Tres décadas de la librería Manuel de Falla: donde los libros "son una inversión para el saber"

Hablamos con el librero, Juan Manuel Fernández Moreno, en el 30 aniversario de este cuidado negocio familiar, que lleva acercando lecturas a cuatro generaciones de gaditanas y gaditanos

Juan Manuel en el interior de la librería Manuel de Falla.
Juan Manuel en el interior de la librería Manuel de Falla. MANU GARCÍA

En la plaza de Mina, a la vera de la casa donde nació el afamado compositor Manuel de Falla, se encuentra la librería homónima que este viernes cumplió 30 años. El 18 de diciembre de 1990, Juan Manuel Fernández Moreno abrió las puertas de este local tras un dilatado recorrido como librero en distintas librerías de la ciudad. Su escuela fue la ya extinta Librería Mignon, en la misma ubicación que la actual, y Libros Cádiz, situada en la calle Feduchy. Mucho ha llovido desde entonces, pues el próximo 28 de enero Juan Manuel cumplirá 48 años como librero, toda una vida en la que ha tenido la oportunidad de trabajar por la cultura de la ciudad traspasando las fronteras de su negocio.

La librería Manuel de Falla es definida por su dueño como “una librería de libros”, al contrario de otras que se apoyan en papelería, prensa o revistas. “Somos la clásica librería de fondo”, comenta Juan, escoltado por un sinfin de libros perfectamente colocados. “Hay una gran selección de poesía, de clásicos griegos y latinos, una sección de Filosofía, de Ciencias Naturales, de Historia, de Filosofía de la Ciencia e idiomas”, explica este librero, que dice ser muy celoso de su oficio y se apoya en una frase que tiene colgada tras su mostrador: “Cuando un librero conoce y ama su oficio, establece con el lector una relación muy cálida, que es la prolongación natural de la cultura”. Y así lo entiende Juan Manuel, quien la ve como “un puente de entendimiento”.

En Manuel de Falla el trato con el cliente es cuidadoso y personalizado. Tanto es así, que Juan acierta a decir que lo que pretende es “que toda aquella persona que entre en la librería y compre un libro, no haga un gasto sino una inversión para su saber”. Y se mantiene firme en su concepción: “Más libros para la formación y menos para el entretenimiento”. El tipo de libro que trabajan permite ese acercamiento con el lector o la lectora, y de esta manera se ha creado con los años un público muy fiel. “La librería me ha proporcionado la relación directa con hasta cuatro generaciones distintas de una misma familia”, afirma satisfecho.

Detalle de la frase regalada por una amiga sobre el oficio del librero.
Detalle de la frase regalada por una amiga sobre el oficio del librero. Autor: Manu García

Además de la poesía, el ensayo y la narrativa, esta librería alberga gran cantidad libros de tema gaditano. “Afortunadamente se publican muchos libros y muy buenos sobre Cádiz”, asegura Juan Manuel, que indica que por lo general “suelen ser libros de investigación o narraciones, e incluso de mucha gente de la ciudad con un fantástico nivel”. Entiende la librería como una gran familia y así se lo demostraron cuando tuvieron que cerrar por la pandemia. “A la vuelta del cierre tuvimos a muchísima gente que nos demostró su cariño, su apoyo y su afecto”, recuerda. “Nos quisieron dar dinero a fondo, nos pidieron libros sin esperar a que los trajésemos inmediatamente, pero con insistencia de pagarlo en el momento, e incluso un profesor de instituto hizo una petición en redes para apoyar la librería”, cuenta Juan, mientras asegura que “todo eso nos dio mucha fuerza”.

Los días de confinamiento Juan los aprovechó para descansar y leer, ya que —según cuenta— llevaban desde 2016 sin coger un solo día de vacaciones. En la librería trabajan su mujer, Mari, y su hija, que actualmente está dedicada a la crianza. También tuvieron a un compañero desde los inicios de la librería que desgracidamente falleció el 23 de abril 2017, coincidiendo con el Día del Libro. No obstante, asegura poder controlarlo e insiste en que el servicio que se da "es como estuviéramos trabajando posiblemente los cuatro todavía". Tras el confinamiento y después de la desescalada, la librería mantuvo el aforo máximo de siete personas y tiene colgado un cartel que apela a la responsabilidad como principal vacuna, evitando así la acumulación de personas en el interior por el adelanto de las compras.

Aunque no tienen página web, reciben peticiones a través del teléfono, Whatsapp, Facebook, Twiiter y correo electrónico. "Le dedico, como mínimo, una hora a las peticiones que nos llegan desde fuera de la librería", explica Juan, que remarca que "es un servicio que la gente agradece". Este librero es de los que piensa que hay que tratar a cada cliente como si fuese el único, por eso agradece la facilidad que brindan las distribuidoras para dar un buen servicio al cliente y que el público confíe en él. "Antes hacías un pedido y tardaba 10 o 15 días, ahora llegan prácticamente en un par de días y el 80% de los libros que nos solicitan se pueden conseguir", señala.

