Otoño con Jorge Drexler

El cantautor uruguayo presentó su último disco en el VIII Tío Pepe Festival

‘Me haces bien’ a ritmo de maracas. Foto: Tío Pepe Festival
‘Me haces bien’ a ritmo de maracas. Foto: Tío Pepe Festival
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Después del verano más caluroso de nuestras vidas —y quién sabe si no el más fresco del resto de nuestras vidas— se agradece una tarde de lluvia. La noche de esa misma tarde, viernes 12 de agosto, cerraba Jorge Drexler la sección pop del Tío Pepe Festival 2022. En dos horas con amenazas de aguacero, Drexler parecía destinado a refrescarnos un verano y, como él mismo recordó, también varios años de crisis y pandemia.

El espectáculo comenzó con unos audios de WhatsApp de Alejandra Melfo Prada, prima astrofísica del artista, reflexionando sobre el surgimiento de la reproducción sexual en el eón proterozoico. A continuación, una versión con abundante playback de ‘El plan maestro’, primera canción de su recién estrenado Tinta y tiempo (inspirado en la falta de inspiración), a la que siguió la segunda canción… Iría intercalando el resto, hasta deslizar la última que quedaba en un bis presuntamente inesperado.

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El cantautor uruguayo Jorge Drexler presentó en Jerez su nuevo trabajo.  TÍO PEPE FESTIVAL

Los últimos álbumes de Drexler no le envidian tanto a los primeros, y el cantautor se propone mirar atrás lo justo, pese a que este año cumple treinta en el negocio discográfico. A él no le persigue el eco de su célebre Eco (2001), y, si aparte de dos o tres infaltables nos sorprende con la ‘Milonga del moro judío’, ello se debe exclusivamente al atentado perpetrado contra el escritor Salman Rushdie unas horas antes (“No hay una piedra en el mundo / que valga lo que una vida”).

Drexler está decidido a compartir sus valores, los valores de un cantautor con inquietudes. La palabra que más repite es amor, pero también insiste en las virtudes de los caldos locales (“dos mil años repartiendo alegría”, en su estimación), lo que quizá busca compensar la elección de una canción compuesta para el pregón del carnaval de Cádiz de 2013. Las últimas cuatro son puro baile, y versan acerca de moverse: todo el mundo lo hace, acompañando al artista en sus característicos pasos.

Drexler y su banda al completo, en un interludio por canto de mejorana (panameño).
Drexler y su banda, en un interludio por canto de mejorana (panameño). TÍO PEPE FESTIVAL

Pero el gran tema de la noche no es el amor, la danza o el buen fino, sino la democracia. La libertad de expresión, que ayer recibió varias puñaladas, pero también una de orden más cósmico. El uruguayo nos explica que la luna es democrática: al moverse por el cielo, termina haciéndose visible para todos los presentes, incluso a aquellos que ahora no la ven por el asiento que les ha tocado.

Drexler tampoco se olvida de nadie: se ha traído a su productor Carles Campón como bajista y programador; presenta al maestro de escenario, a la jefa de producción, a los mesas de mezclas; felicita a los organizadores del festival. Por tener, tiene recuerdos incluso para el difunto Gustavo Cerati, y repetidas veces llama la atención sobre su banda, a la que deja lucirse: al batería Borja Barrueta y al guitarra Javier Calequi, a la teclista Meritxell Neddermann en un espacioso solo en ‘Inoportuna’ y trasladando ‘El día que estrenaste el mundo’ al vocoder (“un instrumento como cualquier otro”), a las cantantes de acompañamiento Miryam Latrece y Alana Sinkëy en sendos duetos en ‘Asilo’ y ‘Fusión’. Algunas canciones se enriquecen con los arreglos actuales, como un ‘Salvapantallas’ casi chill out y un ‘Tocarte’ en que el guitarrista asume las arrastradas líneas originales de C. Tangana.

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Drexler: “Andalucía definitivamente me hace mucho bien”.  TÍO PEPE FESTIVAL

El público estuvo entregado, coreó entre canciones ‘Sea’ (que no cayó) y rió chanzas y guasas, como ese ‘Algoritmo’ donde Drexler, postrándose, comparaba la omnipotencia de Google con el templo de Hércules de la antigua Cádiz. En los momentos silenciosos de ‘Silencio’ se podían oír literalmente los grillos (y algún “¡Viva Jeré!” desubicado). Antes de entrar en la recta final, oímos la historia detrás de ‘La luna de Rasquí’, que intuye la existencia de “un punto ciego de la pena”: un lugar que escapa al campo de visión de la miseria. Drexler afirma que tal es un concierto como este; yo no estaba seguro, y por el futuro de la democracia en el mundo no doy dos duros. Minutos después de salir, cayó una leve llovizna.

Sobre el autor:

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Óscar Carrera

Estudió filosofía y estética en las universidades de Sevilla, París y Leiden. Autor de 'El dios sin nombre: símbolos y leyendas del Camino de Santiago' (2018), 'El Palmar de Troya: historia del cisma español' (2019), 'Mitología humana' (2019) y la novela 'Los ecos de la luz' (2020). [email protected]

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