'Versos para Klimt', una lectura poética de la pintura

Amalia Vilches presenta en la Fundación Caballero Bonald su nuevo poemario: "Este libro está lleno de erotismo, pero ese erotismo no es mío, es de Klimt"

Amalia Vilches con su nuevo libro de poemas.
Amalia Vilches con su nuevo libro de poemas. MANU GARCÍA

La interacción entre las artes genera más arte. Así lo demuestra el nuevo libro de Amalia Vilches, una colección de poemas inspirados por las pinturas de Klimt. Como dijo Josefa Parra en la introducción, Amalia sigue la estela de esos poetas que han hermanado pintura y poesía. Y es una relación que viene de lejos, pues desde Góngora, con su soneto sobre El Greco, hasta Caballero Bonald y su cercanía a Millares, los escritores han acercado sus textos al hecho pictórico. “Por un lado está el homenaje a unas obras y unos pintores que les han emocionado, conmocionado, sacudido… Por otro, la parte teórica, ensayística, analítica: el deseo de entender y desentrañar esos cuadros, conocer la pulsión del artista, sus motivaciones, su técnica también.”

Amalia Vilches ha dedicado su vida tanto a la enseñanza como a la escritura, nos explicó Josefa Parra. Ha trabajado en la UNED y en la Enseñanza Secundaria. En 2001 recibió una Mención Honorífica del Ministerio de Educación y Cultura dentro de los “Premios a la innovación educativa 2001”, por su trabajo Tiburones literarios, un camino para la enseñanza. También ha impartido talleres de escritura creativa en varias instituciones. Como escritora, ha publicado una biografía de Fernando Quiñones (2006), las novelas La Cabellera de fuego (2015) y Beatriz (2020), y el libro de relatos Hababaura (Amapola)(2018). En 2016 publicó Poemas, plumas, pájaros en Ediciones en Huida, sello en el que acaba de salir a la luz Versos para Klimt.

“Poemas para ser leídos, a ser posible, contemplando los cuadros de Gustav Klimt, de los que han tomado sus títulos”. Con estas palabras introductorias, Amalia Vilches describe la esencia del libro. Conmovida por la pintura de Klimt, Amalia “se ha acercado con las palabras, las imágenes y el ritmo del verso a cada cuadro”, subrayó Josefa Parra. Desde el amor y la inteligencia, “ha conseguido escribir/pintar para cada cuadro un poema que bien merecería enmarcarse a su lado”. Amalia nos propone “un viaje a la imagen, a la línea, al color, desde la palabra”. Y nos guía, con sensibilidad y erudición, a la historia que sugiere el cuadro. Para enriquecer la mirada, añade textos de poetas como Neruda, Ana Rossetti, Ángel González o Rimbaud. Josefa Parra destacó el último poema del libro, Attersee, ya que supone un acercamiento a la persona del pintor, a su intimidad y sensibilidad.

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Vilches junto a Parra, en la presentación.   MANU GARCÍA

Amalia Vilches reconoció que siempre ha estado enamorada de Klimt, en el mejor sentido, claro… En su último libro de relatos, Hababaura, ya escribió El fantasma del lago Attersee, una historia que arranca de una pintura de Klimt. Un día comenzó a escribir versos sobre un cuadro del artista… Ahí nació este poemario, con el que ha pretendido acercarse a las obras de Klimt, pero sin afán erudito o enciclopédico. Su objetivo ha sido mostrar una lectura personal de su pintura. “Este libro está lleno de erotismo, pero ese erotismo no es mío, es de Klimt, de sus cuadros, de sus pinturas y sus dibujos, porque es un magnífico dibujante.” En Klimt hay imágenes transgresoras, sobre todo para la “pacata sociedad burguesa de aquellos años”. En su taller siempre había mujeres, protagonistas de la mayoría de sus lienzos. En cualquier momento podía captar un gesto que atrapaba su atención. Y a las mujeres les encantaban sus pinturas.

Amalia ha elegido cuadros como Las amigas II, donde dos mujeres nos miran de forma desafiante, “porque están defendiendo su amor”. Los versos que interpretan la escena reconstruyen los deseos y sentimientos de dos lesbianas. “Es un poco feminista, como mi novela anterior, Beatriz, que es una defensa de la situación de la mujer a lo largo de la historia, y hasta nuestros días…”. Klimt fue muy criticado y desprestigiado por ese tipo de cuadros. La obra titulada La esperanza I muestra a una mujer desnuda embarazada, de perfil. Cuentan que una dama de la burguesía vienesa lo tenía guardado bajo llave de plata, y que lo mostraba en ocasiones especiales. Eran dibujos que la anquilosada sociedad vienesa del momento no podía asimilar…

Klimt comenzó con una formación clásica. Conocía todas las técnicas. Hay que recordar que su padre era orfebre. Por eso hay influencias de los mosaicos de Rávena, del oro… En París conoce a Toulouse-Lautrec. Y Rodin admira sus pinturas. Su creación va ir evolucionando hacia las vanguardias. “Tiene un cuadro que se llama Peces dorados, dedicado en principio a sus críticos”. En la portada del libro aparece un retrato de Adele Bloch-Bauer, que según los críticos es la Gioconda de Klimt. “Es la única mujer que retrata dos veces”, explicó la autora.

La presentación se inició con la proyección del booktrailer. Y la lectura de poemas estuvo ilustrada con imágenes de pinturas y pasajes biográficos de Klimt: Judith II, El Beso, Las amigas II, Serpientes acuáticas… El libro consta de 64 páginas, y contiene una docena de poemas bastante largos, aclaró Amalia. Se mostró encantada con la edición de esta obra, con el diseño de la portada… La escritura de este libro “me ha permitido disfrutar de la estética”, como una forma de evasión.

Fragmento del poema Las Amigas II incluido en el poemario "Versos para Klimt" de Amalia Vilches. 

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