Las VI Jornadas de Archivos Privados se centran en rescatar la herencia literaria de figuras como Miguel Delibes, Camilo José Cela o Caballero Bonald. En una de sus actividades complementarias, visitan la Viña Canariera para recitar textos y poemas que ensalzan la historia del vino de Jerez.

Tiempo. "El tiempo es una de las mayores preocupaciones del hombre", expresa el pintor y poeta jerezano José Mateos. "Libramos una batalla contra el tiempo, que lo arrastra todo hacia el olvido". Amantes de los archivos, investigadores, escritores y enólogos, se unen en la Viña Canariera de González Byass para luchar por la conservación del patrimonio cultural del vino y las letras. En las VI Jornadas de Archivos Privados, la asociación jerezana Amigos del Archivo busca hacer hincapié en la condensación de archivos personales de las grandes figuras de la literatura, como son Miguel Delibes, Carlos Edmundo de Ory, Camilo José Cela, Caballero Bonald o Jorge Guillén. "Hemos traído los mejores archivos de España", afirma el archivero y promotor del congreso, Manolo Barea, y es que su compañero de profesión, Iván Rodríguez Varela, bibliotecario y archivero de la Fundación Gallega Camilo José Cela, asegura que "Darío Villanueva -el actual director de la RAE- considera que nuestra institución tiene el legado más importante, a nivel mundial, que haya en un museo dedicado a un escritor".

Una gran parte de los asistentes son miembros de la asociación Amigos del Archivo, como en el caso de Yolanda González, que lleva cerca de cuatro años inmersa en la institución a causa de su oficio como genealogista y por su investigación sobre la Casa Cuna de Jerez . No obstante, unos seis alumnos del Aula Universitaria de Mayores de la Universidad de Cádiz, también han querido sumarse a la aventura. María Luisa Sánchez, es una de ellas. "Queremos adquirir conocimientos, y... también alejar el Alzheimer", comenta. "Bueno, María Teresa León, la mujer de Alberti, era escritora y murió con Alzheimer", le contesta su compañera Ana Grimaldi. Justo detrás, Ángeles Ríos, que ha estado "cinco años mirando papeles" para su tesis doctoral, incide que gracias a la sexta edición de las jornadas está descubriendo archivos inéditos. Pero este encuentro no solo trata de hablar de autores de la literatura. Antonio Flores, enólogo de González Byass y considerado el mejor del mundo en la categoría de vinos generosos, actúa de capataz ante una mesa repleta de artistas que ponen voz a letras de anticuario, como en el caso de la obra Jerez, Xerez, Sherrish, de Manuel María González Gordon, denominada a posteriori como "la Biblia del jerez". Pero también a versos renovadores, frescos, como los de José Mateos, que trae unas coplillas que el poeta firmó el pasado 15 de marzo de este mismo año: "En los archivos del tiempo/ duerme ahora este vino que ahora/ a todos nos pone tiernos". El encuentro en la Viña Canariera utiliza como vehículo la literatura para rescatar un apartado oculto de los vinos del Marco y para "despedir todo el poder de los jereces", como resalta el enólogo de González Byass.

En plena primavera, en un momento único de la viña de Jerez por la aparición de los brotes verdes que crecen de la nueva cosecha, cerca de 50 personas, acompañadas por una copa de vino, escuchan con atención la lectura de poemas que versan sobre la vitivinicultura. "Quería escribir sobre la primera brisa cálida de marzo, ese aura que nos anuncia cada año el adelanto de la primavera. No es solo una brisa del sudoeste que viene del mar, salina y olorosa, atravesando los pagos de viñas", pronuncia el poeta Francisco Bejarano al leer su poema Una brisa cálida. Los artistas, como él, van delineando y ensalzando características propias de la Campiña de Jerez. Por ejemplo, Bibiana González-Górdon, lee un poema de su suegro Vicente Fernández de Bobadilla, en el que relata que se topa con un bienteveo, una torre de vigilancia dentro del viñedo: "Luego, muy luego, vi ante mis ojos alzarse contra el quieto cielo, en el argentado recorte de la luna, la gracia lacustre de un bienteveo"."El utensilio que se emplea en Jerez para sacar la muestra de cada bota, se llama venencia. El vástago de la venencia suele ser de ballena y el receptáculo de metal inoxidable, preferiblemente de plata", definiciones que Begoña González-Gordon encuentra en el emblemático libro de Manuel María González Gordon y narra ante el público. "A las once, una copa, y a la una, once", manifiesta Antonio Flores para animar a que los presentes den breves sorbos a los caldos de la casa. Manuel Pérez-Celdrán, cofundador de la Cátedra de Flamencología junto a Juan de la Plata, pronuncia dos poemas de los hermanos arcenses Antonio y Carlos Murciano, que versan sobre los ángeles que viven en la botella y en las copas de vino. "Sobre la mesa está la copa llena./ La copa tiene un ángel escondido,/ Ángel para beber, ángel bebido,/ que salta y suelta al vino su melena./ Vacía ya la copa. No. No suena/ el ángel por aquí. ¿Por dónde ha ido?/ Pasó el puente del labio y va perdido/, sangre arriba y abajo, por la vena". 

Hay otros, como el poeta Rafael Benítez Toledano, que reseña el paso del tiempo con la mezcla de colores que atesora la viña. "Se deshacen los ocres y se pierden/ los verdes de la viña en la vereda./ Se va acabando el día en la paleta./ Ya no existen azules, atardece". Los archivos de las bodegas rebosan de rimas y descripciones de un material que poco a poco se ha ido quedando obsoleto. Los bodegueros, a través de la palabra, reflejan sus experiencias para dejar un legado cultural histórico. Así, los archivos privados de personalidades tan importantes como González Gordon, Camilo José Cela o Miguel Delibes, sobreviven y enriquecen a generaciones inquietas que no desean que el legado de sus antepasados se pierda en el tiempo. Tiempo. De nuevo vuelta a la guerra contra el tiempo. Batalla en la que los archiveros están al pie del cañón investigando, ordenando y clasificando documentos para que "nuestros antepasados" no mueran. Pero, finalmente, como manifiesta poéticamente José Mateos, por mucho miedo que el hombre le tenga al tiempo, "el vino es tiempo acumulado". In vino veritas.

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