Sidecars: “Hemos llegado a tocar por tres cervezas y un bocata"

La banda de pop rock, que cumple 15 años en las tablas, recuerda su trayectoria y cuenta a lavozdelsur.es sus sensaciones en esta gira que tiene parada en el Dsoko Fest de El Puerto

Sidecars: “Hay gente que piensa que salir en la radio es pervertir tu música y tu oficio”.

“A lo mejor se va la cobertura en algún momento”, dice Gerbass, bajista de Sidecars. Probablemente en ese momento apretase los cascos con micro que se había puesto para escuchar mejor. La banda nacida en el barrio madrileño Alameda de Osuna viaja en una furgoneta con destino Vigo. Acaban de emocionar a Córdoba y tienen por delante una decena de fechas confirmadas. En plena gira de presentación de su sexto disco, Juancho (guitarra solista y voz), Ruli (batería) y Gerbass (bajo) no paran quietos ni un segundo.

El rugido del motor resuena. Todo va sobre ruedas para el grupo de pop rock con aires alternativos que cumple 15 años en carretera. La banda del hermano de Leiva hace tiempo que se deshizo de etiquetas y, aunque su vínculo es irremediable, ha logrado brillar con luz propia en tiempos rarunos en los que “tenemos la suerte de estar girando”. Ramiro, en los coros y la percusión, revoluciona a un público expectante que lleva siguiéndole la pista a los que fueron teloneros de Pereza desde 2006.

Los acordes del tema Fan de ti dieron un giro al rumbo de esta banda cuando sonaron en un anuncio publicitario de El Corte Inglés. Desde entonces, los versos de Juancho, el que exprime las letras tirando de vivencias, se han colado en los equipos de música, los ipods o los móviles. Fieles a su estilo rockero, llenaron salas y entraron “en shock” aquella navidad de 2018 en la que reventaron el aforo de La Riviera, en Madrid, tres días seguidos. Un sueño hecho realidad. Un punto de inflexión que los ha llevado a acumular seis trabajos en el mercado Sidecars (2008), Cremalleras (2010), Fuego cruzado (2014), Contra las cuerdas (2016) y Cuestión de gravedad (2018).

En septiembre de 2020 llegó Ruido de fondo, proyecto que ya estaba grabado antes de que todo explotara. Con un vértigo tremendo y mucha ilusión de “reencontrarnos con nuestra vocación”, Sidecars apostó por aportar un poco de luz a la que ya se ha enganchado media España y más allá. Su show se reorientó y puso el foco en el hecho de atender a los mensajes de las canciones dejando atrás los brincos y la euforia que se respiraban en sus conciertos. “Llevamos la gira más potente que hemos armado jamás con la crew más grande que hemos llevado nunca para que todo funcione perfecto”, dice el madrileño entusiasmado.

Sus estribillos seguirán gritándose hasta la saciedad con o sin compañía -ha compartido micrófonos con Dani Martín, Iván Ferreiro o Carlos Tarque- e invadirán el escenario de Dsoko Fest este viernes. Es la primera vez que la banda pisa El Puerto. “Vamos a estrenarnos”, dice Gerbass. El bajista suspira. “Ojalá podamos continuar con esta inercia maravillosa”, añade. Tienen ganas de cantar, de zarandear emociones y que se mantenga el directo. Eso sí, con un estricto protocolo de seguridad.

¿Qué sensaciones recorrieron vuestro cuerpo cuando lanzasteis Ruido de fondo en medio de este caos?

Mucha ilusión. Era un momento un poco agridulce y, como todos, estábamos ante una incertidumbre grande. Dudamos al principio si sacar el disco en septiembre como estaba previsto, pero viendo un poco cómo estaba la cosa y la mucha música que nos ha salvado a todos en nuestra casa, vimos muy oportuno también poder ofrecer contenido. Queríamos que la gente pudiese ir conociendo el disco pese a saber que la gira, probablemente, tendríamos que aplazarla a un poco más adelante.

Un ruido de fondo puede ser el ventilador un día de verano con mucho calor o el misterioso hum -zumbido paranormal no identificado-. ¿Os inspiráis mejor con sonido o en silencio?

La cosa es que todos, al fin y al cabo, tenemos un ruido de fondo. Aunque te vayas a la última cabaña del medio del bosque o a la última cueva donde no se oye nada, tu cabeza siempre tiene un ruido que te va a estar llamando. Ese es nuestro hum interno en realidad.

“Las cremalleras de los dos desabrochadas” y “llevarte al cine y meterte mano” han dado paso a la “bienvenida a un mundo imperfecto” y a esperar a “10 planetas de aquí”. ¿Cómo han evolucionado vuestras letras desenfadadas y el canallismo de los “chavales de instituto” en estos 15 años?

