“No hay mejor forma de transmitir una lucha que a través de la cultura popular”

Andrés Hidalgo Ruiz es el artista que da vida al proyecto AHRDE, un espacio donde el imaginario andaluz muestra su lado más flamenco-punk desde las trincheras de la resiliencia

Andrés en una terraza con algunas de sus láminas. Autora: Nieve Castro
Andrés en una terraza con algunas de sus láminas. Autora: Nieve Castro

Andrés se presenta como “un muchacho andaluz más” y el pequeño de tres hermanos de Montequinto, ese distrito perteneciente a Dos Hermanas con fuerte arraigo sevillano. Su vocación artística le llegó tarde, a los 17 años, cuando la asignatura de Historia del Arte en el Bachillerato despertó en él cierto gusanillo por el ámbito artístico y “su faceta más bohemia”. Decidió hacer la carrera de restauración en la Facultad de Sevilla, pero de nuevo la Historia del Arte le iluminó el camino casi por obra mariana. Precisamente fue uno de los motivos por el que perdió interés en la restauración. “Me encanta ver imaginería, pero no era algo a lo que me quisiera dedicar y en Sevilla la restauración está mayoritariamente dirigida a esta especialidad”.

Tras un verano trabajando como camarero decidió, como tantos otros andaluces y otras andaluzas, liarse la manta a la cabeza y marcharse para Madrid. En su caso para formarse como ilustrador, su verdadera pasión. Los años en la capital no los recuerda “especialmente buenos”, pero fraguaron el germen de su actual proyecto, AHRDE, que surge en una clase de identidad corporativa de la unión de las iniciales de Andrés Hidalgo Ruiz y de su predilección por el fuego. La nota identitaria vendría con el tiempo, en su vuelta a la ciudad de Sevilla. “Cuando estaba en Madrid, además de no sentirme nada cómodo con el estilo de vida de la ciudad, tampoco tenía dinero para salir, y recuerdo que cuando mi madre me recogía en Plaza de Armas siempre me decía que se me iluminaba la cara cuando bajaba del autobús”, relata Andrés que todavía siente cuánto echaba de menos el sur durante su estancia en la capital.

“Para mi no tener identidad es lo mismo que estar muerto”, comenta a la vez que reconoce que “echar tanto de menos Andalucía hizo que buscara en mis ratos libres información sobre el folclore de nuestra tierra”. Esa búsqueda por sentirse identificado le llevó a pensar que esa falta de arraigo tenía cierta vinculación con la insostenibilidad de su situación en Madrid. Así que tres años después, en 2018, Andrés volvió a Sevilla donde pegaría, según dice, “el explotío”. “Agradecí mucho volver a Sevilla porque me encontraba en un bucle con seguir en Madrid para currarme lo de ser ilustrador, pero el hecho de quedarme sin dinero y tener que volver a casa de mis padres fue en un principio algo negativo, pero ahora solo puedo agradecerlo”, sostiene el de Montequinto, que seguidamente se apuntó en un curso de ilustración y animación en la Galería Roja de Sevilla, que lo catapultó un año después a Granada, su nuevo destino.

Me parto la camisa
Me parto la camisa

“No tenía nada que perder porque no tenía nada, además me eché pareja y por eso decidí irme Granada, una ciudad en la que siempre quise vivir”, afirma Andrés. El verano de 2019 lo pasó trabajando como monitor de tiempo libre en la escuela de verano del Centro sociocultural del Zaidín, barrio donde actualmente reside. Su llegada a la capital nazarí le llevó a conocer las librerías locales, especialmente Ovni Bazar Bizarro donde su dueña, Lucía Chapi, fue su mentora. “Gracias a ella conseguí mi primera exposición, y a partir de entonces fue cuando me di cuenta de que a la gente le interesaba lo que hacía”, expresa. Las librerías El Gusanito Lector y Caótica también han acogido muy bien el trabajo de este joven artista, que guarda un agradecimiento especial hacia las libreras: “Ellas han sido las que siempre han apostado por mi y les debo mucho”. 

De vender láminas y postales en la Cuesta San Gregorio, arteria principal del Albayzín, a viralizarse en Instagram y crear una web, este sevillano puede presumir de tener una identidad propia que canaliza desde AHRDE. Su obra cabalga entre el collage y la intervención fotográfica, esta última es para él una evolución de su trabajo. “Comencé a intervenir las fotos porque a veces no encontraba justamente lo que necesitaba para recortar y pegar, así que tiré de mis conocimientos como ilustrador”, explica. En su imaginario lo mismo encuentras a una Lole Montoya con serpientes saliendo del pelo, que la versión más ansistema de Lola Flores y Manolo Caracol. “Mi proceso de creación es bastante básico, o bien me pongo una imagen delante y empiezo a intervenirla como me va saliendo, relacionándola siempre con una frase o una expresión, o trabajo la idea previamente hasta plasmarla en papel”, espeta.

