img_20151219_123217
img_20151219_123217

Ya es la tercera edición de esta exposición colectiva navideña, en pequeño formato, que organiza la galería FEDARTE. Raquel Fernández y José Daza son conscientes de las dificultades económicas y sociales de los ciudadanos, sin embargo siguen creyendo, con ilusión, que el Arte es una necesidad espiritual ineludible. En estos momentos sombríos, precisamente, el Arte puede arrojar luz. Quieren que las obras de arte lleguen a todos, por eso “nuestros artistas han hecho un generoso esfuerzo”, dicen en el díptico de presentación, “han adaptado su trabajo, su ideario estético y sus formas a unas medidas para que nuestra oferta artística sea unitaria”. Pretenden que estas obras pequeñas, de grandes autores, penetren en nuestros hogares para aportar belleza, ilusión y futuro.

La variedad de estilos, los precios asequibles y el encanto del espacio de la galería (hasta se puede tomar un café) son tres buenas razones para visitar esta exposición. El contraste de las formas de mirar de cada artista enriquece el conjunto. Permite apreciar con más nitidez la propuesta artística de cada creador porque se potencian los rasgos esenciales. Además, al ser obras de pequeño formato, la mirada del espectador puede abarcar varias pinturas a la vez y generar composiciones, de cuatro en cuatro, de dos en dos, para contemplar con inteligencia. La heterogeneidad de estas muestras colectivas no es un lastre, como algunos piensan, sino una ocasión para establecer un diálogo entre obras y ofrecer al visitante una visión de conjunto del panorama creativo de nuestra zona.

Así, la geometría colorista de Johnny Domínguez, con su pirámide y sus cuadrículas, convive con los paisajes urbanos de Julián Delgado o los entornos rurales, desde la Cartuja, de Lola Caballero. Las líneas definidas y claras de Daniel Daza atrapan la belleza y la armonía de unos labios, unos ojos... Y a su lado, las enrevesadas formas de Manuel del Valle, con menos color que en otras ocasiones, pero con la misma mirada pop, fragmentada y provocadora, donde los personajes transmiten la decadencia de nuestra cultura. La simplicidad profunda de los rostros de Pepe Cano, con trazos que aportan un tono pesimista y existencial a la mirada, de angustia y tristeza, contrasta con los claroscuros de las fotografías de Fernando Tenorio, donde la realidad impone sus texturas y contornos, mediante la imagen de la piedra trabajada de un edificio o la farola entre la niebla.

Los paisajes de Pepe Basto, J. M. Basallote, Pepe Palacios, Beatriz Aranda, Carmen Guerrero, Raúl Zarzuela, Rafael Domínguez, Pepe Baena, David Maldonado, Beatriz Cañete, Mª Luisa Rey o las fotos de Esteban Pérez y María Higüero aportan diversas maneras de ver la naturaleza o las calles de la ciudad. Hay trabajos para todas las sensibilidades. Pilar Lloret y Laínez muestran otro tipo de figuración, alejada del realismo, con tonos, colores y tramas de una ingenuidad inquietante. También hay esculturas de Paco Venegas, Serena Fortín y Pablo Palomo. Llama la atención el caballo de madera de Pablo. Se trata de una bella pieza de ajedrez de gran tamaño, junto a la ventana, con una flor de pascua y una vela a lado, recibiendo la luz de la calle.

Merece la pena visitar esta exposición. Todas las obras expuestas, cada una en su estilo, son fruto del trabajo de grandes creadores de nuestro entorno, de El Puerto, de Sevilla, de Granada, de Rovigo, de Cádiz, de La Línea, de Ubrique, de Arcos y de Jerez. El valor del arte, tan discutido hoy, radica en el compromiso creativo y en la trayectoria profesional, como dice Félix Ovejero Lucas en su libro El compromiso creador (Galaxia Gutenberg, 2014). La labor de las galerías de arte es esencial a la hora de elegir esas trayectorias y apostar por ellas. Pero para que los ciudadanos compren pinturas o esculturas necesitamos profundizar en la educación estética, tanto en los centros educativos como en los medios de comunicación. Las personas que han educado su gusto estético y conocen las técnicas básicas y las líneas generales de la Historia del Arte serán capaces de apreciar un buen trabajo. Entenderán la obra como una fuente de placer inteligente y felicidad, no como un recurso o una inversión meramente económica. Esperemos que nuestros nuevos representantes no se olviden de nuevo de la cultura…

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído