So lonely con más cinismo que gloria, todos hemos besado la lona en el segundo round. Y, sin embargo, las calles no nos acarician con la maestría de un encuadre de Éric Rohmer. El espectador condiciona y transforma el propio espectáculo narrativo que está viendo. Entre la realidad y el deseo siempre pierde el mejor.

Chesterton dijo que la mediocridad, posiblemente, consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta.  En medio de este melodrama, lo único decente es intentar ser consecuente. Resistir, no agachar la cabeza.

Últimamente escucho a The Dexateens y siento que el rocanrol sigue vivo gracias a esas tres guitarras. Nací en los noventa  y consumo música de los noventa. Esta banda de Alabama poseen el mejor sonido noventero. ¡Y qué solos! Me vuelan la cabeza. Grandaddy's Mouth es mi favorita suya.

Nuestras vidas están narradas a base de fundidos. Disfrutamos de una buena ensalada caprese como del vermú sin hacer daño a nadie. Nos encanta mojar fartones en horchata mientras vemos perderse la tarde.  Fernando Fernán Gómez nos enseñó que las bicicletas son para el verano al igual que la navidad sólo pertenece a los niños y a El Corte Inglés.

Ninguna película retrata mejor el sopor de la noche veraniega como esa sobre las debilidades humanas llamada La Ventana indiscreta. Nadie capta la grandeza de un beso como  Hitchcock  cuando Grace Kelly besa a James Stewart. Uno no puede más que embelesarse. ¿Quién en el beso acaba el beso? 

Con la luminosa claridad de la sinrazón vamos trasegando aquella frase de Simone de Beauvoir:  "la belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad" .

La otra noche vi Alicia en las ciudades por recomendación de una amiga. Tengo mis reparos con el cine de culto de Wim Wenders pero el argumento de una road movie crepuscular con Phil Winter, un solitario periodista alemán perdido en cualquier carretera secundaria tratando de escribir un artículo sobre la América profunda era una oferta que no podía rechazar. A vueltas de sí mismo, y sumergido en una  terrible crisis creativa que le impide resolver el encargo, conoce en el aeropuerto a una misteriosa alemana, Lisa, y a su hija Alicia en mitad de una huelga de controladores aéreos. Sin poder volar hasta el día siguiente traza una hermosa amistad con éstas que le llevará a recorrer un inesperado viaje. Con Alicia en las ciudades inicia Wim Wenders su 'trilogía del camino' y espectador afianza su propia visión del mundo, la soledad y la amistad entre personajes solitarios.

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