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Más de doce horas de maratón garrapatero acogió ayer el Alcázar. Un merecido homenaje a Migue Benítez organizado por su hermano Manu y que congregó a muchos artistas y amigos en el escenario... y fuera de él. Incontables los aficionados que acudieron con sus guitarras. Se contaban por decenas. La Alameda Vieja se convirtió en el segundo escenario. Era inevitable. Cualquier rincón era bueno para, guitarra en mano y cantando en corrillos, interpretar alguna canción de Migue. Su legado está a salvo con ellos. Los más nostálgicos pudieron recordarlo viendo las fotos que componían la exposición, en la que también estaba su guitarra y objetos personales como el bombín que usaba en conciertos y algunas camisetas.

Pero el plato fuerte vino por la noche. Tras una primera tanda de artistas, entre los que actuaron La Banda del Gazpacho, El Duende del Parke o Funky Business, el momento que todos estaban esperando llegó pasadas las nueve. Justo entonces empezó a llover. Ni el cielo pudo aguantarse las lágrimas, pensarían los más poéticos. Pero nada enturbió el espectáculo. El Canijo de Jerez subió al escenario con su banda —Los fumadores galácticos— y todos los garrapateros congregados en el Alcázar enloquecieron coreando las letras de las canciones de Los Delinqüentes. Casi himnos para muchos de ellos. Empezó con El abuelo Frederick, ese anciano con seis dedos en cada mano que bebe copas de zumo de toro sudado, que hizo las delicias del público y que dio comienzo a un espectáculo que se prolongó hasta pasada la medianoche. Mirando al cielo, El Canijo no pudo evitar hablarle a su compañero: "Migue ¿cómo estás? Aquí abajo te echamos de menos". Y que lo diga. También fue notable la actuación de Juanito Makandé, que con la banda de El Canijo como acompañamiento puso voz a Yo soy de los verdes, tema que interpreta en el disco Matajare 9: Cómo apretar los dientes que vio la luz en 2010: "Soy de los verdes de Jerez y es todo ritmo en los oídos, sonidos de las calles..."

 

La otra pata de Los Delinqüentes, Diego Pozo El Ratón, actuó con su banda y acompañó a Albertucho (ahora Capitán Cobarde), aunque muchos aficionados echaron de menos que no compartiera escenario con El Canijo. Saquen sus propias conclusiones. Fue de los más ovacionados, claro. Sus punteos fueron una magnífica forma de homenajear a su amigo, al que acompañó una última vez poniéndole melodía a su voz, que emanaba de los altavoces mientras la pantalla instalada detrás del escenario reproducía fotos de la vida de Migue. Un momento inolvidable. Con Palocortao y la interpretación de David de la Chica  (Davile) llegaron algunos de los momentos más movidos de la noche. Se comió el escenario. "¿A que no tenéis cojones de cantar los bichos (que nacen de los claveles)?", dijo para espolear al público, que respondió sin pensarlo. Como lo hizo con su interpretación de La caja de mi mollera y con No llevamos ná.

La gran cantidad de artistas invitados hizo que no fuera un concierto al uso. Entre la actuación de uno y otro podían pasar diez minutos, tiempo suficiente para acercarse a la barra a refrescar el gaznate, pedir algo de comer o aprovechar para ir al baño. La lluvia, aunque durante unos minutos cayó con fuerza, respetó y no volvió a hacer acto de presencia. Le honra el gesto. Así pudimos disfrutar sin ruido adicional de la voz de Sonia Molina. Con los Smiling Bulldogs preparándose para actuar tuvo lugar uno de los momentos mágicos de la noche, por lo menos para el que suscribe estas líneas, ya que el público comenzó a cantar a cappella: "Coge el tiempo, salta la reja y vámonos a compás, que esta noche es bandolera y quiero verte soñar...." Sí, ni más ni menos que Duende garrapata. Momentazo. En medio de Anónimo se subió al escenario Bira Gueye (el senegalés más gitano que hay) a bailar con ellos. Sembrao.

También hubo tiempo para alguna que otra canción que no era de Migue. Niño libre se desmarcó con una versión de Tu frialdad (para los despistados, de Triana), porque "seguro que le gustaba a Migue". Mejor la interpretación de esta canción que la de Er tostao, aunque claro, para gustos colores (o canciones). El Torta, con la proyección de un vídeo en el que interpretó Viviendo sin freno, tampoco quiso perderse el homenaje a Migue, y se ganó la ovación del público. Pusieron su granito también Duende Josele (leyendo un poema desgarrador), José Lara, Los Maleantes (a destacar su interpretación de A la luz del lorenzo), Malena de Mateo y Paco Lara.

Casi al final llegó el Capitán Cobarde (aka Albertucho), uno de los últimos en incorporarse al cartel, que volvió a interpretar La caja de mi mollera con su voz desgarrada y profunda. Puro sentimiento. El fin de fiesta, como no podía ser de otra manera, fue por bulerías. El grito de guerra se dejó para el final: "¡Ga-rra-pa-te-ro!, ¡ga-rra-pa-te-ro!" El Ratón hizo subir a Manu Benítez al escenario para agradecerle que organizara este homenaje. "Sin él no hubiera sido posible". Con un público entregado gritó: "¡Viva el Migue!, ¡viva Matajare!, ¡viva Los Delinqüentes!, ¡viva los garrapateros!, ¡viva ustedes!". Que vivan, claro.

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