cultura

Reseña de 'KaÏros', de Ana Melendo

En honor a la verdad, siempre estuvo la poesía en los genes y proyectos de Ana Melendo, pero se activaron las necesidades, que junto a las contradicciones constituyen una ley inherente a la condición humana

  • Ana Melendo en la presentación de Kairos.

El título de este denso e intenso poemario no revela dudas. Ahora es el momento oportuno para la publicación de un poemario, Kairos, cuya grafía me permito españolizar, ya que el poemario está escrito en francés. Poesía en francés en el seno de España es cuando menos un acto de valentía y rebeldía, que lo es, pero además es una validación del tiempo lírico, en su parte medible y lineal así como en su concepción cualitativa. Es el momento ideal, porque la singularidad, lo disconforme y lo poético no se ajustan de manera sistemática al eje sincrónico, a la consideración fija de un momento dado, sino que transitan por el segmento diacrónico, ejerciendo correciones, selecciones, variaciones. En honor a la verdad, siempre estuvo la poesía en los genes y proyectos de Ana Melendo, pero se activaron las necesidades, que junto a las contradicciones constituyen una ley inherente a la condición humana. Por ello, el libro se cierra con los versos : “Du suc des mots au service de la parole surgit un épiphanie de la poésie” / Del jugo de las palabras al servicio de la  voz brota una epifanía de la poesía”. La autora sugiere con claridad que la esenciam verdadera de la poesía nace cuando las palabras son trabajadas, con la savia de su propia sustancia e historia, la palabra viva destella Una alquimia verbal que revela la intensidad de lo real, y que lo transforma en

iluminación poética. En cierto modo, aboga por la poesía que completa su ciclo en su publicación, sin olvidar que es la voz que llama a la existencia, que es el verbo en acción poética,  que es el pasillo para transfigurar el mundo. Existe por tanto una dualidad visible en la escritura de Ana María Melendo, que sintetiza antónimos, desde el veneno de la rabia, la nostalgia, el desengaño a los placeres de la ternura, laa dulzura y por supuesto el amor, personaje principal de nuestra trama. De esta suerte, serán ocho secciones las que conformen el libro.

Curiosamente, la primera adopta el vocablo inglés, cuando procede el antiguo término  francés, pied de grue, “Pedigree”, una impresión genealógica dedicada al padre y a la madre con siete poemas que aluden al espíritu creador, viajero, crítico y comprometido de los padres.

“À la source/ De primera mano” nos remiten a la infancia, a la memoria y a una fijación por la esperanza a pesar de un devenir siempre incierto; “Intériorité/Interioridad” se presenta como el núcleo poemático, pues son treinta cinco poemas que oscilan entre las visicitudes más sorprendentes del espíritu y el vacío, una suerte de absurdo, acaso de ausencia de sentidos que cuestionan de manera permanente la naturaleza de la conciencia, el papel de la memoria, todos los componentes que nos hacen percibir el mundo del modo en que lo percibimos, y, la aparición de esa dualidad mencionada anteriormente, Ana Melendo poeta con o contra Ana Melendo mujer. Nos lo sugiere de manera elegante, quizá la poesía sea hoy un género minoritario, pero es sin duda milenario. La necesidad de categorizar y sustantivar una defensa de la libertad, un distanciamiento de lo más subjetivo, le lleva formalmente a incidir en los nombres y a prescindir de articuladores lógicos. En el prólogo que tuve la suerte de redactar para este gran poemario, ya señalaba la catarsis emocional como una segura virtud poemática. De cualquier forma, la poeta nos lo expresa con toda nitidez y belleza: “Intérieur/ La sombre obscurité/ De nos pensées enfouies/ Le double langage /De celui qui ne sait pas/... Recherche sans fin /D´un apaisement du coeur/ Dans  l´océan immense de l´univers - En el interior/, la sombría oscuridad /de nuestros pensamientos enterrados/; el doble lenguaje de aquel que no sabe/.. Búsqueda sin fin /de un sosiego del corazón /en el océano inmenso del universo”.  Un tono evocador y melancólico de gran carga existencial buscando ese bálsamo para la inquietud interna. Si nos fijamos en el manifiesto de Humanismo Solidario, constaremos de inmediato el valor de la universalidad, la diversidad y la alteridad, de igual forma, verificaremos la internacionalidad del movimiento al que se adscribe por su aplicación práctica, la poeta Ana María Melendo, solo citando una parte del punto 5 del manifiesto:  “Desde Humanismo Solidario reivindicamos su compromiso con la sociedad y con la historia, que viene a ser compromiso con la palabra y con la vida, desde la resistencia y la vinculación, como actos de responsabilidad por la “otredad”, aceptando que ética y estética conforman la cara y la cruz de una misma moneda”.

