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La bailaora y coreógrafa sevillana trae al Festival de Jerez un trabajo intimista, un suerte de auto-psicoanálisis. A medianoche, Marco Flores presenta 'Tránsito' en La Compañía.

Su primera experiencia fue con José Saramago. Y, ahora, en Óyeme con los ojos la bailaora y coreógrafa sevillana María Pagés amplia este corpus poético aplicado sobre el escenario para indagar sobre sí misma. Así podrá verse hoy jueves día 2 de marzo en el Teatro Villamarta, La séptima jornada del XXI Festival de Jerez mostrará, además, la versatilidad del bailaor Marco Flores en Sala Paúl con Tránsito, una mezcla de tradición y renovación al tiempo que un camino para encontrar el propio. “Mi primera experiencia fue con Saramago, con la voz del propio poeta. Ahora se trata de sacar la voz propia que cada uno de nosotros tiene en su cerebro cuando lee poesía. Sacarla fuera”, explicó María Pagés ante los medios de comunicación.

En Óyeme con los ojos María Pagés habla de sí misma, sobre su búsqueda interior. Una suerte de auto-psicoanálisis en el que la bailaora se expresa de una forma más cercana y, para ello, se vale de la poesía, esa forma de expresión donde se dice tanto en tan poco. “Siempre he estado atenta a la poesía porque el flamenco es poesía, versos populares, anónimos, enriquecidos por la emoción de tantas gargantas que los han cantado”, agregó.

El universo poético que exhibe la bailaora sevillana va desde Ibn Arabi, El Arbi El Harti, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Rumi, Tagore hasta Mario Benedetti. Por tanto, pueden encontrarse poetas musulmanes, laicos y religiosos. Todos ellos entroncados con la mística, bien para encontrar la luz divina o para resolver los temas trascendentes que anidan en el interior del individuo. En el caso de María Pagés, ese despojamiento de cosas banales tiene un propósito laico: el encontrarse ella misma. Y, para ello, qué mejor que hacerlo sola en escenario, sin ningún otro miembro de su compañía acompañándola en el baile. “Es el primer solo que hago”, confesó.

Con Óyeme con los ojos la bailaora y coreógrafa sevillana da un giro en su ya dilatada carrera. Y, de algún modo, surge como reacción a un espectáculo muy coral -Yo, Carmen- presentado con anterioridad. Sin embargo, su última propuesta parte de la firme creencia de que “todos los trabajos están en un diálogo continuo, son una consecuencia del otro”. Y esa interrelación entre sus montajes hasta llegar a éste ya se advertía en Utopía. Concretamente, en un poema que decía “Vamos a la sombra de la sombra”. Sin duda, un adelanto de su clara intención de “meterme hacia adentro” con esta nueva propuesta.

La obra es, además, una respuesta a su trayectoria vital, pues “tengo 53 años y mi cuerpo y mi cabeza no son de 20 años”. Por tanto, la bailaora sale a escena como “una manera de ponerme ante mi misma, ante mi vida” y escudriñar “lo que me aporta la edad y lo que me quita”. A su juicio, el arte tiene mucho que ver con la relación natural entre los pájaros y el viento, pues éstos no vuelan nunca a contracorriente. En este espectáculo, al igual que un pájaro, María Pagés se ha dejado llevar. Óyeme con los ojos, título extraído del poema Sentimientos de ausente de Sor Juana Inés de la Cruz es su trabajo más personal. Sin embargo, aparecerá en escena de la mano de los habituales músicos de su compañía -”somos un equipo creativo muy consolidado”. Estará acompañada por el cante de Ana Ramón y Juan de Mairena, la guitarra de Rubén Levaniegos, el violonchelo de Sergio Menem, el violín de David Moñiz y el acompañamiento y palmas de José Barrios.

María Pagés comenzó su carrera en la Compañía de Antonio Gades, al que considera su maestro indiscutible. En 2002 obtuvo el Premio Nacional de Danza (Creación) y el Premio de Coreografía ADE en 1996. Los ocho Premios Giraldillo de la Bienal de Arte Flamenco de Sevilla la confirman como una de las bailaoras y coreógrafas más importantes del flamenco. En 2014 se le concede la Medalla de Oro al Mérito en la Bellas Artes

“Introspectiva dancística”

Marco Flores ha calificado de “introspectiva dancística” un montaje que le sirve “mirar hacia atrás, pero también hacia adelante. Lo que transita en esta propuesta es mi baile, mi lenguaje como intérprete y coreógrafo”. En 2010 inició su carrera en solitario fundando su propia compañía. Su primer espectáculo se llamó Deflamencas, que obtuvo el Premio de la Crítica en el Festival 2012. A este trabajo le siguió Laberíntica y Paso a dos. Su última producción fue Entrar al juego, donde contó con Carmela Greco y Alejandro Granados como artistas invitados. Para el Ballet Nacional de España ha coreografíado su última producción que lleva por título Alento y zaguán.

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