La música del grupo Calbario enmarcó la presentación de Los ángeles fríos, el último trabajo de Rosario Troncoso. El libro ha sido publicado por Calambur, explicó Josefa Parra, “una editorial donde se cuida al máximo al poeta, y la parte física de la poesía, para que el poema aparezca de una manera digna en cada una de las páginas”. Rosario Troncoso es profesora de Lengua y Literatura, poeta, editora y colaboradora en varios periódicos y revistas literarias. Ya cuenta con una extensa trayectoria poética: Huir de los domingos (2006), Delirios y mareas (2008), Juguetes de Dios (2010), El eje imaginario (2012), Fondo de armario (2013), Transparente (2014), Eternidad provisional (2017), Nuestra orilla salvaje (2017) y La piel y su memoria (2018).

La periodista María Llebrez en su introducción explicó que “Rosario se debe a su compromiso con la literatura, a su pasión por compartir su pasión”. Desde la primera vez que leyó a Rosario, un poema dedicado a su madre, se sintió completamente identificada con ella, “con sus pensamientos, sentimientos y forma de ver el mundo”.  “Leo a Charo y me escucho a mí, me siento a mí, y conocerla a ella ha sido conocerme a mí”. El trabajo de Charo no solo destaca por su calidad, sino también “por su luz, y por su alma tan repleta de historias”. Este libro, subrayó María Llebrez, “vuelve a explorar en los abismos de mis vivencias, paseándose entre mi memoria y mi experiencia”. Y añadió que, como dice Raquel Lanseros en el prólogo, Charo nos pone un espejo que nos muestra desprovistos de todo artificio, desnudos ante nuestra propia realidad. “Con tu poesía y tus palabras cambias el mundo, como diría Walt Whitman”, concluyó.

El grupo Calbario interpretó abrió y cerró la sesión. FOTO: MANU GARCÍA

“Los libros tienen que presentarse aquí, en la Fundación Caballero Bonald, porque si no están incompletos”, comenzó diciendo Rosario Troncoso. Se considera muy afortunada, muy arropada por amigos y poetas. A Rosario, que no le gusta definir sus propios libros, le llama la atención cómo se ha percibido esta obra entre el público y los críticos. Los ángeles fríos ha sido calificado como un “libro bisagra”, un poemario que cierra un ciclo. En ese diálogo con los lectores, las sensaciones con este poemario son diferentes, insistió. Es cierto que “en este libro hay mucha sangre y madurez”. Detrás hay mucha experiencia, “hay sufrimiento, pero también luz”.

Cuando desde Calambur le pidieron un libro, Rosario Troncoso sintió mucha alegría, vértigo y responsabilidad. Pero contaba ya con un puñado de poemas que podían encajar muy bien en ese nuevo poemario. En el proceso de escritura, la autora da mucha importancia al diálogo con otros poetas y lectores. Incluso utiliza las redes sociales para ver cómo se recibe un nuevo poema. “Me gusta ver cómo llegan ciertas imágenes y versos a la gente. Experimento… Y a veces me llevó muchas sorpresas. Un poema que parece muy abstracto y que no va a decir nada recibe interpretaciones inesperadas… Y te das cuenta de que el poema ya no es tuyo.”

María Llebrez durante su intervención. FOTO: MANU GARCÍA.

“En estos poemas hay mucho de mí, pero también muchas lecturas y relecturas”. Cuando preguntan a Rosario Troncoso de qué trata el libro Los ángeles fríos, responde que habla de “la poesía después del dolor”. “Los ángeles fríos son personas, y vivencias, que nos tocan el alma y nos hielan”. También es “un homenaje a Sylvia Plath, una de mis escritoras favoritas”. En uno de sus poemas, Sylvia dedica unos versos a la deshumanización en un hospital. Para ella, las personas que entran y salen para curarla son ángeles fríos. “Entran para salvarle la vida y la tocan con manos frías”. Así llegó Charo al concepto que atraviesa este libro: “A mí no me asusta la herida, me asusta cómo soy yo después de la herida. Cómo vives el proceso después de que alguien te hiera”.

Troncoso atiende a las palabras de Parra. FOTO: MANU GARCÍA

Rosario Troncoso mencionó a otros poetas que la han influido a la hora de escribir: Pedro Salinas, Luis Muñoz (Querido silencio), Aleixandre, Lorca, Cernuda, Juan Jacobo Wilkins… “Duele más escribir poesía que una novela… La poesía conecta con los centros de cada uno, como dirían los flamencos. Conecta con lo que hay detrás de la piel, es algo físico que duele cuando te hacen daño…”

PARA SYLVIA, A FRAGMENTARY GIRL

Si los ángeles fríos regresan, ella elige no hacer

regalos.

En ocasiones marcadas, la generosidad le había

arrancado trozos minúsculos de corazón y algunos

milímetros de piel de lugares estratégicos, casi

imperceptibles, pero que escocían al caminar. Es

el recordatorio de la ingratitud.

Cuando es invierno, el mar no da oportunidades

y se expanden sobre el vientre las cicatrices.

Sobre el autor:

juan carlos gonzalez

Juan Carlos González

Filósofo

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