El siguiente apartado “Au-dehors/Afuera”, presenta 52 poemas que se ubican al otro lado de “Interioridad”. La autora abre puertas y ventanas, se detiene en lo cotidiano, en los signos vitales, en una suerte de sacralización de la escritura. Kairos es también un libro de pasiones. La poesía sí, también la música y la pintura. De hecho, el siguiente capítulo se titula “L´inspiration des tableaux/La inspiración de los cuadros”. Una serie de 17 composiciones que vinculan también la pintura a la estética humanista solidaria. A todas luces, la mitología impregna páginas y páginas de extraordinaria poesía. Esta parte titulada “Dans le bois D´Aricie/En el bosque de Aricia”, parte de este lugar emblemático para reafirmar la condición femenina, en las figuras de Alexandra David Neel, exploradora, anarquista, erudita, femenista,primera mujer occidental que entró en el Tibet o Wangari Matthai, política y ecologista keniana, primera mujer africana en recibir el Nobel de la Paz, así como una serie de mujeres anónimos que unen el imaginario a lo real. La penúltima parte, titulada “Rabotage/Cepillado” nos presenta 11 poemas que aluden a esa capacidad de resiliencia, ese anhelo por sperar muros, fronteras y obstáculos.

La última sección “Anagogie/Anagogía” dispone de manera simétrica otros 11 poemas que insisten en esa idea de sacralización de la escritura, en su anhelo de unir contrarios, firmar una redención desacralizada, una suerte de justicia poética, de liberación si se quiere. En cualquier caso, se reflexiona sobre el proceso del folio en blanco, se retoma la idea inicial del método, el trabajo incesante de las palabras, la búsqueda de sus símbolos, su exactitud, su poder innegable. Desde el punto de partida, que son las raíces y orígenes desembocamos a una reflexión sobre el quehacer poético. Y con ello, necesariamente hemos de postular su adquisición, su lectura y el importante hueco que hemos de buscar en nuestra biblioteca.

El título de este denso e intenso poemario no revela dudas. Ahora es el momento oportuno para la publicación de un poemario, Kairos, cuya grafía me permito españolizar, ya que el poemario está escrito en francés. Poesía en francés en el seno de España es cuando menos un acto de valentía y rebeldía, que lo es, pero además es una validación del tiempo lírico, en su parte medible y lineal así como en su concepción cualitativa. Es el momento ideal, porque la singularidad, lo disconforme y lo poético no se ajustan de manera sistemática al eje sincrónico, a la consideración fija de un momento dado, sino que transitan por el segmento diacrónico, ejerciendo correciones, selecciones, variaciones. En honor a la verdad, siempre estuvo la poesía en los genes y proyectos de Ana Melendo, pero se activaron las necesidades, que junto a las contradicciones constituyen una ley inherente a la condición humana. Por ello, el libro se cierra con los versos : “Du suc des mots au service de la parole surgit un épiphanie de la poésie” / Del jugo de las palabras al servicio de la  voz brota una epifanía de la poesía”. La autora sugiere con claridad que la esenciam verdadera de la poesía nace cuando las palabras son trabajadas, con la savia de su propia sustancia e historia, la palabra viva destella Una alquimia verbal que revela la intensidad de lo real, y que lo transforma en

iluminación poética. En cierto modo, aboga por la poesía que completa su ciclo en su publicación, sin olvidar que es la voz que llama a la existencia, que es el verbo en acción poética,  que es el pasillo para transfigurar el mundo. Existe por tanto una dualidad visible en la escritura de Ana María Melendo, que sintetiza antónimos, desde el veneno de la rabia, la nostalgia, el desengaño a los placeres de la ternura, laa dulzura y por supuesto el amor, personaje principal de nuestra trama. De esta suerte, serán ocho secciones las que conformen el libro.

Curiosamente, la primera adopta el vocablo inglés, cuando procede el antiguo término  francés, pied de grue, “Pedigree”, una impresión genealógica dedicada al padre y a la madre con siete poemas que aluden al espíritu creador, viajero, crítico y comprometido de los padres.