Ha sido de forma natural todo. Antes hablábamos de cosas más adolescentes, éramos más jóvenes y teníamos otras inquietudes. Las letras y los textos han ido creciendo un poco con nosotros también. Antes queríamos hablar, como has dicho, de las cremalleras de los chavales de instituto y ahora estamos, pues, en otra fase de nuestra vida.

 “Creemos que España tiene una tarea muy importante que cumplir”

¿Por qué se escuchan comentarios despectivos cuando un grupo como el vuestro da un salto a la radio? ¿No debería aplaudirse que las emisoras generalistas se abran a un tipo de música que no es de masas?

Desde luego pensamos que es super positivo, que, al fin y al cabo, es difusión y es poder llegar a más orejas. Bienvenida sea, y ojalá esta oportunidad la pudiesen tener todos los grupos. Es verdad que hay gente un poco más freak que quiere rechazar un poco el tema mainstream y tal, y piensa que salir en la radio es un poco pervertir tu música y tu oficio. Pero, en nuestro caso, es simple difusión, las canciones siguen siendo las mismas y nos encanta que las puedan escuchar en cualquier rincón del país.

¿Habéis tenido esa sensación de la que os hablo?

No, afortunadamente. De hecho, es todo lo contrario, no paramos de sumar seguidores, cada vez nos conoce más gente y sabemos que la radio es muy culpable. O sea, cuánta gente en este país está currando con la radio de fondo, de repente le sale nuestro tema y dicen: - Ahí va, a ver quién es este. Sacan una aplicación de estas de identificación de canciones, y a partir de ahí, empieza una relación de amor con nosotros que es increíble.

Es un escaparate.

Si, no es negativo, y el que diga que es negativo es que no está muy bien y es un poco cascarrabias.

"Hay momentos muy bonitos que antes no había y ahora tienen una mayor valoración"

Os habéis llevado mucho tiempo sin subir a un escenario. A la vuelta, ¿qué cosas os chirrían en cada concierto?

Más que nada es la situación. Todos los protocolos que tenemos que seguir por las restricciones del covid y el no poder, después de los conciertos, pasar a nuestros seres queridos y amigos al camerino. Eso es lo que nos chirria. Luego, en los conciertos, pese a estar la gente sentada y ser un formato distinto al que veníamos haciendo, nos vamos adaptando. También la emoción contenida de la gente que llevaba mucho tiempo sin poder asistir a un concierto y volver a disfrutar de la música en directo, compensa. Pese a que la gente está sentada, hay momentos muy bonitos que quizás antes no había y ahora tienen una valoración por encima incluso.

¿Cuántas PCR os habéis hecho ya? ¿Os ha dejado de molestar ese cosquilleo en las fosas nasales?

Te diría que llevaremos desde que empezó el año la orden de 20 o algo así. O sea que sí, estamos acostumbrados, tenemos dadas de sí ya las fosas nasales. Estamos bastante asustados, sobre todo ahora, vemos que muchos compañeros están cayendo por contactos y tal. Nosotros siempre hemos tenido mucho cuidado desde el primer concierto que hicimos. Nos hacemos una PCR antes de los ensayos, otra PCR siempre antes de cada concierto y vamos controlándonos todos mucho. Al tener la suerte de tener muchos conciertos, andamos bastante recluidos en nuestra casa. Respetando el ser un grupo burbuja para no tener ningún problema y no vernos obligados, como otros compañeros, a aplazar alguna fecha o a cancelar.

“Irresponsables los hay en todos lados y en todas las franjas de edad”

¿Cómo veis que haya voces que criminalicen a los jóvenes de la quinta ola?

Bueno, siempre hay que buscar algún culpable y un cabeza de turco. Creo que irresponsables los hay en todos lados y en todas las franjas de edad. Pasa una cosa, que los jóvenes están siendo los últimos en vacunarse y, quizá, ahora mismo, pues son los que son más propensos a coger el virus. Pero vamos, que esto no depende de la edad, creo que depende más bien de la responsabilidad, y creo que no hay que criminalizar a nadie sino ver quien lo hace mal y decírselo a ese que hace mal, y el resto, como nosotros, intentar estar lo mejor posible.

Se ha puesto el foco en los jóvenes porque no están vacunados.

Tampoco tienen otro remedio, no se les ha ofrecido el poder hacerlo y no está en su mano. En sus manos está ser responsables. Ahora mismo, que llega el verano, que parecía que bajaba la cosa, es verdad que algunos se han olvidado un poco y se han despistado. Pero bueno, también quiero ser optimista y pensar que, viendo cómo puede subir en un momento la cosa, vamos a ser más responsables, sobre todo porque es algo de respeto social por encima del bienestar de cada uno.

Juancho, Gerbass y Ruli.

La pandemia dejó en evidencia la importancia de los eventos en directo para la supervivencia del sector. Pero antes ya se enfrentaba a otros retos. Tres cubatas y un bocadillo por concierto, 50 céntimos cada entrada y las infinitas inversiones que luego no se cubren y acaban en pérdidas. ¿Os suena?

Por supuesto que nos suena. Como músicos, nosotros llevamos luchando por este oficio y este gremio toda la vida. Creemos que España tiene una tarea muy importante que cumplir que es aceptarlo como loable y como otro oficio cualquiera. Igual que se valora mucho a un arquitecto a un abogado, ¿por qué nos se va a valorar mucho a un músico? Y, sobre todo, hay que encontrar epígrafes laborales para poder ayudar a esta profesión en la que, en realidad, no nos lo ponen nada fácil. Tenemos que seguir poniendo un poco el foco en que los músicos necesitamos también ayudas gubernamentales para poder seguir ejerciendo nuestro trabajo, igual que pasa en otros ámbitos.

Se escuchan auténticas barbaridades, sobre todo, de la gente que está empezando.

Totalmente, nosotros hemos pasado por todo. O sea, lo que decías de tocar por tres cervezas y un bocata, lo hemos pasado hace mucho. Llevamos 15 años en carretera y hemos aprendido muchísimo. Afortunadamente, ahora nos queda un poco lejos, pero seguiremos luchando por la justicia hacia el músico, que se valore más, y, sobre todo, que se pague y se remunere como debería ser, ya sea un grupo pequeño o un grupo grande.

"Seguiremos luchando por la justicia hacia el músico"

¿Qué es lo más loco que os ha pasado en una gira?

Lo más loco que nos ha pasado, sin duda, es lo que nos está pasando ahora. Tener que capear todo este temporal, poder cuadrar las fechas, poder hacerlo, que los aforos sean los suficientes para ir, poder visitar sitios, presentar el disco y no tener unas pérdidas que no nos permitan seguir haciendo conciertos. Creo que eso es lo más loco. Luego ya, a nivel de anécdotas, ahora lo llevamos todo más atado, somos una tripulación, vamos en carretera veinte personas y todo es más fácil. Antes era encontrarte con garitos que no están bien habilitados, con otro sitio donde vas a tocar y te dicen que al final solo te dan las cervezas gratis, cosas así. Hemos visto un poco de todo ya, ya no hay nada que nos asuste.

Ya estáis curados de espanto.

Totalmente. A parte, eso nos ha hecho seguir creciendo y tener los pies en la tierra, que también está muy bien. Y, sobre todo, lo que decíamos, antes, luchar por poner en valor la música como se merece en este país.

¿Si te gusta Leiva, te gusta Sidecars y viceversa?

Bueno, puede ser. Ósea, estilísticamente es parecido, bebemos de influencias muy similares, y, a parte del parentesco obvio, los timbres de voz también son parecidos. Supongo que lo normal es que sí, que seamos totalmente compatibles para los gustos de una persona, pero también supongo que se pueden dar casos más excepcionales en los que les guste uno y no el otro.

En general, compartís fans.

Si, estamos un poco en el mismo espectro.

¿Cómo os trata el sur?

El sur nos trata genial. Justo venimos ahora un poco resacosos de la maravilla que fue anoche en Córdoba. Hacía tiempo que no bajábamos a Andalucía y tuvimos la suerte de parar en el teatro de la Axerquía, que es precioso, y llevarnos un lleno que no nos esperábamos y uno de los conciertos más bonitos de la gira. Esperemos que en Cádiz se repita también.

“Hay que encontrar epígrafes laborales para poder ayudar a esta profesión”

¿Pensáis que unos estilos de música tiran más que otros según donde se monte el escenario?

Bueno, depende, supongo que eso pasa siempre. En ciertas comunidades gusta más un tipo de música que en otra. Pero, al fin y al cabo, nosotros no notamos mucha diferencia. De momento, nos tratan prácticamente igual de bien en todos lados. Se nota a nivel de comportamiento, de reacción y de expresar las emociones. Es como la gastronomía, cada sitio tiene unas cosas, pero es igual de bonito y de rico en el sur que en el norte. Cada sitio tiene su cosa, y, además, está muy bien poder tener esa varianza. Si en todos los sitios fuese igual, sería como estar en el concierto de la marmota todo el rato.

¿Algún pensamiento que se os pase por la cabeza ahora mismo?

Animamos de verdad a la gente a que empiece a intentar volver un poco a la normalidad y que la música es felicidad y hay que consumirla. El pensamiento es que nos vemos en Cádiz (Ríe). Estamos siguiendo los protocolos a rajatabla por lo que creemos que todos nuestros conciertos han sido un ejemplo de cultura segura. Estamos haciendo conciertos totalmente milimetrados, con la gente sentada, con las distancias que exigen.