El libro que ha coordinado Blanca Flores reúne esas pequeñas piezas periodísticas que Fernando publicó en el Diario de Cádiz bajo el rótulo Las mijitas del freidor. Yolanda Vallejo nos explicó qué eran las mijitas del freidor: “Aquellas piececitas que se iban quedando en el escaparate del freidor y que se vendían más baratas, pero que siempre tenían alguna sorpresa. Cuando uno iba a por un cartucho de mijitas, a lo mejor tenía la suerte bendita de que le tocara una gamba, una hueva, o incluso un trozo de cazón en adobo o de bienmesabe”. Y eso es lo que Fernando Quiñones pretendía con su mijitas, “pequeñas piezas, aparentemente sin valor, breves, pero que escondían tesoros incalculables”, aclaró Yolanda. “Quizás es la prosa más ligera y la más fresca de Fernando, y también la que más nos hacía pensar”, añadió. Blanca Flores, poeta y activista cultural, se ha propuesto recuperar todo el legado de Quiñones, para situar su obra en el lugar que le corresponde. Yolanda destacó la valentía de Blanca para poner en marcha hace ocho años, megáfono en mano, las Rutas de Quiñones, una cita literaria imprescindible hoy en la primavera de Cádiz.

Se está celebrando el Año Quiñones. Se cumplen 20 años de su muerte y 50 de la creación de Alcances.  Tanto Carmen Moreno, editora de Cazador, como Blanca Flores, estuvieron de acuerdo en que era el momento oportuno de reeditar las Mijitas de Fernando Quiñones. “La obra de Fernando estaba bastante desatendida”, señaló Blanca. Y había que revitalizar el trabajo de este autor polifacético. Aunque Fernando nació en Chiclana, se crió en Cádiz, donde acaba “rodeándose de incipientes escritores como Caballero Bonald estudiando náutica, Julio Mariscal estudiando magisterio, Pilar Paz Pasamar…”. Fundan la revista Platero y escriben en muchas otras como Arquero de Poesía, Alcaraván… Tras esta primera etapa, se va a Madrid con Bonald y Carlos Edmundo de Ory. Allí comparten experiencias vitales y literarias. Quiñones fue construyendo un universo literario que abarcó prácticamente todos los géneros. Había que recuperar todas sus creaciones, por eso hace ocho años se propusieron sacar su obra a la calle, mediante las Rutas de Quiñones, explicó Blanca Flores. Cádiz necesitaba una actividad literaria de ese tipo,  algo similar a lo que se hace en Dublín con Joyce.

Un instante de la presentación del libro. FOTO: MANU GARCÍA.

De forma paralela, Blanca Flores comenzó a trabajar en la obra periodística de Fernando Quiñones. Las Mijitas del freidor eran artículos culturales que salían los domingos en el suplemento del Diario de Cádiz entre 1990 y 1994. En estas piezas hablaba de la ciudad, de la cultura, de política…, siempre con un estilo muy peculiar, y ceñido a un espacio limitado, con un andaluz puro, subrayó Blanca. En esas Mijitas hay filosofía, mucho conocimiento, de ahí la necesidad de darlas a conocer. Blanca se propuso realizar, además, un trabajo coral. En el libro participan, para enriquecer esas Mijitas, distintas personas vinculadas a Fernando Quiñones. Y remarcó que el texto aparece en un año en el que  muchas  instituciones han colaborado con el Año Quiñones: el Centro Andaluz de las Letras ha nombrado a Quiñones Clásico Andaluz; la Universidad ha hecho un congreso; va a salir un documental sobre Alcances, de la Diputación; hay una exposición itinerante sobre Fernando que está recorriendo toda Andalucía… Blanca Flores mostró su satisfacción por todas estas actividades.

Emilio López, Mariela Quiñones y Blanca Flores son los encargados de presentar las Mijitas del freidor. Analizan el contexto, el estilo y la temática. En la sección “El Cádiz de Quiñones en el Siglo XXI” varios escritores colaboran con artículos sobre los temas que preocuparon a  Fernando, como el periodismo, Alcances, el flamenco, el mercado, la arquitectura, la universidad o el garum. Tamara García habla sobre periodismo, Desirée Ortega sobre Alcances, Javier Osuna sobre flamenco y carnaval, Yolanda Vallejo sobre el mercado, Julio Malo de Molina sobre arquitectura, Fernando Santiago sobre la ciudad universitaria, Manuel J. Ruiz Torres sobre el garum, Juan José Téllez sobre los artículos en La Voz del Sur, Josefa Parra sobre los clubes de lectura…. También se publica el prólogo que hizo Nadia Consolani para un libro de Quiñones (de recetas de cocina con Ruiz Torres) que no llegó a publicarse. Hay un poema de Carmen Moreno: “Pongamos que hablo de Quiñones”. Carmen Morillo nos cuenta la deuda que tiene con Fernando… Termina la obra con el poema Bogotá Sur. Blanca nos leyó varias mijitas en las que aparece alguna referencia a Jerez, ya sea por el vino, por Bonald, el flamenco o  la universidad… Josefa Parra y Yolanda Vallejo leyeron sus aportaciones.

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