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No hace falta despedirse de un amor de verano para sentirse herido por septiembre. 

No hace falta despedirse de un amor de verano para sentirse herido por septiembre. Es un mes de natural desaprensivo con esa costumbre feroz de arrancarnos de raíz de las vacaciones e imponernos el traje gris de la rutina. Desconsoladas filas de niños vuelven al colegio, impotentes maridos mastican sus horarios de oficina. Un horror.

En la película Madrid 1987, David Trueba pone en boca de José Sacristán la siguiente frase demoledora: "Yo he dejado todo para septiembre". Sacristán interpreta a un viejo articulista a medio cruce entre Francisco Umbral y Carlos Boyero. En el malogrado (y recientemente cerrado) Café Comercial  tiene una cita con una preciosa y lanzada estudiante universitaria de periodismo que viene a entrevistarle para alguna de esas simpáticas asignaturas con fines pedagógicos y corporativos. La trama se irá armando sorprendentemente porque, como decía Javier Egea,  "las historias se cuentan con los ojos del frío/y algún sabor a sal y paso a paso."

En 2001 Ángel González publicaría su poemario más celebrado, Otoños y otras luces. En él, leemos El otoño se acerca, tal vez el poema con más calado:

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre.

A su estilo cercano, coloquial e inteligente, el poeta asturiano parece aparcar su ironía habitual en favor de la nostalgia, la desesperanza y la aceptación de la muerte eminente. El ovetense considera el largo adiós postergado, remar de vuelta a casa, replegar velas.

Unos de los álbumes crepusculares de Frank Sinatra se titula September of my years. En 1965 al bueno de Frank le irritaba ver su nombre entre The Beatles o Elvis en las listas de éxitos. A Sinatra le obsesionaba recuperar su trono a toda costa. Renovarse o morir. Introdujo arreglos pop, trabajó con autores jóvenes como Joni Mitchell. No sería hasta Strangers in the night que el capo volvió a arrasar.

Francisco Umbral se felicitaba del fin del verano así: "Cómo se agradece septiembre a cierta edad. Tarde de sol frío, naufragios silenciosos por el cielo". García Montero escribiría: "Por septiembre/ se te llenan de sótanos los labios/ y es relativo el cielo". Sabina, en un poema bastante desconocido de su producción,  sería aún más crudo y definiría el mes como "un cadáver con los ojos abiertos".

Resumiendo: llegó septiembre como una amenaza y cumplo un mes en lavozdelsur.es. Evasión o victoria. Volver a empezar. 

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