Juan en su librería
Juan en uno de los rincones de su librería. Autor: Manu García

"La novedad es quizás, con el fondo bien seleccionado, casi lo más importante que tenemos las librerías, y así es como se van renovando los fondos", comenta Juan. El mercado está tan vivo que los lectores y las lectoras siempre están buscando novedades que la librería trae. "¿Cómo se consigue esto?", pregunta el propio librero, que se responde a sí mismo: "Seleccionándolas una a una, que es como está toda la librería". Aunque parezca increíble, el inventario de Manuel de Falla está en la cabeza de Juan y Mari, además de expuesto en el escaparate, en la exposición y en las dos mesas centrales dedicadas a los nuevos títulos. "Si te fijas, todo está en la línea de libros de fondo, aquí no hay best-sellers, casi todos son libros de ensayo y narrativa", añade Juan, que presume honesto de conocer bien a sus clientes y de seleccionar en base a sus gustos y solicitudes.

El autor más vendido en este librería es el gaditano, Fernando Quiñones, con el que Juan tenía una relación personal "muy cercana y afectuosa". Muestra de ello varios recuerdos suyos que reposan en la pared del mostrador, donde se adivina una foto de su monumento en la Caleta y la copia de una de las páginas originales de la Canción del Pirata con sus correcciones manuscritas originales. "Siempre tuvimos muchos libros de Fernando -cuenta su amigo- pero hubo un momento en el que la editorial Planeta, que fue quien le había publicado la Canción del Pirata y Las mil noches de Hortensia Romero, finalistas del premio, decidió descatalogarle al no venderse demasiado a nivel nacional". Prosigue Juan: "Entonces Fernando vino y me lo dijo. A él le ofrecían el libro a muy buen precio y decidimos comprar 6.600 ejemplares de la Canción del Pirata". Hace ya varios años que se terminaron, aunque siguen teniendo algún ejemplar de segunda mano que Juan va rescatando en librerías de viejo. "Quiñones es el autor que más nos han demandado, es la novela que más hemos vendido y es la novela que más hemos recomendado su lectura, y que más lectores nos han agradecido esa indicación", concluye el librero. "Uno de ellos fue el escritor catalán, Eduardo Mendoza, que me puso un mensaje diciendo: Fantástica lectura. Hoy ya no se escribe así".

No existe hueco que no esté ocupado por un libro
No existe hueco que no esté ocupado por un libro. Autor: Manu García

Palabra de librero

Juan Manuel anticipa que la novela negra sea posiblemente el género literario que está experimentando un mayor aumento de demanda por parte del público, debido a su gran evolución y diversidad de autores. Entre los libros de temática gaditana, recomienda Imágenes para después de una guerra de Julián Oslé o la novedad de José María Esteban con Nuestra piedra ostionera, el primer libro que trata este fenómeno. También propone títulos como Independenshia. El procés gaditano de Juan Bouza Mera, escrito en clave de humor, que aborda cómo se quiere la independencia con respecto a Puertas de Tierra, o el libro de Segundo y Rosita, el estudio fotográfico que había en la calle San Franciscopublicado por Joaquín Carlos Herrera. En el plano de la lírica destaca al poeta de Arcos de la Frontera, Pedro Sevilla, que a su vez tiene una novela biográfica llamada La fuente y La muerte, de la que asegura "que desde que empiezas a leerla hasta el final, te emociona enormemente".

Por otro lado, en el plano de la narrativa recomienda El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince, porque, a su parecer, "aunque no sea una novedad, debería tener siempre vigencia". Adelanta que se trata de una "preciosa y emotiva" biografía del padre del autor, un médico que luchaba contra la diferencia de clases en la Colombia del siglo pasado. Destaca también Viaje al Sur de Juan Marsé, un libro que sale después del fallecimiento del autor, y que narra el viaje que hizo Marsé a principio de los años 60 por la zona más austral de la península. "Empieza en Sevilla, de ahí pasa a Jerez, Rota, Sanlúcar, Chipiona, Puerto de Santa María y Cádiz. Irá a Chiclana, Conil y Vejer de la Frontera. Y luego hacia el Campo de Gibraltar y Málaga, aunque la mayor de parte del libro se concentra en la provincia de Cádiz y da un reflejo de cómo era todo en aquel momento, tanto en la narración como en los cuadernillos fotográficos que se recogen dentro", espeta este amable librero, que no quiere despedirse sin recomendar la poesía de Joan MargaritEl Quijote de Cervantes, como siempre acostumbra.

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