La actriz logra el galardón como mejor actriz por su papel de madre soltera azotada por la crisis en la cinta escrita y dirigida por el jerezano Juan Miguel del Castillo, y rodada íntegramente en la ciudad.

El papel de Rocío en Techo y comida, una madre soltera a punto de ser desahuciada, le ha valido a la linarense Natalia de Molina su segundo premio Goya. A sus 25 años, ha logrado el galardón a la mejor actriz por su magistral interpretación en el debú al frente de un largometraje del cineasta jerezano Juan Miguel del Castillo. Tanto éste como Miguel Carabante y Daniel Quiñones estaban también nominados como mejor director novel y como responsables de la mejor canción original, respectivamente, y aunque a priori De Molina era la que partía con menos posibilidades por medirse en una reñida categoría, ha sido finalmente la que ha subido a recoger un reconocimiento por un trabajo que ha calificado de "regalo" por parte del responsable de la dirección y guión del filme rodado íntegramente en Jerez.

Un par de años después de obtener el premio a la actriz revelación por Vivir es fácil con los ojos cerrados, la intérprete andaluza también ha ofrecido el galardón, tras templar el nerviosismo inicial en su discurso, a su madre, "a la que le debo todo", y ha ensalzado la relevancia de los papeles femeninos en las producciones cinematográficas españolas: "Este año hemos ganado todas con los personajes que hemos hecho y creo que el cine también gana cuando se le da más espacio a las mujeres. Porque amamos el cine y todas venimos del vientre de una madre". "Madre mía... ¿esto es de verdad? Me pasan cosas de película", ha pronunciado nada más subir a recibir el máximo distintivo de la industria del cine en España. Instantes antes, en una de las pequeñas entrevistas con las que el conductor de la gala, el humorista Dani Rovira, ha ido salpicando la noche, ya bromeó con la actriz asegurando que si recibía el premio le dedicarían "una rotonda" en Jerez, donde "están locos contigo". 
Lo que no podía imaginar De Molina es que al final se impondría a otras actrices de peso y con papeles importantes como Penelópe Cruz (Ma ma); la francesa Juliette Binoche, nominada por Nadie quiere la noche; e Inma Cuesta, a la que todos daban por favorita por su papel protagonista en La novia. En cambio, gracias al desgarrador papel que lleva a cabo en Techo y comida ha sido la jienense la que ha besado el Goya. "Es un sueño. Cualquier actriz daría lo que fuese por hacer un papel así", ha expresado agradecida a Del Castillo, de quien ha alabado su "mirada libre". "Eres necesario", ha afirmado ante el abarrotado auditorio. Ha sido antes de acordarse del pequeño Jaime López, su hijo en la ficción, y de la barriada jerezana de La Granja, donde se rodó buena parte del largometraje y donde "tienen que estar dando botes". El final del discurso se ha roto abruptamente para dar paso al siguiente premio, sin que la actriz pudiese reclamar el grito de guerra de la película, "techo y comida para todos", que incluso el propio presentador de la gala ha llegado a hacer suyo en un momento de la ceremonia.

En una entrevista concedida a lavozdelsur.es coincidiendo con el estreno en diciembre pasado en las salas de todo el país, De Molina aseguró que encarnar a Rocío es algo que "siempre me va a acompañar", y reconoció que "es la primera vez que hago un papel protagonista con tanto peso. Ha sido una interpretación de mucha responsabilidad y respeto". "Necesitaba todos los días mucha concentración, compromiso y sobre todo no juzgarme. Me he dejado llevar, confiaba en Juan Miguel porque desde un principio lo tenía todo muy claro. Él cuenta la película de una manera tan cruda que lo que tenía que hacer solo era dejarme llevar", sostuvo en el encuentro con este medio.

Del Castillo ha tenido que conformarse con esta emocionante distinción, ya en la recta final de la gala, ya que el premio en la categoría a la que aspiraba ha ido a parar a manos de Daniel Guzmán por A cambio de nada. Lo mismo ha sucedido con la canción que compone la banda sonora original de la película, a la que se le ha escapado el galardón en favor de Palmeras en la nieve, tema central del largometraje homónimo compuesto por Pablo Alborán y Lucas Vidal.

 

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