“À la source/ De primera mano” nos remiten a la infancia, a la memoria y a una fijación por la esperanza a pesar de un devenir siempre incierto; “Intériorité/Interioridad” se presenta como el núcleo poemático, pues son treinta cinco poemas que oscilan entre las visicitudes más sorprendentes del espíritu y el vacío, una suerte de absurdo, acaso de ausencia de sentidos que cuestionan de manera permanente la naturaleza de la conciencia, el papel de la memoria, todos los componentes que nos hacen percibir el mundo del modo en que lo percibimos, y, la aparición de esa dualidad mencionada anteriormente, Ana Melendo poeta con o contra Ana Melendo mujer. Nos lo sugiere de manera elegante, quizá la poesía sea hoy un género minoritario, pero es sin duda milenario. La necesidad de categorizar y sustantivar una defensa de la libertad, un distanciamiento de lo más subjetivo, le lleva formalmente a incidir en los nombres y a prescindir de articuladores lógicos. En el prólogo que tuve la suerte de redactar para este gran poemario, ya señalaba la catarsis emocional como una segura virtud poemática. De cualquier forma, la poeta nos lo expresa con toda nitidez y belleza: “Intérieur/ La sombre obscurité/ De nos pensées enfouies/ Le double langage /De celui qui ne sait pas/... Recherche sans fin /D´un apaisement du coeur/ Dans  l´océan immense de l´univers - En el interior/, la sombría oscuridad /de nuestros pensamientos enterrados/; el doble lenguaje de aquel que no sabe/.. Búsqueda sin fin /de un sosiego del corazón /en el océano inmenso del universo”.  Un tono evocador y melancólico de gran carga existencial buscando ese bálsamo para la inquietud interna. Si nos fijamos en el manifiesto de Humanismo Solidario, constaremos de inmediato el valor de la universalidad, la diversidad y la alteridad, de igual forma, verificaremos la internacionalidad del movimiento al que se adscribe por su aplicación práctica, la poeta Ana María Melendo, solo citando una parte del punto 5 del manifiesto:  “Desde Humanismo Solidario reivindicamos su compromiso con la sociedad y con la historia, que viene a ser compromiso con la palabra y con la vida, desde la resistencia y la vinculación, como actos de responsabilidad por la “otredad”, aceptando que ética y estética conforman la cara y la cruz de una misma moneda”.

El siguiente apartado “Au-dehors/Afuera”, presenta 52 poemas que se ubican al otro lado de “Interioridad”. La autora abre puertas y ventanas, se detiene en lo cotidiano, en los signos vitales, en una suerte de sacralización de la escritura. Kairos es también un libro de pasiones. La poesía sí, también la música y la pintura. De hecho, el siguiente capítulo se titula “L´inspiration des tableaux/La inspiración de los cuadros”. Una serie de 17 composiciones que vinculan también la pintura a la estética humanista solidaria. A todas luces, la mitología impregna páginas y páginas de extraordinaria poesía. Esta parte titulada “Dans le bois D´Aricie/En el bosque de Aricia”, parte de este lugar emblemático para reafirmar la condición femenina, en las figuras de Alexandra David Neel, exploradora, anarquista, erudita, femenista,primera mujer occidental que entró en el Tibet o Wangari Matthai, política y ecologista keniana, primera mujer africana en recibir el Nobel de la Paz, así como una serie de mujeres anónimos que unen el imaginario a lo real. La penúltima parte, titulada “Rabotage/Cepillado” nos presenta 11 poemas que aluden a esa capacidad de resiliencia, ese anhelo por sperar muros, fronteras y obstáculos.

La última sección “Anagogie/Anagogía” dispone de manera simétrica otros 11 poemas que insisten en esa idea de sacralización de la escritura, en su anhelo de unir contrarios, firmar una redención desacralizada, una suerte de justicia poética, de liberación si se quiere. En cualquier caso, se reflexiona sobre el proceso del folio en blanco, se retoma la idea inicial del método, el trabajo incesante de las palabras, la búsqueda de sus símbolos, su exactitud, su poder innegable. Desde el punto de partida, que son las raíces y orígenes desembocamos a una reflexión sobre el quehacer poético. Y con ello, necesariamente hemos de postular su adquisición, su lectura y el importante hueco que hemos de buscar en nuestra biblioteca.

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