Manolo Caracol y Lola Flores A.C.A.B.
Manolo Caracol y Lola Flores A.C.A.B.

Hay mucho de activismo en AHRDE porque habla “de lo que pasa en la calle”. Andrés cree que es su “deber como artista” y dibuja, por ejemplo, los dolores de la Paquera extensibles a la sociedad actual o el empoderamiento feminista desde las folclóricas. Sus principales influencias vienen de la música, de la fotografía y de los tatuajes, a los que también se dedica para sacar “algo de dinerillo”. Se inspira en fotografías para sus imágenes, en materia de composición toma ejemplo de los artistas abstractos, como José Guerrero, y de la cartelería antigua; así como de las portadas de comics para la combinación de colores. Pero sobre todo, en AHRDE, hay mucho de flamenco. “Para mi no es solo la música -asegura el artista- el flamenco es mi propio camino, además de albergar mucho de memoria andaluza y andalucista”. A este sevillano nadie le habló de flamenco e incluso en su entorno llegó a considerarse de “cultura baja”, pero la suma de la estética punk, el cine de terror y el poderío de este arte floreció en este proyecto tan pop como contestatario.

“Cómo me duelen las cosas de Andalucía” o el pop art de Canal Sur  

Andalucía afecta “plenamente” a la obra de este artista de casi 25 años. Comenta que “lo más bonito del proceso es que aprendo mucho sobre su historia” e incide en que su principal intención es “que se note la lucha del pueblo andaluz, esa de hacer tripas corazón y tirar pa’ lante con todo”. AHRDE dibuja la resiliencia de las andaluzas y el valor que albergan los espacios que habitan. “Son historias inventadas que quieren transmitir esa actitud combativa que no deja indiferente a nadie, la esencia de revolverse de los andaluces”, expresa Andrés que afirma que las problemática sociales también están muy presentes en su obra.

Rosario y su mórgamo
Rosario y su mórgamo

¿Y quién no se acuerda de los grandes momentos que dejaron muchas de las mujeres andaluzas que pasaron por el salón del programa de Juan y Medio o de María del Monte en Canal Sur? Aquella Rosario que se preguntaba qué era “un mórgamo en una “noche de repálago”, o esa abuela que se comió “una pastillita” y se quedó dormida en mitad del plató. “Y modaba, y modaba y modaba…” o “te viá arañá” quedarán para retratados en los anales de la historia de la televisión andaluza y de nuestra cultura popular. También en la particular imaginería de AHRDE, quien piensa que “el arte pop resulta maravilloso porque todo el mundo entiende lo que se quiere transmitir además de sentirse identificado con ello. Por eso creo que no hay mejor forma de transmitir una lucha, que a través de la cultura popular”. A su parecer, “el arte pop debe ser mucho más social que capitalista, como fue en su momento”.

AHRDE, o mejor dicho, Andrés, no tiene una ilustración favorita, pero guarda cierto cariño a la que habla de cómo le duelen las cosas de Andalucía. “Aparece una mujer tragasables vistiendo traje de luces, metiéndose una rama de olivo por la boca y con un sagrado corazón como pendiente. Lo hice sin pensar, me salió muy orgánico, pero es bastante representativo de cómo siento Andalucía”, explica su autor. El Instagram resulta fundamental para difundir su obra y vender las piezas, pero también lo entiende como “un sitio donde relacionarte comunitariamente con otros artistas, aunque a veces sea un trabajo mantener el perfil y los envíos al día”. Andrés también apuesta por el comercio local y por el DIY (Do it your self o Hazlo tú mismo), de ahí a que las impresiones las haga siempre en las imprentas de su barrio, exponga en pequeñas librerías y se haga sus tarjetas de visita él mismo.

Cómo me duelen las cosas de Andalucía
Cómo me duelen las cosas de Andalucía

A la pregunta de si cree que Andalucía está de moda responde que “cualquier persona puede usar la simbología o los elementos andaluces cuando le venga en gana, pero la identidad se construye a través de la memoria y para sentirla, hay que mamarla”. A propósito añade que “los artistas y las artistas andaluzas estamos buscando nuestro rinconcito de identidad en este mundo globalizado”, y en este sentido piensa que “hay empoderar a sus pueblos desde las experiencias cotidianas y de los caminos”. Él seguirá construyendo el suyo a través de recortes, quejíos y tinta.

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