Doce horas de homenaje, de diez de la mañana, a diez de la noche, con miles de personas haciendo cola durante horas para entrar en el Palacio de Congresos de Plasencia, que desde este domingo tiene nuevo nombre. Se lo presta Roberto Iniesta Ojea (Plasencia, 1962-Baracaldo, 2025), el alma máter de Extremoduro, un artista inclasificable.
Con este homenaje, sus millones de fans —los presentes y los que no— le rinden una emotiva despedida a Robe Iniesta, fallecido el pasado miércoles a los 63 años. "Hasta siempre. Hasta siempre, siempre. Hasta siempre, siempre, siempre", le han dicho, como hiciera él en la despedida de un concierto, en un vídeo que se ha viralizado estos días en redes sociales.
"De pequeño me impusieron las costumbres, me educaron para hombre adinerado, pero ahora prefiero ser un indio que un importante abogado", ha leído el poeta Manolo Chinato, un poema suyo al que luego Robe dio forma en su mítica canción Ama, ama, ama y ensancha el alma, uno de sus mayores éxitos. "Quisiera que mi voz fuera tan fuerte que a veces retumbaran las montañas. / Y escucharais, las mentes social-adormecidas, las palabras de amor de mi garganta", prosiguió Chinato, que lo despidió de esa manera: "Hasta siempre, Robe".
Son miles las personas congregadas en el Palacio de Congresos Roberto Iniesta de Plasencia para darle un último adiós a Robe. En el escenario, un altar con sus restos, su guitarra anaranjada, y dibujos, una pintura de Robe y otras que ha ido pintando en directo una amiga de la familia, además de dedicatorias de sus fans que han ido escribiendo durante la jornada. Y una foto suya, con su mujer, Bibi Vázquez, y sus dos hijos, desnudos en una isla mirando al horizonte.
Un homenaje 'maratón' para despedir a Robe
Son muchos los sentimientos vividos en ese Palacio de Deportes durante las doce horas que dura el homenaje. Dentro, jóvenes, familias con sus hijos y fans de todo tipo y condición, acompañan a Robe en su despedida, a la que acuden familiares y muchos amigos. Para recordarle, para cantar sus canciones, para asistir al sentido adiós de quienes lo conocieron muy de cerca.
Y todo el tiempo, sonando su música de fondo. Una tras otra, canciones que desde que Extremoduro se fundara a finales de los años 80, y hasta su último disco en solitario, son himnos para sus fans. Unos temas que llevan décadas acompañando a sus seguidores, en los buenos, y en los malos momentos. Y eso nunca se olvida.
Muchos esperaron a los tres días de su muerte, por ver si resucitaba, pero no fue así. Robe Iniesta falleció a los 63 años, en uno de los mejores momentos de su carrera, en vista de los poemas en forma de canción que deja su última etapa en solitario.
A finales de 2024 tuvo que interrumpir su última gira, la del disco Se nos lleva el aire, por un trombo pulmonar. Un año después deja huérfanos a sus fans, que se preguntan qué genialidad habría salido de su cabeza en próximos trabajos. Solo les queda deleitarse con lo mucho compuesto y cantado durante estos años. Que no es poco.
